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Las invasiones bárbaras – Denys Arcand

posted by Marc Muñoz 8 septiembre, 2009 1 Comment
Fractura generacional

 

Tuvieron que pasar 17 años para que Denys Arcand recuperara los personajes de su anterior El declive del imperio americano, en la también aclamada Las invasiones bárbaras. Unos personajes que pese a estar más envejecidos poco han cambiado en estos diecisiete años; siguen viendo el mundo que les rodea con pesimismo y ojos críticos, y les embarga la frustración de ver como todos los ideales, con los que alguna vez creyeron,  han ido cayendo bajo su propio peso.

Las Invasiones bárbaras fue rodada en el 2003, y en lugar de ser una comedia coral como el primer lienzo que firmó Arcand, es más bien un drama centrado en el personaje de Rémy. Rémy es un divorciado de 50 enfermo terminal. Su exesposa Louise, decide llamar a Sabastien, el hijo de ambos, para que los acompañe en esos momentos difíciles. Pese a la mala relación que divide a padre e hijo, Sebastien decide hacerse cargo de su padre y en procurarle todos sus deseos.

A diferencia del Declive, Arcand se preocupa aquí más por Rémy y su hijo Sebastián, dejando a los otros personajes en un segundo término. Esto ayuda a que el espectador se enganche más a la historia, una historia que, por reducida que sea, existe como tal, a diferencia de la anterior obra donde parecía una reflexión abierta de unos cuantos personajes. No por ello, Arcand no abandona su discurso, ni sus reflexiones sobre su generación y las venideras. Sigue desenmascarando dardos venenosos contra la política, el sexo, la religión, etc. Y los mejores dardos los construye con unos diálogos ingeniosos, afilados, irónicos y cargados del cinismo propio de una generación que ha visto fracasar sus aspiraciones ideológicas. Especialmente significativa es la escena en las que todos reunidos repasan los imsos que han practicado a lo largo de sus vidas: el taoísmo, el leninismo, el marxismo, etc. La película de Arcand no destaca por la brillantez expositiva de sus ideas, de hecho a veces todo suena a impostado, sino por la propia raíz del mensaje, tan elocuente como certera.

Otro de los mensajes que fluyen en el filme, es la desconexión moral e ideolológica de la generación que roza los sesenta y la de sus hijos. Si en el declive ya se subrayaba la caída de ideales, en las invasiones bárbaras se da por supuesto la falta de ética y el monopolio del materialismo. Brillante resulta una secuencia en la que Rémy debate con una enfermera, diciéndole: “Compréndalo, hermana, mi hijo es un capitalista, ambicioso y puritano. Y yo siempre he sido un socialista… voluptuoso”. Arcand indaga con precisión en esta fractura generacional, de unos hijos que deniegan radicalmente de la herencia de sus padres, hasta llevarlos al punto de perder de vistas los compromisos con la sociedad. No obstante, la enfermedad de Rémy, sirve para acercar posturas, y para ver el buen corazón que se esconde detrás del impecable broker Sebastien. La única ocasión en que parece haber sintonía completa entre personas de diferentes generaciones, son los momentos en que una amiga ionqui de Sebastien ayuda a drogarse a Rémy para aliviar el dolor.

Con Las invasiones bárbaras Arcand parece haber alcanzado la madurez necesaria para abordar la complejidad temática que propone, no a nivel de contenido, del que ya hacía gala en su primera parte, pero si a un nivel formal, con una estructura narrativa más cuajada (hay mayor peso de la trama que en su anterior dibujo), aportando alguna subtrama, centrando la mirada en personajes que afloren los sentimientos adecuados en el espectador, e incluso preocupándose más en el look del filme. Quizás por esa apariencia más cinematográfica lograra el Oscar a la mejor película extranjera que no había conseguido hasta entonces.

7,5

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1 Comment

La edad de la ignorancia – Denys Arcand | El Destilador Cultural 12 diciembre, 2010 at 14:41

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