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Las 10 mejores películas del 2015

posted by Marc Muñoz 23 diciembre, 2015 2 Comments

barcaza refugiados sirios WPP 15

Las tradiciones marcan los contenidos de esta destilería durante estas fechas . Y si hay una de innegociable esa es sin duda la lista de las diez mejores películas.  Un TOP 10, que como ya apuntábamos en el resumen del año publicado la semana pasada, no reluce igual que el del año pasado. Y eso es algo que ha afectado a la hora de afrontar la tarea de tener que seleccionar diez filmes, pero también para determinar su orden de preferencia.

Un año que recordaremos por muchos asuntos extras cinematográficos: guerras, drama de los refugiados, cambio climático, terrorismo islámico golpeando en el corazón de Europa, el fin del bipartidismo, el proceso catalán, etc., pero difícilmente por traernos nuevas obras maestras  que guardar con llave en nuestra filmoteca mental. Pese a todo mucho cine ha pasado por nuestras retinas como para no estar orgullosos de las elegidas, y de todas aquellas que se han quedado finalmente a las puertas.

A continuación una selección personal y discutible de las mejores películas del año, algunas de ellas estrenadas en nuestra salas, y otras aún inéditas.

10. It Follows (USA)
Dir.: David Robert Mitchell

It Follows

La película sensación de la temporada la enclavó su artífice David Robert Mitchell en los raíles del género de terror para desde ahí bifurcarse hacia terrenos inhóspitos, de gran desborde ingenioso. A través de un cúmulo de referencias ubicado en el cine de terror de los 80’s (con preferencia por John Carpenter y su Halloween) Mitchell disponía un estimulante e inspirado tablero de juego en el que situaba al espectador en el centro del mismo como único observador – junto a la víctima de ese juego – capaz de detectar ese mal con aspecto de humano que acecha al personaje infectado con esa extraña maldición. De este modo, el terror se escapaba de los fluidos más manidos del género, así como de sus recursos más subrayados, fáciles e inmediatos, para en su lugar despertar la tensión  a través de ese hábil mecanismo ideado y las singularidades a las que daba lugar: el uso del espacio en el cuadro, la luz del día o los planos generales eran utilizados para remover el trasero del espectador en su asiento. Más allá de sus lecturas temáticas en clave alegórica que repartían una visión conservadora sobre las enfermedades sexuales, o semióticas, al revertir los códigos del subgénero de terror emplazado en los suburbios americanos, si por algo destacaba la película del norteamericano era por su inusual  e original planteamiento, su hábil puesta en escena y su merecida recompensa en dosis de tensión y terror.

9. La mirada del silencio (Dinamarca)
Dir.: Joshua Oppenheimer

The look of silence

Al cineasta Joshua Oppenheimer le quedaron cuentas pendientes con el genocidio indonesio tras la devastadora The Act of Killing, y de algún modo las salda con La mirada del silencio. Nuevo acercamiento a la banalización del mal, al horror impune cometido durante los años 60’s en territorio tan idílico. 50 años después los criminales campan a sus anchas, siguen asentados en el poder, y lo que es más doloroso para las víctimas, no muestran ni un signo de arrepentimiento ni culpa ante lo sucedido. Si en la primera parte de este aterrador díptico, Oppenheimer ingeniaba un artefacto autorreflexivo que recreaba los actos más atroces cometidos durante el genocidio a través de la mirada vacía de culpa y de sentimiento por parte de los verdugos, aquí decide pasar al otro bando, al de las víctimas, para articular la mirada temerosa y silenciosa de todos aquellos que perdieron a familiares, vecinos o seres cercanos y que tienen que callar ante la amenaza de los que siguen ostentando el poder y son considerados héroes. El norteamericano asentado en Dinamarca da voz aquí a la família de un comunista asesinado en esos días, especialmente al hermano, que ante las atroces y reveladores pruebas servidas por Oppenheimer asiste, junto al espectador, al horror incrédulo de un país atenazado por el miedo y la amenaza de no remover…”El pasado, pasado está” es la coletilla que repiten tanto víctimas como verdugos. Una Conspiración en silencio pero en clave de terror, el terror de una realidad que no puede refugiarse en el celuloide ni en esa pantalla de televisión a través de la que el personaje central aguanta estoicamente las narraciones dantescas de los verdugos de su hermano. Sin llegar provocar el mismo aturdimiento que su anterior obra, pero otro documento esencial e hiriente de su autor.

