Festivales

London Film Festival 2015. Crónica I

posted by Alberto Varet Pascual 9 octubre, 2015 0 comments

El de Londres, como tantos otros festivales, le permite al periodista ver algunas de sus películas antes de que tengan su premier. Por eso, el orden de las obras aquí reseñadas será algo distinto al que siga la mayoría de los espectadores. Un desfase que este cronista espera que sea provechoso para los que quieran usar su trabajo como guía, a pesar de que no encontrará en ésta nada acerca de Sufragistas, la cinta que abrió el certamen, ya que el crítico no la pudo ver por cuestiones de horarios. Tampoco lo lamenta en exceso, pues su trailer apesta a convencional, con la superación personal y comunal de fondo, aunque reconoce que le hubiera hecho ilusión estar en Leicester Square cerca de Carey Mulligan. Pero no hay tiempo para lloros: ayer mismo, en esa misma plaza, se presentó Beasts of No Nation, el nuevo film de Cary Fukunaga que da pistoletazo de salida a estas crónicas.

 

Beasts of no nation – Cary Fukunaga

Telefilm de guerra

Beasts of no nation

El autor de la última versión de Jayne Eyre y, más recientemente, de uno de los capítulos más celebrados de True Detective, lleva a la pantalla la novela homónima de Uzodinma Iweala con un resultado desastroso que contará, seguro, con muchos admiradores dentro de la crítica menos dispuesta al riesgo.

La historia se sitúa en un país de África sin nombre, pero este detalle no le sirve a Fukunaga para perderse en los paisajes, conectar la salvaje naturaleza con la crueldad humana o abstraerse un mínimo usando los sonidos de la selva. Nada. Beasts of No Nation se limita a fusilar un guión de turno cargado de topicazos vergonzosos acerca de los niños de guerra, con imágenes imposibles sobre lo felices que son los habitantes de esos lugares hasta que estalla el conflicto. El director no sabe jugar con el significado de la violencia cinematográfica en ningún instante (qué mostrar, qué no y cómo) y filma cine como quien filma televisión haciendo buena la gran mentira del audiovisual contemporáneo: que el mejor cine está en la TV.

 

Wave Vs Shore – Vlna Vs Breh

Generosidad sin amor suicida

Wave Vs. Shore es un buen documental sobre la Nueva Ola Eslovaca fotográfica formada por unos tipos que no sólo fueron unos extraordinarios artistas, sino, también, unos espíritus salvajes capaces de poner el panorama de su época patas arriba. Lo mejor del film es ver cómo esa rebeldía no se agota, aunque el tiempo la transforme mientras da paso a nuevos talentos. Unas promesas que podrían ser, por ejemplo, los responsables de este título, sino fuera porque su buen hacer, generoso sin dudas, se ve lastrado por una falta de originalidad en los recursos poco cuestionable: no hay ningún truco audiovisual que no hayas visto hasta la saciedad en cualquier producto medianamente experimental hecho en los últimos diez años. Esta distancia entre los pioneros y los cineastas se acrecienta según indaga el metraje en la locura de Jano Pavlík. Es entonces cuando vemos la luz: quizás nuestra generación ha vivido demasiado bien como para querer ahora entrar en territorios suicidas.  

 

Ryuzo and his seven henchmen – Takeshi Kitano

Un Kitano fuera de tono

Ryuzo and his seven henchmen

Siguiendo con su universo en proceso de deconstrucción, Takeshi Kitano se acerca, otra vez, al mundo yakuza, aunque, a diferencia de la imponente Outrage, lo hace desde la comedia. El resultado es muy desigual: el director parece autoimponerse la parodia para reconstruir el cine de yakuzas en los tiempos que corren, pero su obra sólo vuela en este territorio puntualmente, quedándose en las meras intenciones en la mayoría de los gags (algunos de vergüenza ajena de puro pueriles).

Significativamente, Ryuzo and his Seven Henchmen es mucho mejor cuando se pone seria a la hora de filmar la violencia. Ahí, la sobriedad marca de la casa rima perfectamente con la frialdad asesina de los personajes, mientras que en los pasajes cómicos esa puesta en escena se antoja débil. El resultado final es una película que ésta bien, pero con más ideas que logros.

 

Cortos a competición

Uno de los grandes placeres que proporcionan estos eventos es la posibilidad de conocer pequeñas grandes joyas en forma de cortometraje. Desafortunadamente, sólo pude ver cuatro, de los cuales quisiera rescatar dos.

Edmond – Nina Gantz

Es una excelente pieza de animación que combina el stop motion sobre muñecos de trapo con el dibujo a lápiz (y algo de ordenador) para reflexionar con crueldad, dolor y una dulzura negrísima acerca del suicidio. No hay ganas de lamentos, en esta obra exquisita plagada de sorprendentes transiciones y de una generosidad en los hallazgos, tanto visuales como narrativos, poco cuestionable.

The Exquisite Corpus – Peter Tscherkassky

La única espinita que se me quedó clavada en el pasado Cannes fue no poder ver lo último de Peter Tscherkassky. The Exquisite Corpus responde al entusiasmo de quien allí la reseñó, y se presenta como un film, al igual que Edmond, levantado sobre un viaje mental/temporal donde la sexualidad lo es todo. En The Exquisite Corpus el sexo representado a lo largo de los años en el cine, su significado hoy, cuando la pornografía nos ha invadido, y sus nuevas formas de representación, desde la experimentación en el montaje y el collage de imágenes found footage, forman el hipnótico y exigente metraje de un viaje surrealista único al interior de nuestros deseos ocultos


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.