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Las 10 mejores películas de 2021

posted by Marc Muñoz 24 diciembre, 2021 0 comments

Belmondo

Como ya hicimos el anterior año, la lista de mejores películas se consume en formato vídeo. Una lista en la que, por primera vez en la historia de esta casa, hay paridad de género 50/50. Clicad, disfrutad, discutid, recordad, enojad si hace falta, pero pasad unas felices fiestas.

10. West Side Story (USA)

Dir.: Steven Spielberg

West Side Story

La carta de amor de Spielberg al musical clásico se solidifica en un remake perdurable pese al batacazo en taquilla; uno que aúna suficientes prestaciones como para ocupar ese lugar que la original ocupó en el corazón de muchas generaciones. El director de Tiburón reverencia el trabajo de Robert Wise y Jerome Robbins, y la inmortal partitura de Leonard Bernstein, sin apenas modificaciones medulares, pero sí significativas aportaciones para reactualizar su discurso. De la problemática racial de los puertorriqueños y su estigma marginal, hasta algo forzadas pinceladas LGTB y, especialmente, una observación contemporánea a esas ruinas de un Nueva York en proceso gentrificador expulsando a sus residentes incómodos. West Side Story abruma con su fotografía, ambientación y puesta técnica, maravilla con algunos de los números musicales, especialmente los de exterior, y demuestra una vez más el prodigio de un autor que persiste como el único anclaje con ese cine hollywoodiense garante de calidad y entretenimiento. West Side Story cumple ambas, entretener y emocionar gracias a su talento ejecutor.

9. Claroscuro (USA)

Dir.: Rebecca Hall

Claroscuro

Esta gratificante sorpresa alojada en el catalogo infinito de Netflix se descubre como un melodrama romántico psicológico con tintes de intriga. El duelo entre Ruth Negga y Tessa Thompson se lubrica como una película de época imbuida por la frialdad y la ambigüedad. Al igual que El poder del perro, aquí no hay ni blanco ni negro en los rotores motivacionales de sus personajes. Hall elucubra así un relato pinzado por lo sutil, las intenciones desconcertantes y una identidad desestabilizadora con intenciones turbias y deshonestas. Esa ambigüedad retadora para el espectador se apoya en el gran trabajo fotográfico de Eduard Grau quien convierte el banco y negro, los destellos y las sombras en pistas visuales para descifrar la orientación moral y motivacional de la pareja protagonista.

8. Nomadland (USA)

Dir.: Chloé Zhao

Chloé Zhao se graduó con honores en la elite del cine con esta road movie sobre los desheredados del sueño americano. Una incursión a la poética de la desolación tantas veces explotada por el cine de esas latitudes cuya principal ganancia la aporta su subyugante fotografía y la interpretación (merecedora del Oscar) de la actriz Frances McDormand. Una notable cometida desempeñada por Zhao y su equipo en una nueva aproximación a los desclasados, sus paisajes y trances emocionales, y sus, a veces, intricados motivos por desplazarse del sendero principal para terminar en la carretera. Ahí abajo nos siguen llevando sus imágenes pese al tiempo transcurrido de la invitación.

7. Otra ronda (Dinamarca)

Dir.: Thomas Vinterberg

El danés Thomas Vinterberg se desmarcaba con una celebración vital justo en uno de los episodios más fatídicos de su existencia – la muerte de su hija adolescente. Parece así mentira que el de Celebración pudiera dirigir tantos instantes de humor etílico en esta irresistible borrachera de regusto dulce sin ocultar sus latigazos amargos. Porque Otra ronda remite a esas noches memorables con esos amigos de buen beber que sabes que no te dejarán tirado a la segunda copa ni te meterán en ningún lío en los que ellos mismos no se meterían. Una fiesta entre amigos íntimos, vaya.

6. The Velvet Underground (USA)

Dir:: Todd Haynes

Todd Haynes The Velvet Underground

El siempre estimulante Todd Haynes se enjabona con el espíritu experimental y transgresor del Nueva York de los 60 y 70, especialmente de las enseñanzas visuales de The Factory, para modelar la pieza de no ficción caudal de la temporada. Una aproximación sensorial a esa música, y a los estados de ánimo a los que te transporta, que facturó esa cuadrilla de renegados que respondieron al nombre de The Velvet Underground; la banda que puso patas arriba la escena neoyorquina y mundial sin aceptar ningún modismo ni presión ambiental de su tiempo. Un perfil de sus miembros tallado con confesiones propias y de su entorno, que se complementa con ese influjo enérgico incontrolable que es, y, especialmente era, la ciudad de Nueva York. Haynes, a través del calor intrínseco de sus fotogramas y la excelente edición de estas, y con orden de alejamiento del documental musical canónico, invoca, de algún modo, el fulgor creativo y la aureola casi mitológica de esa ciudad irrecuperable. Tamaña hazaña está al alcance de pocos.