8. Fuerza Mayor (Suecia)
Dir.: Ruben Östlund

Force Majeure

El sueco Ruben Östlund llevaba unos años apuntando como uno de los autores más sólidos del panorama cinematográfico europeo hasta llegar a su consolidación internacional con Fuerza Mayor, filme que lo acercó a las puertas del Oscar, aunque finalmente recibiera ese portazo que se convirtió inesperadamente en uno de los momentos extra cinematográficos del año. Una carrera que finalmente lograba su coronación internacional gracias a esta brillante e ingeniosa disección de un matrimonio y una familia europea de clase media que estalla en mil pedazos cuando inesperadamente son alcanzados por una avalancha y el padre es el primero en darse a la fuga. Con esta potente y sugerente premisa, el de Play edificaba una afilada sátira sobre los roles masculinos y el papel en crisis de los valores del matrimonio y la familia en nuestras sociedades. Pero en lugar de exponerlo con evidencia, lo articulaba bajo una potente capa subterránea, escondida en los paisajes nevados de esta estación de esquí familiar e idílica convertida de repente en el espejo anímico de unos personajes en crisis y decadencia.

7. Mia Madre (Italia)
Dir.: Nanni Moretti

Mia madre

Lo último del italiano Nanni Moretti visto en el Festival de Nueva York recuperaba el mejor nivel de su autor. Con un material meramente autobiográfico, el de Caro Diario logra tejer con afecto y atino un poderoso artefacto que bascula entre la comedia y el drama sin resquebrajarse en el intento, un plano/contraplano entre lo cómico y el drama sin necesidad de transiciones. Una tragicomedia que logra aquello tan complicado de enternecer, y entristecer, para seguidamente desajustar la caja torácica con la emprendida cómica. Sin duda la favorece el desenvolverse en esa difícil tesitura la ayuda recibida por un John Turturro bordándolo en cada aparición, pero también de una Margherita Buy en el papel de una directora de cine que afronta un divorcio, a la par que lidia con la enfermedad de su madre y tira adelante su película. Alter ego del italiano que le permite centrarse en unas funciones de director que ejecuta con una solvencia y sensibilidad como pocas veces se le ha visto, con una delicadeza, profundidad y carga cómica enmarcables. Se nota su proximidad al material que retrata, y la película se favorece de ello.

6. Hungry Hearts (Italia)
Dir.: Saverio Costanzo

Hungry Hearts

El italiano Constanzo sorprendía con este artilugio cinematográfico que torna el relato familiar/romántico en una pesadilla digna del mejor Polanski.  Y es que hay mucho del autor de Frenético, especialmente de La semilla del diablo y Repulsión, en este filme ambientado en Nueva York alrededor de una pareja que se conoce casualmente en un restaurante chino al quedarse encerrados en el baño – un arranque cómico que desencadenará pronto hacia el drama, la tensión y el terror – y cuya luna de miel amorosa queda truncada con la llegada del primer retoño. Momento en que la película se viste de terror realista, a la vez que rezuma una atmósfera asfixiante, malsana, pesadillesca, la que rodea a esa madre obsesionada con la salud y el cuidado de su hijo. Las inmensas interpretaciones de Adam Driver y Alba Rohrwacher, unidas a un modélico trabajo de realización y fotografía que va destapando, y apretando, ese ambiente familiar cada vez más claustrofóbico e irrespirable, potencian el efecto que imprime su puesta en escena y contagian al espectador con una turbación que ya no se disuelve hasta pasadas varias jornadas después de su visionado. La mejor película de terror de la temporada.

