Festivales

Resumen DocumentaMadrid 2014

posted by Alberto Varet Pascual 15 mayo, 2014 0 comments

Concluyó la edición de DocumentaMadrid más inteligente, desde el punto de vista mercantil, de los últimos años. Frente a las adversidades económicas, la organización ha sabido preparar una amplia lista de títulos, divididos en cinco espacios (salas Azcona, Borau y Plató en Cineteca, salas 1 y 2 de la Filmoteca), bien conjuntada con actividades interactivas que iban de la creación de una videoweb a charlas matinales en el Matadero, pasando por coloquios tras las proyecciones con los directores de las películas.

Sin embargo, una acción loable puede provocar también monstruos (especialmente si el dinero está de por medio). Éste es, desgraciadamente, el caso que nos ocupa, pues parece que los esfuerzos organizativos han estado más pendientes del éxito de público que de la calidad de los productos exhibidos. Con todo, lo peor es la sensación de que los responsables, en una búsqueda desesperada por repetir la conquista de 2013, han copiado la naturaleza de las obras de la pasada Sección Oficial, generando un pálido destello de aquella. De este modo, Retorno a Homs y Nepal Forever nos remiten de forma burda a algunas de las constantes de The Act of Killing; el experimentalismo sin sentido de Ekpyrosis, a la maravillosa abstracción de Elena; el tiempo filmado de My Name is Salt conectaría con el de la muy superior El otro día y la radicalidad leve de Master of Universe con la de la mucho más sólida Terra de Ninguém.

Eso sí, como en la anterior edición, el reparto de laureles ha sido bastante justo. Así, el Primer Premio lo recibió My Name is Salt, sin duda, uno de los mejores títulos de la cita. El Segundo Premio fue para The Dog, quizás la más rica y sólida de todas las propuestas (probablemente haya quedado desplazada en el palmarés por ser norteamericana; una producción india necesita, al menos en principio, más el dinero). Y el Premio Especial del Jurado recayó en Iranien, una realización sencilla, pero bien ejecutada, de indiscutible valentía e interés. El público, mientras, se decantó por lo fácil apostando por Retorno a Homs, un trabajo que refleja la guerra de Siria desde dentro, pero que desaprovecha escandalosamente sus oportunidades.

Nosotros hubiéramos elegido éstas:

The Dog – Allison Berg, Frank Kerauden

Esta cinta sobre el peculiar delincuente John Wojtokwicz es mucho más que un biopic. Comienza como tal para terminar dando cuenta de una particular cultura norteamericana donde las ficciones y la realidad se funden de la misma manera que lo hacen las verdades y las mentiras en la boca del protagonista. Tiene inspirados momentos rock’n roll que remiten a Scorsese, una gran banda sonora, un manejo delicioso del fascinante material de archivo, sentido del montaje y humanismo: la obra no es la narración de una anécdota, sino una reflexión profunda acerca de lo corta y absurda que es nuestra existencia.

The Amstrong Lie – Alex Gibney

Es una pena que este gran documental no estuviera a concurso. Se hubiera llevado el Premio del Público de calle. Eso sí, fue el inteligente pistoletazo de salida de un evento en el que la organización, como Amstrong y los suyos, no dio puntada sin hilo. El recital de astucia del tejano es retratado al detalle en este estupendo trabajo de Alex Gibney que nace, sorprendentemente, para ser un film sobre la ‘milagrosa’ recuperación del ciclista y acaba convirtiéndose, in-progress, en la radiografía de una decepción personal (la del autor) y mundial. También en un estudio del impacto fatal que la cultura de la imagen tiene en nuestra sociedad. Lo mejor es que el realizador jamás carga las tintas contra el personaje; se limita a mostrarlo tal y como es: un monstruo lleno de complejos.

Master of the Universe Marc Bauder

Esta meditación (la enésima) alrededor de la crisis económica, protagonizada por un ex banquero alemán, posee la puesta en escena más arriesgada e interesante de toda la Sección Oficial. Marc Bauder esculpe un mundo de reflejos, de aire, de invisibilidad en el que ha aparecido un hombre que ha recuperado su apariencia física. Si la economía es impalpable, el director da cuerpo a ese universo inmaterial para colocar en su interior a un tipo que parece venir de ese lado del espectro al nuestro para decirnos lo que hay.

Iranien – Mehran Tamadon

Un iraní ateo invita a cuatro mulás a charlar acerca de la situación del país en su casa. Sus mujeres pasean (pues no pueden colaborar en el coloquio) con sus hijos mientras ellos discuten sobre la cultura y la política nacionales. La naturaleza directa y sencilla de la producción tiene un efecto óptimo: se revela la imposibilidad del diálogo con gente de fuerte ideología sin trampa ni cartón. El problema, por otro lado, está en la inviabilidad de colocar a los entrevistados en situaciones verdaderamente difíciles.

My Name is Salt – Farida Pacha

La gran triunfadora del festival. Farida Pacha sigue a varias familias en su esfuerzo anual por conseguir sal. La sufrida labor, el ambiente seco, el calor y la fatiga son registrados sin subrayados por una cámara que obtiene buenos momentos de poesía en lo mínimo (la filmación de las libélulas alrededor de un foco).

Costa da Morte – Lois Patiño

No estaba en la Sección Oficial, pero no meterla aquí habría sido un delito. Porque Costa da Morte es el mejor documental pasado en esta edición de DocumentaMadrid. Un film que da cuerpo en silencio al espacio que lo titula. La naturaleza y la gente que lo habita parece deambular por un limbo que sería desconocido si no fuera por la famosa tragedia del Prestige. La ópera prima de Lois Patiño es el retrato de un confín del mundo donde el tiempo yace suspendido dentro de un ejercicio de gran modernidad narrativa y belleza plástica.


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