Festivales

Festival Tribeca 2017: Crónica III

posted by Marc Muñoz 4 mayo, 2017 0 comments

Thirst Street

Y concluimos lo más satisfactorio ofrecido por el certamen neoyorquino con el repaso de las dos últimas jornadas que invirtieron la dinámica habitual del certamen, es decir, ofreciendo buenas dosis de ficción, y decepcionando en la no ficción.

La programación de ficción ganó peso con Thirst Street. La película de Nathan Silver es un homenaje no velado al affaire del director con el cine erótico europeo de los 70. El autor norteamericano articula un relato de pasión, obsesión y celos enfermizos a través de la relación de dependencia que una azafata norteamericana tiene con un parisino al que conoce en un cabaret. Trazos de De Palma, Fassbinder, Polanski y el giallo se esparcen como migajas en los surcos de este sugerente thriller erótico.

Una de las mejores alegrías de la programación afloró en las últimas jornadas. La nueva película del director independiente Azazel Jacobs se articula como una madura y placentera exploración de un matrimonio en crisis, sumido en una apatía que intentan solventar con sendas aventuras sexuales con sus respectivos amantes. Bajo un tono agridulce – aunque más inclinado en la comedia que el drama-, y una puesta en escena sobria y pausada, The Lovers se encasilla en ese cine independiente norteamericano de paladar fino, con Woody Allen, Noah Baumbach o Ira Sachs en la chistera de referencias, o sea, un cine dialogado, y cuyo latir emocional se articula a través de los silencios, las miradas, los tonos y las sutilezas verbales, en este caso, de una pareja con una química irreprochable, la que dan vida Debra Winger y Tracy Letts.

Intent to Destroy del reputado documentalista Joe Berlinger (Paradise’s Lost) fue la decepción anunciada. En su último esfuerzo como documentalista el director intenta trazar una mirada sobre el genocidio armenio y su actual impacto en nuestros días – abordando también la lucha entre negacionistas y defensores de la memoria histórica- pero decide hacerlo amparado bajo el pretexto de la filmación de La promesa, la película sin estrenar de Terry George ambientada en la Turquía de 1915. Sin embargo la fórmula no termina de casar y ese intercambio entre voces autorizadas y la filmación y escenas de la película resulta chocante, dejándola más propicia como extra para cuando salga editada en formato físico que como una entidad con valor propio.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.