Festivales

Festival de Cannes 2015: Crónica I

posted by Alberto Varet Pascual 15 mayo, 2015 0 comments
Día 1: Las sombras de Garrel son alargadas

Jurado Cannes 2015

Ha comenzado el evento cinematográfico más importante del mundo y le ha pillado a este cronista con el pie cambiado. Demasiada distancia entre los festivales domésticos y este gigante que entiende perfectamente, como no podía ser de otra manera, aquello de que en esta vida siempre ha habido clases. Con una acreditación elemental, uno no se puede quejar del trato recibido, pero peca de pardillo cuando cree que tiene invitación a pases vespertinos o derecho a un acceso diario particular a toda la información del día desde alguno de los múltiples sistemas informáticos que pululan en el Palais. También se encuentra con el problema de tenerlo mucho más difícil que otros para cuadrar horarios. Así, el que esto escribe, se ha perdido La Tête Haute, película que inauguraba el certamen, y, por ahora, lo nuevo de Kore-Eda. A estas alturas, la falta de estos visionados no le provocan al crítico ninguna pena, aunque sí cierta angustia por no poder estar en todos los sitios a la vez. Sin embargo, no todo han sido fatalidades: hemos podido echarle un vistazo a un batacazo y tres títulos interesantes.

Mad Max: Fury Road – George Miller

Un constante ‘sí, pero…’

Mad Max Fury Roard Tom Hardy
Llega a nuestras carteleras este viernes y lo hará precedido de unas críticas magnánimas que pueden ser exageradas. Nadie le va a negar el atrevimiento a George Miller, tampoco su personal mirada al cine de género, ni su generosidad en las escenas de acción y en sus referentes visuales, entre los que pueden estar Wayne Barlowe o Jean Giraud; pero hay algo de déjà vu, de copia de lo que ya han hecho otros en varias cintas de acción bizarra recientes. Todo es una estruendosa epopeya con un diseño de producción sobresaliente y muchas ideas e imágenes para quedarse en la retina, sin embargo canta su utilización del digital, y más en un universo tan material como el de Mad Max. Por ejemplo, uno puede flipar con el pasaje de la tormenta de arena (aplausos en la sala) por el uso de la luz, mas es menester preguntarse qué hay de auténtico y qué no en todo ello. Igual que en ese viaje a través de una noche americana sin ni una sola brisa real.

Es, desde luego, una road movie alocada y única, que hace del ruido su bandera, con sus percusionistas y un bajista incendiario imposible de olvidar moviendo la banda sonora de lo diegético a lo extradiegético. Empero, corre el riesgo de agotar en su naturaleza excesiva. Asimismo, presenta un tono femenino muy marcado dentro de un territorio tradicionalmente masculino, aunque la peculiar caravana de mujeres cae en tópicos del feminismo más palizas del momento. En fin, que todo está bien, pero…

Tale of tales  – Matteo Garrone

Basta ya

Tale of Tales

Hay instantes en los que hay que decir ‘basta ya’, y éste es uno de ellos. El Festival de Cannes tiende a crear monstruos y, últimamente, le ha dado por resucitar lo imposible: el cine italiano. Basta ya. Garrone compite por la Palma de Oro con una película que no merece estar ni siquiera en las secciones paralelas. Lo hace por ser vos quien sois y por tener en su plantel a un puñado de estrellas. Sin embargo, privilegiar lo banal sobre lo serio se paga. Así, esta producción, que se levanta sobre varios cuentos de Giambattista Basile, es un film hablado en la lengua de Shakespeare cuando mucha de su lírica reside en el napolitano original. Ver, en este sentido, a Salma Hayek chapurreando un inglés de trapillo es lamentable. No obstante, lo peor no es esto, sino la impotencia creativa de uno de los más sobrevalorados cineastas del momento. Aquel que recibió un generoso premio hace un par de ediciones en este mismo lugar por su muy menor Reality.

El título, El cuento de los cuentos, parece dejar clara la naturaleza de este tostón: la ilustración de un guión. Esa lamentable tendencia a contar historias en lugar de crear una imaginativa expresión artística con el fantástico material a manejar. Verdadero territorio de la maravilla que aquí es cartón-piedra, imagen sin alma donde todo es superficie bajo la cual es incapaz de brillar ni un atisbo de misterio, poesía o asombro. Lamentable.

One Floor Below – Radu Muntean

Cine ya visto

One Floor Below
El panorama rumano vivió una feliz reinvención hace más de diez años. Las claves eran claras: rigor formal, banda sonora natural y largos planos secuencia conformaban las piedras de toque de un cine que quería mirar la verdad de un país en transformación sin velos. Radu Muntean es uno de los más importantes creadores de esa tendencia, mas su obra, que sigue sin duda teniendo la fuerza de antaño, suena a ya vista. En One Floor Below sigue con su drama social levantado sobre la familia. Estaremos de acuerdo en que son sus obsesiones, pero algo huele a estancado. La forma de distanciar personajes con una focal corta ya se lo hemos visto. La manera en la que dilata el tiempo con escenas intrascendentes (al menos en principio), también. Hay algo aquí que recuerda al último Haneke: el inconformismo de antaño se ha tornado en conformismo ante el aplauso de una crítica que parece no querer sorpresas. A este cronista, sin embargo, este título le ha pillado de vuelta, aunque Muntean maneje muy bien el tempo cinematográfico y el enigma latente bajo la mentira.

L’Ombre des femmes – Philippe Garrel

L'ombre des femmes

Ha sido el mejor trabajo visto esta jornada. Una pequeña gema llegada de la mano de un orfebre de la imagen. Garrel transforma el París actual en un espacio plagado de sombras gracias a un glorioso blanco y negro en 35mm. Esos espectros tienen nombre de mujer. El más temido: la guerra. La Historia, nos dice el gran cineasta galo, está llena de hombres cobardes incapaces de enfrentarse a la grandeza de una dama.

Hay quien le reprocha a este trabajo la sencillez del guión, pero, a juicio de este crítico, el texto es excelente, las interpretaciones genuinas, la puesta en escena está llena de precisión y el montaje es sensacional. La fotografía parece de otra galaxia (comparemos esto con lo de Mad Max). Garrel habla sin engolar la voz. Las palabras están perfectamente escritas, pero aquí sólo se dicen las necesarias. Es cine muy puro, a contracorriente, cargado de significado dentro de una filmografía que siempre da pasos hacia adelante. Una carrera más luminosa hoy que nunca.


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