Cine

#LittleSecretFilm: Normas, libertad y cine digital

posted by Alberto Varet Pascual 14 febrero, 2013 2 Comments

#LittlesecretfilmDiez reglas para garantizar la independencia. Diez para abogar por la rapidez y el amateurismo en un peculiar proyecto que, claro está, también adolece de los males que nos traen las imposiciones normativas. Pero #LittleSecretFilm no tiene la intención de dar voz a grandes autores ni de encontrar obras maestras sino, más bien, de poner en evidencia la riqueza de ideas que hay en nuestro país y la facilidad de los medios digitales para gestar y difundir un trabajo.

Abierto, pues, a todo el mundo, este ‘ejercicio de riesgo extremo’, como lo califican sus creadores, llega en forma de llamada de atención sobre esa realidad que, afortunadamente, cada vez es más obvia: que la periferia cinematográfica está más cerca que nunca del centro. Que aunque directores de la talla de Carlos Vermut o Juan Cavestany no sean carne de Goya (mejor para ellos, la verdad), no resultan desconocidos para una parte importante de la comunidad cinéfila que ven en ellos dos ejemplos a seguir como realizadores independientes.

Un marco de compromiso con lo más vivo del panorama audiovisual en el que, de similar manera, se inscribe el indiscutible éxito de #LittleSecretFilm. Porque muchos han descubierto esa voz que clama en el desierto y que dice que para hacer cine simplemente hay que filmar y eso hoy es más fácil que nunca. Que, a pesar de que el resultado sea apresurado, éste puede contener interés. Que la perfección ahora mismo es lo menos interesante en una película. Que expresarse libremente es tan factible como llegar a esa gente que encuentra en Internet lo que no le dan las salas comerciales.

Y sí, tampoco nos vamos a engañar, #LittleSecretFilm es una idea que viene de la mano de algunos nombres de incuestionable tirón (Carlos Padial, responsable de Mi loco Erasmus o Jordi Costa, el célebre crítico de El País, por poner algunos ejemplos), lo que le garantiza cierta notoriedad de antemano. Su eco es capaz de alcanzar las páginas de Fotogramas o las imágenes de Días de Cine sin necesidad de hacer campaña, pero es un éxito aprovechable por cualquiera ya que basta con seguir los mandamientos para lograr el certificado de obra #LittleSecretFilm o, mejor aún, apoyarse en alguno de ellos para elaborar un producto barato y amateur libre de ataduras. O sea, que la importancia del planteamiento no radica en el autobombo sino en marcar una senda que los amantes del séptimo arte puedan seguir para dar forma a sus pensamientos con los mínimos medios.

Y, ¿cuáles son esas reglas? Pues se trata de un decálogo (http://www.littlesecretfilm.com/LittlesecretfilmManifiestoCastellano.pdf) en el que, básicamente, se destaca la obligación de filmar un largo en un máximo de 24 horas y en HD sin límite de tiempo para la preproducción y la postproducción, la necesidad de improvisar diálogos, la ausencia de una financiación externa y el deber de ser exhibido de forma gratuita con una licencia Creative Commons.

En resumidas cuentas, una declaración de principios cinéfilos y de amor al cine que sólo conoce los susodichos límites y que se muestra abierta a proposiciones tan sugerentes como Piccolo Grande Amore, la película en la que Jordi Costa nos habla de los lazos que unen el giallo con la canzone italiana, a David Lynch con Leos Carax, a los hombres con las mujeres o a los padres con sus hijos. Del amor, a fin de cuentas, de su grandeza y, por qué no, de sus devastadores efectos en un film lógicamente lastrado por la presteza de su elaboración pero que, de forma increíble, también consigue momentos muy bellos y emotivos como su arranque en blanco y negro o la maravillosa interpretación a capella de María José Gil del Minuetto de Mia Martini (además de contar con un humor chanante en ocasiones muy efectivo: véase toda esa escena del videoclip de Pimpinela con Dyango).

En fin, un atrevimiento más dentro de nuestro anquilosado panorama audiovisual que viene a poner en liza la necesidad de dejar emerger voces modernas que lo renueven y el potencial de las nuevas tecnologías para lograrlo. Porque quizás sea hoy más difícil que nunca formar parte de la industria del cine pero jamás ha sido tan fácil expresarse en imágenes.


2 Comments

Mckeyhan 14 febrero, 2013 at 17:27

Mi cámara es vintage, no es HD. Es una SONY 150p… tampoco tengo muy finas las baterías… voy a tener que currármelo mucho para cometir pero yo soy así. Un burro, un vasco. HOSTIA. Yo puedo, quizás lo haga con mi móvil…

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Alberto Varet Pascual 14 febrero, 2013 at 18:09

Es que yo creo que de eso va todo. No hace falta hacer un #littlesecretfilm porque, además, si tienes que ser fiel a unas normas pierdes libertad. Pero este proyecto es muy útil para hacer entender a la gente que lo importante es filmar. Yo creo que se puede hacer una gran peli con un móvil. Ya no sería un #littlesecretfilm, ¿y qué? Hay que expresarse, a fin de cuentas eso es todo.

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