Festivales

Top Festival de Sitges 2017

posted by Marc Muñoz 17 octubre, 2017 0 comments

Otro año más el Festival de Sitges llegó a su fin. Las carreras entre sedes, las acaloradas charlas post-proyección, los madrugones insanos, el tecleo incesante del F5 a las siete de la mañana, los olvidos calóricos, las contadísimas horas de sueño – correspondidas con alguna que otra siesta en las salas, más valía por eso que no se enterara William Friedkin – las fiestas sin límite de copas, la caza de autógrafos, las presentaciones y masterclass, la zombie walk, las entusiastas reacciones de la fauna Sitges ante cualquier logotipo y todo aquella liturgia ligada con este festival de idiosincrasia única se han evaporado para adquirir ya solo la forma de los recuerdos.

Si algo se recordará esta edición es por la dramática situación política que la ha rodeado. Una angustia asfixiante que ha mantenido a los asistentes con la vista puesta en los movimientos de la Generalitat y la Moncloa. Aunque, descontando estas inusuales circunstancias, la última edición de Sitges, como todas las otras, será recordada por su cargamento de películas. Sitges 17 confirmó esos augurios iniciales de cuando se conoció el programa: la sensación de que la selección y diseño de la programación no ha estado a la altura de tan significativa efeméride, medio siglo de existencia. En esa tesitura se entiende mejor que una película tan mediocre, enganyosa e inflada como Jupiter’s Moon se llevará el máximo galardón, pero se entiende menos, que dos películas del calibre de The Disaster Artist y You Were Never Really Here no formarán parte de ninguna de las múltiples secciones del festival, sino reservadas para la maratón sorpresa de la noche del sábado.

Pese a la falta de autores y títulos acordes a un festival que presume de proyección internacional creciente, el festival siempre dispone de perlas por descubrir entre la avalancha de proyecciones. Una proporción de filmes nefastos entremezclados con algunos brillantes que esta edición ha vuelto a respetar. Las que siguen son para este servidor las mejores obras del certamen, la mayoría de estas, vistas previamente por este sujeto en festivales neoyorquinos.

A Ghost Story – David Lowery

A ghost story

El inusual acercamiento al cine etéreo y existencial de corte romántico de David Lowery no solo merece estar entre lo mejor que se pudo ver en el Sitges sino que debería posicionarse en lo alto de las listas de lo mejor del año. Una película fantasmal, que no de fantasmas, sobre la relación imposible entre un difunto y una joven. Tacto y exquisitez para una de las obras más sugerentes del curso.

Wind River – Taylor Sheridan

Wind River

Neo-noir rural seco, brutal, sin concesiones para el público. Una historia de violencia enraizada en la América inhóspita, donde el escenario se convierte en un personaje que marca esa retahíla de personajes de la América profunda trazados con alto grado de verismo. Una violencia peckimpahniana y resonante que sitúa a Taylor Sheridan, en su debut como director, en el nuevo paladín del cine negro saliente de los Estados Unidos del desamparo y el desafecto.

Laissez Bronzer Les Cadavres – Hélène Cattet y Bruno Forzani

Laissez Bronzer Bullets

El virtuoso estilo visual del tándem Cattet/Forzani secuestra el iris del espectador sin remisión. Su rompedora y asombrosa caligrafía audiovisual había eclipsado el fondo en sus anteriores filmes, como si su vanidad estilística colapsara el potencial narrativo de sus obras. Algo que remedian con brillantez en su última proyección, un neo-western criminal que fija el equilibrio sobre personajes tallados por un Sergio Leone pasado de ketamina y un guion frenético, de devenir clásico, pero construido con saltos e irregularidades que mejoran el fluir narrativo. Sin duda, una de las experiencias cinematográficas más irrenunciables de la cita catalana.

November – Rainer Sarnet

(Extracto de la crónica vertida durante el pasado Festival de Tribeca)

November

Rainer Sarnet propone un relato folclórico en la Estonia rural del siglo 19, a través de una historia de amor entre dos jóvenes en un contexto de fantasía y dosis generosas de humor. Algo así como un cruce entre Jan Svankmajer, Ingmar Bergman y el poderoso (y sucio) blanco y negro de Hard to be a God.

Thelma – Joachim Trier

Thelma

El jurado compensó el fallo a la mejor película con el premio Especial del Jurado para Thelma, uno de los visionados más estimulantes de las pasadas jornadas. Joachim Trier confirma su autoridad autoral con su primer acercamiento al fantástico sin perder las señas que lo han convertido en un director europeo al que seguir. Impulsos, deseos y la anulación de estos por una adolescente abordados desde un toque fantástico. Un filme elegante, sensual y sutil que remarca la madurez de su artífice.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.