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Sitges 12: 8 películas para no dormir

posted by Marc Muñoz 18 octubre, 2012 0 comments

la naranja mecanica

Diez maratonianas jornadas. Más de 200 títulos en programación. 30 películas vistas. Una media de 3 por día. O lo que es lo mismo cine por la vena que hubiera terminado en sobredosis de haberlo alargado una semana más. Sin embargo no hay nada de lo vivido y visto en la última edición del Festival de Sitges de lo que uno se arrepienta, a pesar de haber consumido también dosis insanas de productos adulterados. Pero centrémonos aquí en aquello que más nos estimuló, en los recuerdos más gratos que nos llevamos. Las mejores películas vistas en Sitges 2012.

The cabin in the woods – Drew Goddard

Fenómeno de género que desembarcó en Sitges con el hype subido. Y la verdad, y aunque llegará envuelta por esa nube de expectación,  resultó inevitable no dejarse contagiar por el juego que proponen Joss Whedon y Drew Goddard. El filme arranca como un sinfín de producciones de terror para el público teen: cinco jóvenes que se embarcan en un viaje de fin de semana hacía una cabaña perdida en medio de los bosques de la América profunda. Y precisamente su principal gracia estriba en darle una vuelta a la tortilla a esta manida premisa ya desde sus primeros compases. Pero en realidad son muchas más las bazas con las que irrumpe el debut de Goddard en la dirección. De entrada toda la lectura metalingüística al género de terror que articula el propio esqueleto narrativo de la cinta. Al que se añade un fabuloso pastiche referencial de todo lo visto, temido, llorado, y amado en el género del terror. Y puede que lo que resulte más encomiable sea su manera de servirlo con aparente sencillez, con nutridas y jocosas notas de humor, y mediante un ritmo imparable. Hay metraje en la historia de los jóvenes encerrados en la cabaña que podría haber sido desechado por carecer de gancho y emoción, pero que se recompone, y se multiplica, con un glorioso festín gore que tiene lugar en su último tramo con números para ser recordado en los anales del festival. Entretenimiento puro, duro, delicioso e ingenioso.

Down Terrace – Ben Wheatley

Sitges 12 ofreció la oportunidad de ver la opera prima de este inglés que con solo tres filmes en su haber ya ha dado suficientes señas para ser un habitual en el festival. En Down Terrace subyacen todos esos ingredientes que luego explotará con sus dos siguientes filmes, Kill List y Sightseers: Humor negro a mansalva, estética realista, y dosis irreverentes y salvajes a base de sangre, humor macabro, cinismo e ironía. En esta ocasión centra su mirada en una familia de mafiosos muy alejados de los iconos dibujados por Scorsese, Coppola o Ferrara. Bill y Karl son padre e hijo que viven bajo el mismo, y humilde, techo, y que están decididos a atrapar al delator que los ha llevado una temporada a prisión para hacérselo pagar caro. A partir de aquí se inicia una serie de despropósitos, dudas, recelos y asesinatos en el marco de un drama familiar que podría haber firmado el Mike Leigh de Secretos y mentiras sin la etiqueta violenta ni cafre. Down Terrance, como muy bien mencionan, y cito textualmente, es un cruce entre las pelis de Ken Loach, Los Soprano y los hermanos Coen…comedia negra marca de la casa Wheatley.

Sinister – Scott Derrickson

Una de las mayores sorpresas del festival la protagonizó Sinister. Quizás por la ausencia absoluta de expectativas, o quizás por el temor de estar ante otro producto de terror de casa encantada ajustado al molde de Hollywood, sorprendió, para bien, la nueva propuesta del director Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose). Hay en esta historia de un escritor que se instala en casas donde se ha cometido algún crimen con la intención de documentar sus libros, suficientes elementos perturbadores, siniestros y oscuros para enmudecer las cuerdas vocales y erizar el vello. Con una ejecución incuestionable, y jugando con todos los elementos a su alcance (especialmente espeluznante resulta su banda sonora, aunque también cae en otros recursos manidos y de fácil sobresalto) consigue alzar un inquietante y terrorífico filme a partir de una premisa trillada. Y no es su único logro, ya que entre sus aciertos, puede vanagloriarse de haber ajustado todo el asunto paranormal, satánico y de terror sobre un componente narrativo propio del drama familiar, que afecta directamente al atormentado protagonista (Ethan Hawke en un nuevo registro para él). En ese sentido resulta intachable una discusión acalorada mantenida por el escritor y su mujer en un determinado momento de la cinta. La propuesta de Derrickson encuentra su mejor aliado cuando flirtea con el miedo real perteneciente a este mundo, y solo hacía el final, cuando se instala en el terreno paranormal y ocultista es cuando pierde un poco el embiste que había logrado en buena parte de su recorrido.

