CineCrítica

Fish Tank – Andrea Arnold

posted by Marc Muñoz 7 julio, 2010 0 comments
Dureza de extrarradio

Tras una estupenda acogida en certámenes de gran calibre (Cannes, Bafta, British Independent Awards, etc), la película de Andrea Arnold aterrizó en nuestras carteleras sin demasiada repercusión. Ahora que está apunto de abandonarla (la mantienen en alguna sala de Madrid y Barcelona), animo fervientemente a visionar este drama inglés.

Fish Tank sigue los pasos de Mia, una adolescente inadaptada de 15 años que vive en un humilde barrio obrero de alguna ciudad inglesa. La chica vive junto a su joven madre, y  su hermana menor. Juntas forman una familia desestructurada, donde beber alcohol y fumar son hábitos, incluso para las pequeñas de la casa, así como otras prácticas poco habituales para unas niñas de su edad. A pesar de todo, la desalentadora vida de Mia da un fuerte vuelco cuando entra a vivir el último novio de su madre, un apuesto joven que le presta su atención y se preocupa por ella como nunca ha hecho su madre.

Lo que Arnold elabora con esta película es un desgarrado y fidedigno trazo de las inquietudes que abordan a una chica en la adolescencia, sin embargo el verdadero jugo dramático subyace en el entorno desesperanzador que le ha tocado vivir, que empuja al personaje hacía una deriva infranqueable. 

Arnold no solamente se ha empapado de esos ariscos ambientes para recrearlos en su filme, sino que se ha metido de lleno en el perfil psicológico de esa niña que se encuentra en una etapa difícil, y que encima la afronta con todas las condiciones a su contra.

La película respira matices y detalles a través del uso de la música, la dirección de arte, la sobresaliente fotografía, y sobre todo por ese impecable descubrimiento que ha resultado ser Katie Jarvies, en el papel de esa protagonista amante del hip-hop y el breakdance.

Especialmente brillantes resultan ciertos parajes del filme. Como por ejemplo ese instante en que Mia baila, al son del California Dreamin’ de Bobby Womack, bajo los primeros rayos del amanecer (con una fotografía que te deja atónito) y bajo la atenta mirada del apuesto novio de su madre. Una puesta en escena que resalta y ayuda a transmitir las dudas que la joven siente sobre ese hombre, unas inquietudes que también le abordan al espectador, dado el papel ambiguo que juega Michael Fassbender (también genial) en su rol. Arnold fragmenta a su gusto y juega con las inquietudes del espectador sobre la honestidad como figura paterna del personaje de Fassbender. Tras esa imborrable secuencia, las dudas se resuelven, pero hasta ese punto, la directora británica consigue crear tensión, sufrimiento y desesperación con el amor y sus sentimientos, que abordan y afligen con la misma fuerza a las chicas duras y rebeldes de las zonas urbanas castigadas.

Otra secuencia que sobrecoge, y cuya función narrativa quizás resulte algo gratuita, es ese intento de secuestro desesperado que acomete Mia. En él, muchos vemos reflejados casos reales que golpean la actualidad diaria, quizás por eso, el dramatismo de sus imágenes es creciente, y la falta de aliento aflora durante la visión. 

Fish Tank es algo así como coger a una “Juani” del suburbio inglés, desnudarla de cualquier efecticismo barato que utilizará Bigas Luna en su retrato español, y dotarla de todo la sustancia crítica y social al que nos tiene acostumbrado el cine inglés, ya venga firmado por Ken Loach o Mike Leigh. Cine que abrasa por intensidad y autenticidad.

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