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Festival de Sitges 2015: Crónica III

posted by Raúl Muñoz 15 octubre, 2015 0 comments
Martes 13

Fiel a su cita puntual con el festival, la lluvia aparece en la 5a jornada, y aunque de leve intensidad, su presencia nos va a a acompañar todo el día.

En contraposición al cielo gris que predomina en Sitges, la primera película del día, Strangeland, nos transporta al árido desierto australiano. Ahí, el matrimonio formado por Nicole Kidman y Joseph Fiennes han decidido abandonar la localidad en la que vivían para trasladarse a una nueva, en un lugar remoto y desolado y escasamente habitado. Los motivos de esta mudanza nos son desconocidos al principio, pero conforme avanzan los primeros minutos se nos insinúa que el cambio es debido a algún tipo de escándalo relacionado con su hija. La chica, una adolescente muy sexualizada, comparte juegos infantiles con su hermano, propios de una niña, a la vez que flirtea con adultos, potenciando su faceta sexual. Esta situación parece incomodar a sus progenitores, especialmente al padre, lo que desemboca en cierta tensión en el hogar. Una noche, tras una acalorada discusión, los hermanos emprenden una escapada nocturna -hemos visto antes al hermano menor hacerlo con asiduidad- de la que no van a regresar. Empezará entonces una búsqueda desesperada de ambos, llevada a cabo por el jefe de policia de la ciudad (un excelente Hugo Weaving) en el transcurso de la cual se irán descubriendo secretos íntimos de la pareja, así como comportamientos desconocidos de la hija menor.

Drama familiar con elementos de relato de misterio, la película tiene sus mejores bazas en la excelente localización, unas interpretaciones más que correctas y un desarrollo de guión medido y coherente, sin cabida para las estridencias y convincente en las distintas resoluciones de las tramas que se desarrollan.

Pese a que la dirección no se sale en ningún momento de los convencionalismos más académicos, y a pesar de algún interludio musical que chirría un poco, se las ingenia para mantener la tensión e interés del relato en todo momento y sabe jugar con las ambigüedades que plantea el texto y resolver el film de forma satisfactoria. De nuevo, como pasaba con The boy (si bien ésta era superior), estamos ante un film más que correcto, que debería ser la media y no la excepción de lo visto hasta ahora.

Coin Locker Girl

La siguiente película, Coin Locker Girl, se trata del film debut del coreano Han Jun Hee. Disfrazada de drama criminal, nos encontramos ante una excelente película que nos habla de las relaciones entre una peculiar familia de gángsters. En ella, en la que ninguno de sus componentes tiene vínculos sanguíneos pero se dirigen los unos a los otros en nominación de parentesco, destaca la figura imponente de la Mama, cabeza de una organización criminal que se dedica a la extorsión y al tráfico de órganos. Mujer implacable, carente aparentemente de sentimientos, ejerce con determinación su función de lider de esta banda, aplicando unos códigos rígidos de comportamiento, obediencia y lealtad que hará obedecer de la forma que sea necesaria. A esta familia se une a la tierna edad de 6 años Il Yeung, una niña que fue abandonada en una consigna a los 6 meses de nacer. Sometida a la rígida disciplina de su lideresa, Il Yeung crecerá conforme a las reglas de este mundo criminal, exento de sentimentalismos y donde lo único valor que tiene el individuo es su utilidad para la organización.

Cuando en uno de sus encargos Il Yeung cononzca a un joven estudiante de cocina con el que parece existir cierta conexión sentimental, su mundo de valores e tambalearé y pondrá en jaque la supervivencia de la estructura criminal. Tratado en forma de thriller, con un ritmo elevado, una factura formal impecable, un desarrollo de guión perfecto y una puesta en escena arriesgada, a la par que concisa, la pelicula funciona a las mil maravillas en sus dos vertientes. Como thriller gangsteril maneja los códigos con maestría, mostrando de forma ágil la situación de cada uno de sus personajes, las amenazas que sufre la organización, la rivalidad con un clan externo liderado por un antiguo componente de la familia de la Mama. La puesta en escena acompaña en todo momento, con momentos puntuales de violencia extrema, muy punante, pero sin caer en el regodeo. Asistimos del mismo modo, a auténticos tours de force en los enfrentamientos de una impecable Mama, ya sea con su antiguo discípulo díscolo, o con su nueva protegida, Il Yeung.

En su otra vertiente, la película se puede leer como un drama familiar, donde una madre trata de inculcar sus valores a su hija, quien es sometida a una rígida disciplina, mostrándose en ocasiones inflexible la madre, pero con el objetivo de conseguir lo mejor para su hija sea o no de forma equivocada. Abundan en este sentido, en contraposición con las escenas más adrenalíticas, momentos de asombrosa intimidad y respeto, recogimiento ritual, momentos de aprendizaje en los que la madre, a pesar de su rigidez, desgrana sabiduría y conocimineto hacia su hija, su protegida.

Estamos ante una excelente ópera prima, procedente de un país que en los últimos años ha ofrecido auténticas bendiciones al género trhiller/criminal, como son las ya hoy clásicos Oldboy o Memories of Murder. Habrá que seguir la pista a su director, pues tiene desde hoy, el honor de ser artífice de la mejor película vista en el festival hasta la fecha.

Asisto a The Assassin con ciertas reticencias. La película ha recibido alabanzas por ahí por donde ha pasado y ya hay quien la posiciona como lo mejor de este año. Sé de su ritmo contemplativo y de su complejidad formal y narrativa. Y en un festival como este, más dado a otro tipo de cine, y tras llevar acumuladas ya una veintena de películas a la espalda, temo que será una película difícil de encajar.

