Festivales

Festival de Sitges 2017: Crónica VI

posted by Raúl Muñoz 15 octubre, 2017 0 comments

The Lodgers

Y llegó la última jornada del presente Festival de Sitges. Lejos de las jornadas con 5 o 6 películas diarias, el ritmo pausado y sincopado con el que me he visto obligados a asistir al certamen, dejan en mi la sensación de no haberlo vivido como hubiera deseado. Pese a todo, queda el placer de haber visto algunas buenas películas (The Killing of a Sacred Deer, November) y de haberlo pasado bien en la mayoría de proyecciones, que es lo que se le pide a un festival de estas características y difícilmente suele defraudar.

La película con la que el festival clausura su edición de este año es The Lodgers, una producción irlandesa sobre una mansión encantada en la que viven dos hermanos gemelos atenazados por una maldición ancestral. De correcta factura técnica, con una puesta en escena clásica y sin estridencias pero excesivamente plana, la película pretende ser un homenaje a las producciones Corman, pero carece por completo del encanto camp de estas, y ni mucho menos llega la elegancia e inteligencia de los films de la Hammer. Queda, eso si, un pequeño cuento gótico, ameno y olvidable a partes iguales.

El anime A silent Voice (Koe no katachi), basado en un manga de larga tirada con el mismo nombre, plantea, desde los supuestos formales de una película dirigida al público juvenil/adolescente, temas tan en boga para estos como son el bullying, el suicidio, el primer amor y el valor de las amistades. Con un dibujo preciosista, con magníficos detalles que combinan escenarios en 3D con animación 2D, la película desgrana a lo largo de sus 130 minutos los quehaceres de un grupo de amigos, en edad de ir al instituto, que en tiempos de primaria conocieron a Shoko, una niña sorda a la que muchos de ellos, de forma directa o indirecta, sometieron a bullying. Si bien es cierto que en ocasiones la cinta adolece del sabido hiperdramatismo asiático, por lo general funciona bien a la hora de plantear muchos de los temas espinosos que toca y sus consecuencias, cargados de emotividad real en muchos momentos, y aderezada con algunas secuencias de tono onírico que elevan la belleza del conjunto. Altamente recomendable y educativa.

The super es una producción americana, de escaso presupuesto, cuyo máximo reclamo es la presencia de un delgado y envejecido Val Kilmer. Construída como un relato de terror alrededor de un edificio en el que suceden asesinatos misteriosos, la película tira de todos y cada uno de los manidos clichés del género, tanto en su apuesta formal (subida de volumen para resaltar cada susto) como en su guión (nada es lo que parece pero todos sabemos qué va a suceder). Película 100% olvidable que tiene en su haber un desenlace en el que parece tomar conciencia de sí misma y no duda en caer en la autoparodia.


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