5. Amy (UK)
Dir.: Asif Kapadia

Amy

También flota algo de terror en el relato de escarnio público y mediático, al que todos aportamos nuestro granito de arena de un modo u otro, alrededor de esa chica vulnerable del norte de Londres en el momento que su voz inmortal alcanzó lo alto de los charts de medio mundo. O al menos esa fue la idea que trasluce del cuidado y sentido retrato que elaboró Asif Kapadia con este doloroso documental que desnudaba al icono para penetrar en la esfera privada y humana de la cantante, mediante todo ese material casero grabado por la propia Amy o sus amigos más cercanos, que por primera vez descubrían su personalidad inocente, imperfecta, descarada y divertida. Kapadia lanzaba pullas hacia dentro y fuera de la pantalla con la misma ferocidad que los tabloides machacaron al objeto de estudio de su trabajo. El resultado para el espectador no era otro que salir molido tras el visionado, cuestionándose si el destino trágico de ese talento al que nunca antes se había acercado a conocer de tan de cerca no se podría haber evitado.

4. Carol (USA)
Dir.: Todd Haynes

Carol Todd Haynes

Uno de los regalos cinematográficos más inolvidables deparados en el circuito festivalero se lo anotaba Todd Haynes. El maestro del melodrama recurría de nuevo a su género predilecto para levantar esta carta de amor a un cine pretérito, a la edad dorada de ese melodrama en el que su cine persiste. Y cometía ese esfuerzo a través de un relato amoroso lésbico solo concebible desde la actualidad, así que en cierto modo subvertía los postulados clásicos del género insertando esta historia de amor imposible entre una mujer adinerada y una joven que trabaja de dependienta. Pero si por algo sacude su película es por la cumbre artística lograda por la fotografía excelsa de Edward Lachman, la banda sonora sobrecogedora de Carter Burwell, y una dupla actoral (Rooney Mara y Cate Blanchett) que huelen a Oscar por todos sus poros. Uno de esos films que dilatan las pupilas y enbladencen las córneas con tanta belleza recogida en cada fotograma, y que lanza constantes ataques epidérmicos a través de esa tensión emocional soterrada de dos personajes incapaces de abrir su corazón en la diégesis, pero sí de establecer una comunicación entre ellos y el espectador a través de todo el significado que se esconde en sus miradas, gestos, movimientos, y reflejos ante cámara. Demasiada perfecta para ganar los Oscar.

3. Victoria (Alemania)
Dir.: Sebastian Schipper

Victoria

Aunque si hablamos de sacudidas de tensión la descargada por Sebastian Schipper con Victoria en el festival de Sitges. Que su proeza técnica -rodada en un único plano-secuencia de dos horas y 14 minutos – no desvirtúe los méritos de este viaje eléctrico, intenso y apabullante por la noche berlinesa. El clásico “chico conoce a chica” mutado a un euro-noir anfetamínico a medida que el círculo vertiginoso y peligroso de las tentaciones de la noche se descontrola por la capital berlinesa. Más allá del plano técnico, indispensable para lanzar al espectador a la carga de adrenalina que mueve a sus personajes, destaca las interpretaciones de su plantel, especialmente de la catalana Laia Costa, como apunte indispensable para hacer creíble ese trayecto que corta la respiración y te agarra a la butaca. Un cruce arrollador entre Jo qué noche! y Corre Lola Corre reactualizado para la generación millennial.

