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Festival de Sitges 16: crónica V

posted by Marc Muñoz 17 octubre, 2016 0 comments

The Mermaid

Ahuyentada la lluvia, enfriada la mala leche diaria provocada por el sistema de reservas, este cronista aún tenía que vérselas con un tercer elemento discordante en la edición de Sitges del 2016: Renfe, el sistema ferroviario más inestable e impuntual del continente europeo que me impidió reencontrarme con Terrence Malick y su Voyage of time, sin duda una de las citas ineludibles que presentaba la cita catalana.

Con esta hiriente ausencia no programada, la última jornada quedó deslucida por dos películas que no dejaron el sabor de boca óptimo para despedirse del tour cinematográfico de los últimos días.

Especialmente la primera de ellas. Kevin Smith confirma su debacle como director con Yoga Hosers. Esta disparatada comedia alrededor de dos jóvenes enfrentándose a una legión de salchichas nazis con la ayuda del detective Guy Lapointe (interpretado por Johnny Depp) intenta formularse como una mirada ácida y ridiculizadora a la generación snapchat, pero el dispositivo armado es tan patético que el ridículo se entona propio, cuando no irritante. Ojalá hubiera conducido al bostezo lo último del de Clerks. Lo más infumable de todo el certamen.

Con este amargo regusto, lo próximo en pasar por estas retinas tenía que ofrecer muy poco para superar el trance anterior. Y The Mermaid de Stephen Chow no solo lo hizo, sino que acumuló muchos más aciertos para consolidar a su autor como uno de los mejores directores en comedia del continente asiático. Bajo un nada velado mensaje ecologista, Chow articula esta desternillante cinta alrededor de la relación de amor entre un empresario chino codicioso y una sirena que debe matarlo para la supervivencia de su especie. Bajo este ridículo argumento, el autor de Shaolin Soccer traza su peculiar humor de ramificaciones surrealistas y absurdas, acciones disparatadas, salidas incorrectas, y giros inesperados. Un humor sin limitaciones, amueblado bajo un excelente trabajo de efectos visuales, y que condimenta una línea argumental tenue pero efectiva. Un artefacto descacharrante y entretenido con el que un servidor se despidió hasta el próximo año.


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