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Let’s Get Lost – Bruce Weber

posted by Marc Muñoz 29 septiembre, 2009 0 comments
El ángel desdentado

La verdad es que es difícil pensar en un título mejor que el de arriba para sintetizar la vida del trompetista de jazz Chet Baker, cuyos últimos días retrata Buce Weber en Let’s Get Lost. Este elocuente título sale de la mente de Elsa Fernández Santos para su artículo de El país, La voz del ángel desdentado, y ilustra a la perfección la vida de este irrepetible músico. Por un lado su voz angelical, su habilidad con la trompeta, su pasión por los coches y las mujeres, y por otro, su adicción a la heroína, sus problemas con la justicia, los cuatro matrimonios fallidos, y sus diversas peleas, en la que en una ocasión, en San Francisco, perdió todos sus dientes en una historia llena de sombras. Esa doble vertiente de Chet Baker queda recogida de forma brillante por una preciosita fotografía en blanco y negro, la cual dibuja a la perfección las luces y sombras del personaje central.

El documental de Weber se centra en los últimos años de Baker; el joven Dean irresistible para las mujeres, es ahora un ionqui de 58 que aparenta 74, pero que sigue manteniendo un magnetismo indescriptible (ver las escenas del coche descapotable), y lo que es más importante, un talento musical que no ha perdido ni un ápice de su valor.

La película presenta muchos signos que evidencian el perfil como fotógrafo de su director. Bruce Weber, cuando rodó el filme (estuvo dos años grabando material junto al músico de jazz, hasta que éste acabó con su vida precipitándose de un edificio en Amsterdam) ya era un reputado fotógrafo. Y tras su visionado, al espectador le queda esa sensación de haber presenciado un filme que no se ajusta a las reglas fílmicas, sino que se deja arrastrar por la libertad del jazz, y en ocasiones, te sumerge en el propio caos que vive el personaje. Emprendes un viaje discontinuo al lado de este irresistible personaje, que a pesar de cantar como un ángel, sabes que te arrastrará hasta el lado oscuro de la vida (parafraseando a otro que ando por los abismos). Por eso, la película hace constantes saltos temporales, no presenta un orden cronológico y/o coherente, incluso deja algunos pasajes mal explicados o sin explicar.

A pesar del inexplicable retraso (20 años después de su estreno en los EEUU), Let’s get Lost es una buena película, y un documento excepcional para entender un poco más a este enigmático, atractivo y complicado artista de jazz. La aura de Chet Baker recorre el cine y la mente del espectador, incluso, tras su proyección.  

7

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