Antiviral – Brandon Cronenberg

El retoño del director de Crash debuta en el largometraje demostrando que los genes  de su padre se mantienen intactos en su ADN a juzgar por el resultado que emerge de Antiviral, opera prima encauzada en el thriller biotecnológico y con tintes de espionaje industrial. Con una atmósfera deshumanizada y gélida, Brandon Cronenberg retrata un futuro en el que la obsesión por los famosos se ha vuelto tan enfermiza que algunas compañías comercializan virus y enfermedades portadas por éstos. Dosis elevadas de sangre, carne, agujas, en un ambiente malsano, perturbador, hiriente e irrespirable. La herencia de la nueva carne está en buenas manos.

Frankenweenie – Tim Burton

Tras encadenar varios traspiés, Tim Burton vuelve por fin al tono con el que nos encandiló. Porque precisamente de eso se trata esta pequeña maravilla de la animación, de un viaje nostálgico al propio universo de su creador, el mismo que nos emocionaba y nos hacía sonreír hace  años. En ese sentido, el de Ed Wood da en el clavo con esta historia inspirada en uno de sus primeros cortometrajes, que aquí expande a largometraje y lo dota de animación stop-motion, inflada con la técnica del 3D. Tres decisiones que sientan de maravilla a la bonita y entrañable cinta que homenajea a sus propias creaciones, pero también a los personajes de carne y hueso y de ficción que le han  marcado a lo largo de los años, y lo hace de forma exquisita, dibujando una sonrisa permanente en el espectador mediante este cuento fresco e imaginativo, con un ritmo imparable y sus bien dispuestos golpes de efecto.

Bestias del sur salvaje – Benh Zeitlin

El debut de Benh Zeitlin se articula como una fabula narrada a través de la mirada mágica y lúcida de una niña que vive junto a su padre en una deprimente área conocida como la bañera. Mediante un look indie realista, y parcelas fantásticas inspiradas en Where the wild things are  de Spike Jonze, Zeitlin envuelve esta historia sobre el amor entre un padre y una hija, los vínculos afectivos a la tierra, la solidaridad, y todo un trasfondo sobre las desigualdades sociales, la lucha por mantenerse firme ante un mundo dividido por norte y sur, y un evidente alegato pro ecológico. Elementos que pueblan esta aventura y que pueden repeler a las mentes más cínicas y amargas. Pero que al fin y al cabo resulta difícil el no terminar arrastrado por esta bonita y entrañable cinta, la cual se sitúa por debajo del revuelo que está levantando, cosa que no va frenar su carrera hacía los Oscar como sleeper del año que está dispuesto a ser.

Spring Breakers – Harmony Korine

Spring Breakers

Por revuelo el que causó Harmony Korine en la sesión sorpresa con Spring Breakers. Este indomable enfant terrible agitó el Auditori como pocas veces se tiene registrado. Su demente viaje al reverso oscuro e insano de las juergas universitarias empezó en vítores y aplausos y acabó en sonada silbada. La historia de esta pandilla de universitarias con la libido desajustada que deciden atracar una cafetería para pegarse un fiestón de alcohol, sexo y drogas en Florida, es el marco ideal para que Korine vuelva a sacar sus artilugios y diseccione la white trash y los recovecos enfermizos, deplorables, y prácticamente inexplorados, de la sociedad yanqui. Y lo hace de entrada embutido en una road movie conducida por Apolo y Eros, que cuando parece que se encamina a la estructura de drama de ascenso y caída, da un brusco golpe con la entrada del personaje de James Franco, un gangsta que rescata a las chicas de la cárcel para formar con algunas de ellas una bitch gang delirante. Personaje inmortal desde su primera aparición. Una lástima que la efectista factura, con regusto evidente a videoclip manufacturado MTV, rebaje el impacto de una cinta con más miga de la que aparenta y menos de la que algunos pretendían encontrar.

Holy Motors – Léos Carax

Raúl Muñoz

El otrora niño mimado del cine francés, ahora semi-proscrito Leos Carax, nos presentó en Sitges su última… digamos película. Porqué sí, se trata de una película, que duda cabe, pero uno no sabría muy bien como definirla. Por momentos te preguntas si estás ante una tomadura de pelo de tomo y lomo, por momentos tratas de averiguar qué está queriendo contar Monsieur Carax, por momentos quedas atrapado por algunos de los 9 segmentos de qué consta el film y logras olvidarte de lo visto anteriormente. En definitiva, una película inclasificable, de narrativa confusa, críptica, alucinada, pero con un magnetismo innegable, una clara vocación de transgresión, experimentación, provocación. Pues eso. Puro Carax, pero más alejado que nunca de Mala sangre.

Y desde el pasado domingo contando…364, 363, 362, 361, ya queda poco

Resumen de toda la cobertura de la 45º edición del Festival de Sitges

 

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