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Festivales

Resumen Sitges 2013: Lo más destacado del festival

posted by Raúl Muñoz 21 octubre, 2013 0 comments

Bien, pues lo que parecía lejano hace 10 días ha llegado. El Festival ha echado el cierre a esta 46ª edición.  Y es el momento de virar la vista atrás para resumir en unas líneas lo más destacado, para bien o para mal, de lo visto estos días.

Cabe decir antes que nada que, a pesar de que el festival empezó algo renqueante, el nivel general de las películas proyectadas ha sido de notable, con algunas sorpresas más que gratificantes y alguna que otra maravilla. Sin duda es un hecho a remarcar, habida cuenta del recorte recibido en cuanto a presupuesto.

Sin más dilación, pasemos a ver lo más destacado (para bien y para mal) del Festival de Sitges 2013

Upstream color

Upstream color – Shane Carruth: Premiada con la distinción a mejor director novel, la segunda película del director Shane Carruth Premier, causó perplejo general y gustó e indignó por igual a una platea dividida. La película es una obra indescifrable, de múltiples lecturas, múltiples propuestas, con una línea argumental confusa y abarrotada de simbolismos, con una estética muy cuidada y un afán constante de mostrar un sello personal. Una película no apta para todos los públicos, alejada de los gustos mayoritarios de los asiduos de Sitges, pero que sin duda creará una reducida legión de seguidores y defensores irredentos.

Green Inferno – Eli Roth: Para muchos uno de los platos fuertes del festival. Eli Roth, venerado director por estos lares, maestro del torture porn con Hostel y su secuela, y asiduo del festival, llegaba a Sitges cuando el festival empezaba a andar. Su película, vendida como una suerte de remake de Holocausto Cannibal de Ruggero Deodato levantó las más altas expectativas entre el público hard del festival. Y quizás fuera este público más hard el que se llevaba la mayor decepción. Porque si bien la película de Roth contiene un nivel de gore elevado, su atmósfera remite más a una película de aventuras subida de tono que no a la sensación absolutamente enfermiza y asqueante  a la que apelaban la citada Holocausto Cannibal y sus derivadas ‘mondo’. Esto mismo permite que la película la pueda disfrutar un público más mayoritario, que le guste el gore pero sin pasarse, que ríe en las situaciones cómicas de trazo grueso, y que ve sin peligrar mucho su estómago el desmembramiento de un grupo de pijos americanos.  Cabe decir que la película trata de tener algún tipo de mensaje (algo así como anti-antisistema), pero dado el tono de las misma, no habría que tomarse nada demasiado en serio.

Escape from Tomorrow

Escape from tomorrow – Randy Moore: Quizás una de las más esperadas por los que aquí escriben. Con un tráiler subyugante y una premisa argumental y formal incomparable (la película se rodó sin permiso en Disneyland, con la correspondientemente bien publicitada reacción negativa de los estudios Disney), la película de Ranbdy Moore supuso una de las decepciones del festival. Y lo fue en gran medida, porque la premisa era muy buena y la forma de llevarla a cabo también. Viendo el tráiler uno entendía que se trataba de una versión algo bizarra de Almas de metal, donde una familia feliz iba a sufrir en sus carnes el reverso oscuro de la felicidad Disney. Pero no es así. La película trata más sobre un viaje psicológico de su protagonista, a quien la culpa le hace percibir la realidad de forma alterada, donde los sucesos van tomando cada vez un aire más surrealista, y donde se van introduciendo cada vez más hechos inconexos y poco justificados. A veces es arriesgado jugar a Lynch cuando no se es Lynch, y en esta ocasión cabe lamentar una oportunidad perdida.

Why don’t you play in hell? – Sion Sono: Posiblemente la película que supusiera el punto de inflexión en el festival. Al igual que Miike, el japonés Sion Sono es venerado en Sitges. Quien escribe solo había tenido oportunidad de ver Hamizu del mismo director, una película realizada a raíz del tsunami en Japón, con total inmediatez, en lugares afectados , y que presentaba un drama costumbrista, sórdido y fatalista. Y si bien la propuesta me había gustado por su radicalidad, no sabía qué esperar de su nueva película.

