CineCrítica

Monsters – Gareth Edwards

posted by Marc Muñoz 9 diciembre, 2010 0 comments
Bordeando la frontera en cuarentena

El subgénero alienígena se ha convertido en los últimos tiempos en un lugar común al que acudir para asegurarse sacar a luz nuevos proyectos. Si hace dos años Monstruoso, volvía a poner de relieve el género de criaturas alienígenas con un estilo de cámara subjetiva, y hace un año Neill Blomkamp dirigía uno de los filmes de ciencia-ficción más aplaudidos del año. Ahora 2010 y lo que viene del 2011 parecen confirmar la tendencia alienígena con un cúmulo de estrenos ( Battle: Los Angeles, Cowboys vs Aliens, Soy el número 4, la precuela de The Thing). Y de todas ellas, Monsters puede que sea la más singular, la menos sujeta a las convenciones del género.

Si en Distrito 9 se leía en su conjunto una acertada parábola en la que los extraterrestres eran los nuevos segregados, pero permanecía con fuerte presencia el componente de acción en su trama, Monsters recoge una situación parecida: hace siete años una nave de la NASA se estrelló en Méjico con muestras extraterrestres en su interior, ahora toda la zona que cubre la frontera entre Méjico y EEUU es una zona en cuarentena tras la propagación de monstruos alienígenas. Este planteamiento le sirve a su director para construir un trasfondo crítico-social donde los alienígenas, y el camino que deben recorrer los dos protagonistas para llegar a los EEUU, mantienen puntos de conexión con el drama migratorio de esa zona del planeta. Pero en donde el filme de Blomkamp eran efectos especiales y acción, aquí es contemplación e introspección.

Su director, el inglés Gareth Edwards, no pretende elaborar un panfleto social escudándose en la ciencia-ficción, sino que su preocupación va más encaminada a esos dos personajes atrapados en el lado contrario de la frontera, cuyo viaje por las zonas devastadas y peligrosas los unirá más profundamente de los que ellos pensaban y deseaban. De hecho la mejor definición para describir la película seria tratándola como una “road movie” en un contexto alienígena.

El motor del filme es el viaje de los dos personajes, pero no el viaje en sí, sino los sentimientos que afloran a la pareja al verse envueltos en semejantes circunstancias. En ese sentido se convierte en primordial el gran trabajo de la fotografía rugosa y realista del propio Edwards (desdoblándose con soltura y genio en diferentes campos), que acompañado de unos estridentes efectos de sonido y de unos efectos especiales, mostrados con sentido y sin intrometerse más de la cuenta en la historia, logran sumergir al espectador en este mundo reconocible, pero a la vez sangrante y destrozado por culpa de la invasión extraterrestre y de la respuesta militar del país vecino (otra lectura política de la película). Sus imágenes son diapositivas desalentadoras y oscuras, pero la pareja protagonista, su lucha por cruzar la frontera, y los sentimientos que afloran al compartir esos instantes dotan al filme de un ápice casi mágico.

Monsters defraudará enormemente al espectador que se acerque esperando encontrar la enésima película de alienígenas, explosiones y devastaciones de ciudades enteras. Quizás por ello, Monsters deba ser rescatada y recomendada, por ofrecer una mirada singular y desgarrada a un género tan trillado, que sigue retroalimentándose de la negra actualidad de nuestros días.

7

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