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Festival de Sitges 18: Crónica IV

posted by Marc Muñoz 9 octubre, 2018 0 comments

The house that Jack built

Un lleno hasta la bandera presentó el Auditori durante la mañana del lunes para recibir lo nuevo del a veces genial, a veces petulante, pero siempre radical y rompedor Lars von Trier. El danés diseña en The House of that Jack Built su singular incursión al universo serial killer mediante un fascinante e intricado dispositivo autoconsciente que descubre un mapa hacia la propia mente del cineasta, sus filias y obsesiones. Un artefacto que en su capa más superficial se resuelve con sadismo y un humor negro y sarcástico que suaviza la brutalidad de unas imágenes menos incómodas de lo que acostumbra, mientras que en la capa oculta florece como un desafiante juego de espejos entre el personaje que interpreta Matt Dillon y el propio director de Los Idiotas y que termina devorando la trama más esquemática con ese fabuloso epilogo en los infiernos mentales del creador. Una obra que puede entenderse como una expiación de los pecados cinematográficos e ideológicos del cineasta, pero que con el abundante barniz cínico que impera, resulta arduamente complicado conocer las intenciones profundas de una figura ligada a la incorrección y la transgresión incluso cuando parece estar filmándose desde un diván con decoraciones fastuosas.. Una adaptación en clave íntima y testimonial de La divina comedia de Dante con la que von Trier se desmarca como una de las voces más elevadas y rompedoras del actual estamento cinematográfico.

Ante la elevación autoral ofrecida por el de Bailar en la oscuridad, le siguió la fallida I Think We’re Alone Now. La curtida en The Handmaid’s Tale, la directora Reed Morano, debuta con un relato post-apocalíptico donde dos seres (interpretados por Peter Dinklage y Elle Fanning), en un mundo desolado y sin supervivientes, se encuentran en sus respectivos caminos de una soledad aceptada. Esta premisa vista en reiterada ocasiones (Soy leyenda como paradigma) no encuentra en la obra comentada un discurrir dramático óptimo ni unos apuntes novedosos que puedan aportar sustancia a lo ya visto, al revés, la ausencia de química entre la pareja protagonista y giros de guion indefensables (¿de verdad el guionista coló que los padres encuentren a su hija al otro lado del país sin más?) terminan por hundir la cinta.

Expediente 64, último capítulo de la saga Departamento Q se establece como un digno thriller a puente entre dos períodos históricos, los que conectan un espeluznante crimen en el Copenhague contemporáneo con unas atrocidades cometidas en la misma región geográfica unos cuantos años atrás. Sin tomar riesgos, pero con un pulso determinado y eficiente, Christoffer Boe dirige este thriller protagonizado por policías que no escapan del cliché de detective torturado pero leal y resolutivo. Y es que como toda ella, la película acude a lo lugares comunes pero no sale dañada en ese entorno.

Más atrevida resulta el trabajo de Yann Gonzalez en Un Couteau Dans Le Coeur. Una aproximación al slasher bajo la perspectiva queer a través de los asesinatos que sacuden a un equipo de rodaje de pelis porno gay. Gonzalez, imbuido por Fassbender, el giallo y Xavier Dolan, se recrea en la estética para dar personalidad a una cinta limitada en el plano argumental pero de degustación llevadera.


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