Y la sorpresa fue mayúscula, pues Sono trajo al festival la película deseada por todos. Samuráis, chicas, sangre, cineastas amateur, comedia, acción, drama. Un canto a la libertad del cine, que parodia, homenajea y ridiculiza a muchos de sus referentes. Con un tratamiento visual privilegiado. Con un montaje frenético y una set piece final de 40 minutos que hizo que la sala acabara en pie, aplaudiendo con los muñones. Una bocanada de aire fresco que justifica por si misma la existencia de un festival como este.

A glimpse inside the mind of Charles Swan III

A glimpse inside the mind of Charles Swan III – Roman Coppola: La película del hijo de Coppola llegaba sin ruido al festival. Despedazada por la crítica en USA, con un título pretencioso que invita a pensar lo peor, y conocedores de los gustos hipster del señor Coppola y sus allegados (Spike Jonze, Wes Anderson, Charlie Kauffman, Sofia Coppola…), las expectativas no eran nada halagüeñas. Y ciertamente la película adolece de todos los tics ‘modernos’ de la citada generación, que pueden enervar a más de uno y que así fue. Pero subyace en ella una sencilla pero efectiva historia del eterno hombre-niño caprichoso, de 40 años ya, que se niega a crecer jamás y que cree que todo debe ser como él quisiera. Un retrato del síndrome de Peter Pan que tanta gente padece hoy en día, un infantilismo que cada vez se perpetua más y que convierte a señores de mediana edad en capullos insoportables, pendientes solo de si mismos y con el convencimiento de que el futuro es de ellos, sin saber que el futuro les ha alcanzado y deben empezar a aceptar que la realidad es otra muy diferente de la que ellos quisieran. Aceptar que, como dice Bill Murray en una frase demoledora: ‘Tus deseos incumplidos son lo más cerca de la felicidad que estarás jamás’.

A field in england – Ben Wheatley: Ben Wheatley, que en las anteriores ediciones del festival había dado grandes alegrías, primero con su siniestrísima y alucinada Kill List‘ y al año siguiente con la celebrada Turistas, traía este año una pieza inclasificable. Una historia mínima, donde 4 personajes  contendientes en la Guerra Civil inglesa, cruzan un campo para llegar a una posada. A partir de aquí surgirán una serie de engaños, relaciones de poder, traiciones y vejaciones de unos con otros. Una película marciana, con una factura impecable, un blanco y negro que resalta la fisicidad de los rostros, de los árboles, de los campos, y una secuencia de alucinación lisérgica que está entre los mejores momentos del festival.

l'etrange-coloure

L’etrange couleur des larmes de ton corps  – Hélène Cattet, Bruno Forzani: Los seguidores del festival que conocían bien a la pareja de realizadores por su anterior película Amer, que fue recibida con elogios, nos avisaron que fuéramos preparados para vivir sensaciones fuertes. Y así es. ‘L’etrange couluer…’ es básicamente, una película sensorial. Su factura impecable por lo que se refiere a encuadre, iluminación, color y tratamiento de sonido, es capaz de transportarte a diferentes estados, que van de la tensión a la irritación, del disfrute a la perplejidad. Una película que funciona a nivel sensorial pero que se empeña en desarrollar un hilo argumental. Y es ahí donde la película flaquea. Porque la historia resulta algo confusa, y al fin y al cabo, está muy lejos del interés que despiertan sus hipnotizantes imágenes.

Cheap thrills – E.L. Katz:  Para quien esto escribe, uno de los platos fuertes del festival. Una injusta olvidada en el reparto de premios que sin embargo levantó una de las más cerradas ovaciones en su pase matinal. Cheap Thrills nos relata la historia de dos perdedores, dos marginados, que se reúnen en un bar y conocen a un matrimonio excéntrico que parece no tener problema alguno con el dinero. A partir de aquí empieza una noche de locura, en la que mediante un juego el matrimonio empuja a los dos ‘losers’ a realizar acciones cada vez más disparatadas y que pondrán en peligro su integridad física y moral de forma exponencial, a cambio de un buen fajo de billetes.