2. Mad Max: Furia en la carretera (USA)
Dir.: George Miller

Mad Max Fury Roard Tom Hardy

Lo anticipaba su maquinaria promocional, pero en mayo llegó la constatación. El otro gran retorno de sagas cinematográficas emblemáticas ha terminado sobrepasando El despertar de la fuerza precisamente con el piloto de la original en los mandos. Un George Miller que sorprendía a todos con una opera rock pasada de vueltas, servida a ritmo alucinado y alucinante, que encima se atrevía a dejar al nuevo Mad Max a un segundo plano para que surgiera Furiosa (una espectacular Charlize Theron) y su ejército de féminas guerreras. Furia en la carretera se convirtió en el placer dionisíaco por excelencia del año, en ese modelo que desdibuja los límites de hasta donde se puede atrever a llegar un blockbuster. Miller reactualizaba la carcasa de su vehículo con un despliegue visual apabullante, un ritmo desenfrenado y agotador, y una trama de planteamiento simple, pero con mucho jugo que sonsacar. El asutraliano no se arrodillaba ante el molde de blockbuster veraniego y en su lugar construía un acorazado desquiciado, anfetamínico, bizarro, desplazándose por esa carretera con un chirrido ruidoso pero a su vez sin perder de vista en el retrovisor la esencia de la saga original. Una opera rock ensordecedora que marcaba la cima del cine acción de la temporada, dejando un vivero de secuencias e instantes como referencia para jóvenes cineastas que  algún día sueñen con parecerse a George Miller.

1. Del Revés (Inside Out) (USA)
Dir.: Pete Docter  y Ronaldo del Carmen

Inside out

La última hazaña animada de la fábrica de sueños que conforma Pixar llegaba con la forma de un preciado regalo dirigido al crío escondido en el adulto, mientras que en la otra capa cumplia a la perfección como vehículo de entretenimiento y divertimento para el niño que aún lo es. O sea la fórmula Pixar recobrada tras el bajón sufrido con la adquisición por parte de Disney. Un Del revés que no solo marcaba las cotas más altas de la temporada en cuanto a animación para adultos, sino que además se colaba por derecho propio entre los grandes hitos de esa fábrica dispensadora de magia. Una vez más la imaginación desbordante se acoplaban a una historia diseñada con el máximo detalle y mimo, con tal de hacer brotar la ternura, la tristeza, la euforia, la alegría y otras emociones que se entrecruzaban en la mente del espectador con la misma soltura con la que se movían los personajes (emociones) en el cerebro de esa chica entrañable que explora la cinta. La casa de Toy Story y Wall-E regresaba abría de nuevo su salón de las grandes ocasiones con un trabajo repleto de detalles, y con una melancolía servida para el adulto que en realidad calaba en el niño que una vez habitó en el cuerpo del adulto. Una elegía al fin de la niñez, y con esta, a la inocencia. Servida además con una deconstrucción de las emociones humanas  vivaz, original e inspirada. El resultado final es uno de los filmes con el calado emocional más profundo que haya surgido nunca de esta factoría de valor incalculable.  

 


2 Comments

Alberto Varet Pascual 27 diciembre, 2015 at 22:12

Pues yo creo que es un año memorable. El mejor que recuerdo. Quizás porque he ido a más festivales y he visto más cosas vivas que nunca. Me molaría haber mirado más cine experimental, pero no me quejo.
También creo que los estrenos en España han sido muchos y muy buenos. Desde ‘The Assassin’ a ‘Maps to the Stars’ o ‘Inherent Vice’, pasando por blockbusters de la categoría de ‘Blackhat’, ‘Spectre’ o ‘MadMax’, la animación de ‘Inside Out’ o ‘Canción del mar’, la tralla de la sublime ‘Qué difícil es ser un Dios’ o la ligereza de ‘Bernie’, aunque llegase tarde. O una comedia como ‘The Interview’, o una obra polémica increíble como ‘American Sniper’. Y ‘Eden’, y ‘Nightcrawler’ o ‘Phoenix’. Y ‘CitizenFour’ en el plano documental. Vaya, que ha habido género y número.

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Marc Muñoz 2 enero, 2016 at 12:31

Bueno todo es relativo. Comparándolo con el año pasado me han faltado más películas redondas compitiendo en lo más alto, y esa gran obra que concilie diferentes sensibilidades. No creo que ninguna de las obras que citas cubra ese espacio que en otros años ha quedado más disputado en las posiciones que cierran el top, o más inamovible en las de arriba. Es muy probable que si me preguntas por esta lista en seis meses alterara el orden de varias películas, incluyendo la primera.

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