Sus primeros planos en blanco y negro son de una belleza aplastante. Su estatismo y ritmo comatoso un indicio de lo que será el film. Cuando pasamos a la fotografía en color, la plasticidad alcanza cumbres pocas veces vistas. Tanto el manejo de la luz, el tratamiento del color, la exactitud de los encuadres y el uso de distintos niveles de profundidad dentro del cuadro (aprovecha de forma magistral el formato 4:3 académico, dotándolo de una densidad inusitada, y otorgando movimiento y acciones en los fondos, en dsitintos grados de profundiad, como pocas veces he visto), suponen un trabajo de una maestría incuestionable. Ahora bien, el ritmo comatoso y la confusión del relato, me hacen imposible entrar en la película. Puedo contemplarla como un producto bellísimo, como quien contemplaría un cuadro, pero no consigo que la película me arrastre, me lleve con ella. No son pocas las ocasiones en que el tedio se apodera de mi. Mis temores se confirman. Posiblemente no sea un festival, donde uno salta de un estado a otro, acumula películas en su cabeza sin distinguir ya cual es una u otra, el lugar más indicado para ver esta película. De este modo, tampoco quisiera decir mucho más , y emplazo a quién quiera a que lea las excelentes críticas y análisis de ella que hace Alberto Varet en esta misma página.

Mañana, el festival seguirá adelante, y el letargo poético en el que nos sume el director chino, será pisoteado por algún kamikaze del cine de género radical que hemos venido a ver. O eso creíamos.

Miércoles 14

El festival se acerca a su meridiano y es justo reconocer que si bien inició su andadura con paso titubeante, lentamente ha ido tomando velocidad de crucero, hasta llegar a un nivel de calidad media más que aceptable. Como es justo resaltar también, que en un festival de estas características tengan cabidas películas tan en las antípodas del gusto del público del mismo, como podrían ser The Assassin, Cementery of Splendour, Macbeth o la misma La bruja con la que se inauguró el certamen.

El día arranca con uno de los films que está dando más que hablar en los festivales de cine del género. Se trata de la americana Green Room de Jeremy Saulnier. En ella, una banda punk desconocida y con pocos recursos, acepta tocar en un local frecuentado por skinheads neo-nazis a cambio de unos pocos dólares. Una vez ahí, y cuando presencien un crimen del que no deberían ser testigos, las cosas se torcerán y el batallón skin-head hará la posible para terminar con la banda.

Con claras reminiscencias al Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito número 13, la película ofrece unas buenas dosis de acción, cierta tensión y una violencia bastante explícita aunque servida en pequeñas dosis. Poco parece importar que el guión roce el ridículo en la mayor parte del metraje, que las decisiones de los personajes sean incomprensibles en muchos momentos, que la acción, de una linealidad aplastante, resulte confusa en algunos tramos. Hay buenas dosis de tensión, armas afiladas y perros con sangre de sed. Cabe lamentar que el director haya desaprovechado de forma tan evidente el potencial de infundar auténtico pavor con sus personajes nazis. Realmente ninguno nos parece muy amenazante. Simples atontados con malas pulgas que parecen no dar ni una a derechas, cuando había material ahí para presentar un paisaje más realista que acojonora de verdad a la platea.

Macbeth

El día sigue con una nueva versión del clásico Shakesperiano Macbeth. Con unos fabulosos Michael Fassbender y Marion Cotillard, la película trata de ser fiel todo lo que puede al texto del dramaturgo inglés, aunque evitando encorsetar la acción dentro de un radio de acción muy teatral. Así son varias las ocasiones en que la acción transcurre fuera de las murallas del castillo de Macbeth, en vastos campos de batalla y sobrecogedores paisajes de la geografía escocesa. Con una puesta en escena de vocación operística, claramente barroca y una búsqueda constante de la epicidad, poco hay que reprochar a un film excelentemente facturado, de bellísima fotografía y brillantes actuaciones de cada uno de los actores que forman su elenco. Quizás criticar el abuso del ralentí en muchas de sus secuencias, y una sensación de que el director busca epatar constantemente, a la vez que entrega un film destinado a ser aceptado por una mayoría de público, sin asumir riesgo alguno. Cabría reprocharle, en el plano narrativo, una sensación de que los hechos se suceden de forma precipitada. Nos es difícil vivir los procesos de los personajes (en especial el de Macbeth y su esposa Lady Macbeth), pues estos ocurren con tal celeridad respecto a las acciones, que perdemos la ocasión de asistir al drama psicológico que viven ambos personajes.

Concluye el día, para quien esto escribe, pues el festival no parece tener nunca fin y ofrece películas hasta las 5 de la madrugada, la película February del director Osgood Perkins. En un internado llegan las vacaciones de navidad, y Kat y Rose, cuyos padres no han asistido a recogerlas, deberán permanecer solas en el internado bajo la custodia de dos monjas mayores. Por otro lado, Kat, una joven de similar edad, escapa de un hospital y se lanza a la carretera en búsqueda de no sabemos qué. Conforme el metraje avance, descubriremos que en el internado habita el mal y que tomará posesión de una de las chicas para sembrar el horror a su paso. Con un tratamiento más cercano al cine autoral de lo que suele ser común en este tipo de cintas, el film de Perkins funciona a la hora de crear atmósferas, y gracias a un guión que conjura distintos niveles temporales y distintos puntos de vista, consigue mantenernos atentos y en tensión la mayor parte del metraje. Si bien no supone ningún avance en el cine de género, consigue salir airoso en el desarrollo de un film que tiene más de drama psicológico que de horror puro, aunque aderezado con alguna secuencia de impacto que hará las delicias de los amantes de lo satánico. Una película más que digna, que supone lo mejor visto ahora por lo que se refiere a films de terror.


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