Lo que empieza como una comedia muy negra, de carcajada a mandíbula batiente, va convirtiéndose conforme avanza el metraje en un thriller oscuro, para terminar como un duro drama de fábula moral. Una película magistralmente rodada, con una tensión en ascenso constante, con acción, diversión y un claro mensaje. Si bien es cierto que la crítica al capitalismo despiadado y a sus terribles consecuencias morales está dibujada con trazo muy grueso, la película funciona tan bien a otros niveles que esto último supone un plus más que un defecto.

The Congress

The congress  – Ari Folman: El reconocido, laureado y celebrado Ari Folman (Vals con Bashir) traía a Sitges su siguiente película, The Congress, muy libremente inspirada en una novela de Stanislaw Lem. La película está compuesta por una primera parte en imagen real, protagonizada por Robin Wright y un inmenso y recuperado Harvey Keitel. En esta primera parte se nos ofrece una situación plausible a corto futuro: la productora que lleva la carrera de Robin Wright pretende hacer una copia digital de ésta y tener sus derechos de explotación durante los siguientes 20 años. Esto es, una copia digitalizada de Robin Wright que jamás envejecerá, que podrá participar en cuantas películas, eventos, anuncios y galas la productora desee. Sin necesidad de desgastar a la Robin Wright real y perpetuándola forever young en su copia digital. La primera parte termina con la memorable secuencia de digitalización de la actriz.

La segunda parte retoma a una Robin Wright en la tercera edad adentrándose en un mundo animado, una especie de Matrix donde con el uso de una nueva droga cada persona puede ser quien desee, poseer lo que desee y vivir según siempre había soñado. Con una calidad de dibujo incuestionable, absolutamente detallado, de toques lisérgicos reminiscentes al Yellow submarine de The Beatles, esta segunda parte toma otros derroteros a los planteados en el prólogo y se centra más en la diatriba de vivir una falsa realidad ideal, o sufrir en el bando de la verdad. Aunque irregular en su conjunto, la película ofrece suficientes momentos y estímulos para resultar completamente satisfactoria.

Big Bad Wolves – Aharon Keshales, Navot Papushado: Probablemente la película con mayor hype del festival. Auspiciada por Tarantino como ‘la mejor película de terror de 2013’, todo hacía presagiar una de las piezas fuertes del festival. Con una premisa argumental interesante, en la que un pederasta acusado por la policía de la violación y decapitación de una menor, es puesto en libertad por falta de pruebas concluyentes, y secuestrado a continuación por el abuelo de la niña para tomarse la justicia por su mano, la película es una completa desfachatez. Con un sentido del humor muy desacertado, de mal gusto e inapropiado para las situaciones que plantea. Con un paupérrimo dibujo de personajes, ajenos por completo al drama generado, absolutamente estereotipados, con actitudes incomprensibles e inverosímiles. Con un exceso de notoriedad y subrayado por parte de sus directores. Un despropósito de película que al parecer está cosechando buenas críticas por los festivales por los que pasa y que en Sitges se ha llevado el premio a mejor director. Glups…

Computer Chess – Andrew Bujalski : Una película pequeña, extraña, curiosa, sin pretensiones, pero con un indudable poder cautivador. En 1980, en el nacimiento de la I.A., un reducido grupo de aficionados a la computación, participan en un congreso donde enfrentan sus propios softwares de simuladores de ajedrez. La película está rodada con una cámara vhs, en formato 4:3, y su textura la hace parecer un documento real de la época. El hilo argumental es difuso, se celebra la convención de freakes del ajedrez por computadora. A la vez, solapándose en horarios, otro grupo celebra una convención de auto-descubrimiento, dando paso a las situaciones más divertidas. Una serie de personajes deambulan por la noche por los pasillos de un hotel desangelado, buscando compañía o un lugar para dormir. Todo ello crea una atmósfera enrarecida que casa muy bien con el sutil sentido del humor y la extrañeza que provoca en el espectador estos grupos de gente que comparten aficiones cómo si les fuera la vida en ello.

Y esto ha sido lo más destacado de un festival que ya se apaga, pero que desde hoy se pondrá en marcha de nuevo para, el próximo año, ofrecernos lo mejor y más selecto del panorama fantástico internacional.


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