5. Minari. Historia de mi familia (USA)

Dir.: Lee Isaac Chung

Lee Isaac Chung cumplió el trámite nada fácil de edificar una feel good movie sin caer en lo empalagoso ni lo meloso – a excepción del uso de la banda sonora en algunos instantes, . Manteniendo la afabilidad y las sensaciones agradables, sin descuidar las dificultades y las amarguras inherentes a cualquier familia real. Chung combina así con acierto enseñanzas del Ozu de Buenos días, el Kitano de El verano de Kikujiro, y de este cine de sabor asiático imprimido desde los contornos del cine estadounidense como: The Farewell, El verano de Cody o Columbus.

4. Earwig (Reino Unido)

Dir.: Lucile Hadzihalilovic

Earwig

El tercer esfuerzo de Lucile Hadzihalilovic se encarrila en ese cine adscrito a los márgenes de la narratividad canónica que obliga al espectador a sumergirse en su intricando universo para intentar iluminar de sentido de su obtuso recorrido. Estamos ante una obra embriagadora formulada a través de una atmósfera que hipnotiza al que prevalece – hubo un goteo de salidas durante su proyección en el pasado festival de Sitges – y que se deja arrastrar en su fascinante, retorcido e inquietante juego. Con el mínimo andamiaje narrativo – una perturbadora premisa alrededor de un cuidador de una niña a la que no permite disfrutar del exterior y prepara para un intercambio de naturaleza desconocida-, el espectador se ve abducido por su fantasmagórica y onírica ambientación mientras intenta rellenar los estimulantes vacíos de este relato sobre traumas arrastrados e identidades difuminadas y vampirizadas. Todo el visionado emite un poder evocador inmenso que se sirve de la fotografía más excelsa que uno recuerda en tiempo, mucho tiempo. La misma que busca reflejarse en el cine de Lynch, también en la formulación de esos agujeros narrativos adosados a pistas de interpretación abierta, pero también al cine de Jean Pierre JeunetTerence DaviesVíctor Erice y hasta la pintura de Francis Bacon

3. El asesinato de dos amantes (USA)

Dir.: Robert Machoian

El artefacto fílmico de Robert Machoian se desenvuelve como un asfixiante drama romántico en las estepas desoladas de la América rural. La cámara sigue a este sacrificado, voluntarioso y afligido marido intentando salvar su matrimonio mientas hace de esforzado padre e hijo. Machoian sumerge al espectador en el corazón agrietado y encolerizado de este personaje mediante un dispositivo formal que juega con inteligencia y habilidad con el formato, los encuadres cerrados y estáticos, la sugerencia angustiosa del fuera de campo, una fotografía rugosa, los sonidos extradiegéticos manipulados, la inquietante banda sonora y unas interpretaciones colosales. The Killing of Two Lovers es, en definitiva, una maravillosa miniatura autoral sobre el dolor del amor cuando amaga con deshacerse, que escuece y que acelera el miocardio en ese acercamiento tenso y rabioso a sus agitados vaivenes pasionales, especialmente, cuando se ven saboteados por un inoportuno, y odioso, tercer sujeto.

2. Libertad (España)

Dir.: Clara Roquet

Libertad plano

Roquet se empapa de un estilo naturalista y lírico para capturar los estadios vitales y el despertar eufórico (brillante la entrada en la disco) de dos adolescentes, pero también para surcar en el pergamino dramático y amargo que envuelve sus respectivos, y tan diferenciados, entornos familiares, pese a compartir un mismo espacio. La caligrafía de la directora de Vic se desempeña transparente, sobria y expresiva. Cargando el relato de sensibilidad, amargura, sutileza y, principalmente, hermosura para describir lo indecible. Libertad es sin duda una de las celebraciones del cine español de la producción 2021, y del cine en general de la misma cosecha

1. Titane (Francia)

Dir.: Julia Ducournau

Titane

La directora francesa lanzaba un doliente y agudo tratado más que de la nueva feminidad y la maternidad – sus horrores uterinos – , que también lo hay, de una nueva masculinidad construida a través de la escisión del género. Titane no es solo un logro mayúsculo, y astutamente demencial, dentro de los márgenes del fantástico, es también la confirmación de una autora de la que no despegarse en adelante. Hábil en la parcela estética – todas las unidades musicales realzan el discurrir narrativo, especialmente las ligadas a esa hombría en crisis y cuestionada por una realidad compleja y enfermiza, donde no todo responde al blanco y al negro; a lo binario – como en su ligazón con un entramado temático que resuena con fervor en el espacio social y cultural de aquellas sociedades occidentales inmersas en sus luchas culturales. Los nuevos mutantes de titanio de Ducournau no solo fueron capaces de reconfigurar nuestra realidad en sustancia delirante, enfermiza e incomprensible, sino de explosionar las distinciones de género y ganarse pese a su osadía, e incomprensión de mucha parte de la audiencia, un papel relevante en la temporada de premios (con el cénit en la Palma de Oro) y dejar una huella imborrable en el celuloide de 2021.

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