Festivales

London Film Festival 2015. Crónica II

posted by Alberto Varet Pascual 10 octubre, 2015 0 comments

El club

Aunque lejos del gigante cannois (donde un reportero de un gran medio de comunicación tiene tres minutos con el entrevistado de turno), el Festival de Cine de Londres también le obliga al periodista de una humilde página a esforzarse al máximo para conseguir alguna entrevista. La buena noticia es que nuestros esfuerzos han dado sus frutos, y ayer logramos una round table con Pablo Larraín para que nos hablara de El Club, una película tan extrema que aquí, en El destilador cultural, ha encontrado dos posiciones opuestas entre los que la admiran y los que, como el que esto escribe, se sienten perplejos ante una propuesta más incoherente que ambigua.

La cinta chilena abre la crónica de hoy. A su lado, otro film con figuras eclesiásticas de por medio. La muy vieja Sangre de mi sangre, de Marco Bellocchio.

 

El Club  – Pablo Larraín

Ensayo sobre la hipocresía

Una extensa crítica y la entrevista que le hicimos ayer darán una idea al lector de la dificultad de un crítico para valorar esta realización profundamente hermética. En El Club se entra, pero no se sale. Es cierto que no te abandonan algunas de sus imágenes y de sus personajes fácilmente (en especial el del humillado Sandokan), aunque, asimismo, es un trabajo que provoca muchísimas dudas en conjunto porque, más que hallarse instalada en la ambigüedad, la obra de Larraín parece hacerlo en la incoherencia. Con todo, nada mejor que acercarse a verla ahora que está en cartel, leer después nuestros textos y decidir finalmente por uno mismo: ¿genialidad o impostura?

 

Sangre de mi sangre – Marco Bellocchio

Aburrimiento a la italiana

Lo del cine italiano es todo un caso. No el hecho de que fuera el mejor del mundo entre los 50 y los 80 y ahora sea escoria (aceptar esta fatalidad es un asunto más que superado), sino que haya colado este año tres tordos de cuidado en la Sección Oficial de Cannes y le dediquen ahora una atención especial en Londres.

Sí, por aquí pasarán Paolo Sorrentino, Carlo Lavagna o el hijo de Marco Bellocchio entre otros (el padre está en pleno rodaje…). Este último para presentar Sangre de mi sangre, un film con apariencia de telefilm, plagado de un humor italiano que no pasa de moda porque nació viejo, con una narración apolillada al más puro estilo Garci, unas interpretaciones de pandereta, un uso de la palabra mediocre… En fin, algo así como un Oliveira sin gracia ni amor a los textos, un Rohmer sin sensualidad o un Rivette sin inteligencia. El resultado es tan soso, casposo y aburrido que no merece la pena dedicarle ni la mínima atención.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.