CineCrítica

Pan y Rosas – Ken Loach

posted by Marc Muñoz 31 julio, 2009 0 comments
Trabajo basura

Pan y Rosas

Pan y Rosas resulta una excepción en la carrera de Ken Loach; es su único filme rodado y ambientado en los EEUU. No por ello el inglés abandona su denuncia social. En esta ocasión aborda el drama de la inmigración y fija su diana en la empresa y las condiciones laborales, para despojar las debilidades del sistema capitalista. Pan y rosas nos explica las dificultades que tiene Maya, una joven mejicana que acaba de llegar de forma ilegal a los EEUU con el fin de establecerse en el país del dólar. Su hermana Rosa, la mayor de la familia que emigró con anterioridad, le ayudará  a conseguir un trabajo como limpiadora en un edificio de oficinas del centro de L.A.  Un encuentro fortuito con Sam, un activista social, cambiará la vida de Rosa de forma radical. Desde ese instante deberá debatirse entre conformarse con un trabajo basura o reivindicar sus derechos como trabajadora, con el riesgo de ser despedida o incluso expulsada del país.

Loach vuelve a servirse de un guión de Paul Laverti para retratar las injusticias sociales y laborales del país más poderoso del mundo. En esta ocasión conduce la trama a partir de una paleta de personajes que afrontan sus situaciones desde diferentes actitudes. Especialmente elocuente resulta las dos actitudes de las dos hermanas antes su desesperada situación. Por un lado Rosa, la mayor, es práctica, tiene dos hijos que cuidar y un marido enfermo, por nada del mundo arriesgaría su trabajo. Una posición ante la vida que alcanza momentos sobrecogedores cuando ésta le explica su verdadera historia a su hermana Maya. Maya (Pilar Padilla) es más joven, y se siente atraída por el idealismo de Sam (Adrien Brody). Ella está dispuesta a arriesgar lo conseguido por sus convicciones.

Como ocurre en otras películas de Loach, las posiciones de victimas y la de los explotadores quedan demasiado evidentes. Pero a diferencia de otras obras más pesimistas, Pan y Rosas rebosa cierto optimismo y esperanza de cambio en las vidas de las personas que retrata, no obstante, el filme también hace hincapié en el reverso amargo de todo ello.

Como en la mayoría de títulos que pueblan su dilatada filmografía, sus obras destacan y llegan a la fibra del espectador mediante un austero realismo. En su habilidad para encuadrar con la cámara los que los de pie no ven o no quieren ver, es lo que hace a su cine valioso. Su control de la dirección de actores siempre destaca en sus filmes. En Pan y Rosas el trabajo de las dos hermanas mejicanas es admirable. Pero también el de Ardien Brody y el del resto de secundarios, muchos actores no profesionales que se dedican en la vida real a hacer lo que  la ficción de esta película muestra. Otra muestra de que con actores y guión es suficiente para construir una notable obra.

El director de Kes vuelve a poner sobre la mesa un tema de matiz social que afecta muy de cerca a los inmigrantes. No indaga todo lo hondo que se podría esperar, ya que su guión está más pendiente de los personajes y sus motivaciones, con lo cual sacrifica reflexión por emoción, algo que siempre resulta más llevadero para el espectador, y que a la vez, quizás resulte más efectivo si su propósito era denunciar las míseras condiciones laborales de los trabajadores inmigrantes.

7,5


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