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Las colinas tienen ojos – Wes Craven

posted by Marc Muñoz 14 julio, 2009 0 comments

Las colinas tienen ojos

En cines de media España se puede disfrutar ver en este momento La última casa a la izquierda, remake de la opera prima de Wes Craven. El autor de las sagas Pesadilla en Elm Street y Scream, dos hitos fuera y dentro del género de terror, se ha convertido para algunos en una especie de gurú del género hasta el punto de producir remakes de películas suyas desconocidas o de poco valor artístico. Wes Craven empezó a labrarse una carrera de director  a principios de los 70, precisamente en ese período más amateur, experimental y gore se enmarca su segunda película Las Colinas tienen ojos del 1977. Obra que también tuvo su pertinente remake hace pocos años de la mano de Alexander Aja, e incluso de un remake de la secuela de Craven conocido por El retorno de los malditos . 

La película original parte de un planteamiento archírepetido en las  películas de terror; una familia de clase media norteamericana ven trastocados sus planes de llegar a California cuando su caravana sufre un accidente en medio del desierto. A partir de la avería los problemas se iran acrecentando con la llegada de unos habitantes siniestros de la zona.

Craven supo resolverse muy bien desde  los primeros compases del film, a pesar de un planteamiento tan usual. Desde los primeros instantes se entreabren pistas y señales que nos hacen presagiar que bajo esa aparente calma, hay algo latente en la calurosa y desértica zona que va provocar un cambio y un conflicto en la familia protagonista. Así pues el planteamiento inicial produce cierta intranquilidad en el espectador que lo intuye por los movimientos de cámara sugerentes, los diálogos entre personajes, la caracterización y la ambientación, y sobretodo por las convenciones de genero. No obstante la película pierde fuelle a medida que lo sugerido se vuelve explícito y cuando el temor a lo desconocido se vuelve real. Gran culpa de ello, lo tiene la pésima caracterización de los habitantes siniestros de las colinas. El aspecto paleolítico de la familia antagonista, su hábitat primitivo, y la elección de personajes que no infunden ningún tipo de temor, exceptuando el hijo «caracono», hacen que uno se distancie de la trama, y que el aspecto cómico cobre más importancia que el terrorífico. Alguien entiende que una familia nómada, carnívora de la América profunda se comunique entre ellos a partir de walki talkies? Pues esta no es más que una de las varias incoherencias narrativas que van sucediéndose a lo largo del largometraje.

A lo largo del filme la intención de asustar se va diluyendo, cuando en la introducción  se había planteado y presentado una situación apta para ello. Tan sólo los retazos de ultraviolencia cuando se producen los ataques de la familia carnívora a la familia de clase media salvan el nivel del filme, sobretodo la secuencia de ataque a la caravana. La película de Craven plantea otros méritos alejados de la trama. El estilo visual es desgarrador, amateur, Craven filma con valentía, con nervio, y  tomando de referencia  a la La matanza de Tejas. El filme nos muestra de forma acertada los ambientes, paisajes que pueblan la América profunda. Paisajes áridos, desolados, colinas afiladas  representando iconicamente  una amenaza a esa caravana perdida en medio del desierto. Pero, como ya he mencionado, fallan los personajes que pueblan y que representan la América profunda, su comicidad choca con la intención del film, cuando se podría haber optado como punto de referencia los increíbles «paletos» de la magnífica Deliverance de John Boorman.

 Las colinas tienen ojos es un producto de serie B que ofrece aspectos interesantes dentro de una historia mal llevada (sobretodo a nivel de guión). Pero no obstante destaca por una excelente puesta en escena y ambientación: el paisaje juega como un personaje más.  La realización de Wes Craven, su valentía de filmar sin prejuicios, con libertad y inocencia, con licencias a una violencia explícita, desgarrada y sin concesiones datan de mayor realismo al filme. No obstante Craven ya apuntaba con su segunda película una trayectoria irregular que sin embargo le ha valido un éxito desmesurado, y lo ha establecido como un icono dentro del genero.

5,5

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