Cine

Recontres Internationales Madrid

posted by Alberto Varet Pascual 31 mayo, 2012 0 comments

Recontres Internationales

A pesar de la crisis, los Rencontres Internationales han vuelto a Madrid este año. Es una cita imprescindible para los amantes del cine y el arte que siempre ha regresado a la capital desde el 2007, cuando se unió a París y Berlín como otra de las sedes del evento.

A pesar de la situación económica, este insustituible acontecimiento certifica su idilio con la ciudad y su fidelidad al público español con un programa más corto pero igual de heterodoxo y arriesgado. Un espacio de encuentro, descubrimiento y reflexión sobre el nuevo audiovisual y el arte contemporáneo que busca y rastrea nuevas tendencias, da oportunidad a artistas emergentes de presentar sus creaciones y diluye fronteras entre las diversas manifestaciones artísticas.

Su programación es la misma en las tres capitales europeas en busca de una meditación acerca de la globalización del pensamiento. Unas ideas que este año giran entorno a la crisis, a un mundo empobrecido en permanente trasformación que genera grandes contrastes entre las diferentes clases. Son filmes situados pertinentemente en localizaciones que van desde los rascacielos de Dubai a los árboles talados de un bosque anónimo, o que viran entre un cine de exteriores difusos y cambiantes e interiores en los que se reflejan esas transformaciones globales.

Dividido en siete bloques, cada uno de los cuales remite a una preocupación contemporánea, la programación de Rencontres Internationales ha encontrado en la Filmoteca Española y en la Cineteca del Matadero de Madrid sus lugares de proyección. Fue precisamente en el Cine Doré donde tuvo lugar la inauguración el 23 de mayo con la selección Nuestro país no existe formada por una serie de películas preocupadas por un mundo difuminado y desmemoriado cargado de desigualdades extremas.

A esta sección pertenecen las cintas Achrone de Cécile Hartmann y My Dubaï Life de Christian Barani. La primera, situada en los Emiratos Árabes Unidos se centra en la construcción de grandes estructuras que dan pie a espectaculares edificios. La cineasta incide en un paisaje en movimiento a través de su cámara estática. Por su parte, Barani, quien estuvo en la Filmoteca hablando de su película, se adentra en uno de estos emiratos, concretamente en Dubai, para filmar desde el interior la brutal disparidad económica y social entre la mano de obra y los residentes de los hoteles de la ciudad. Es una propuesta que puede funcionar como complemento a la anterior pero en la que se echa de menos una mirada valiente sobre el papel que desempeña el Islam en una cultura que trata de ajustarse de forma desmedida al siglo XXI.

Muy interesante, también, el segundo bloque, El día siguiente que canta, con proyecciones centradas en Europa del este. A destacar Transoxiana, de Almagul Menlibayeva, que se acerca a la devastada sociedad kazaja que vive a las orillas del mar de Aral en un país cuya nueva capital, Astaná, es fuente de riqueza y modernidad estructural.

Pero si se erosionan los paisajes, también lo hacen las palabras y las imágenes. Éste podría ser el tema de Referencias Cine que reúne sugerentes filmes capaces de hablarnos de la reinterpretación de los símbolos y los iconos a través de ensayos audiovisuales de autores como Erwin Olaf o Volker Schreiner.

Comunidades, por su parte, navega en el interior de grupos de personas, ya sean habitantes de una misma vivienda (Permanências, de Ricardo Alves Jr.) o trabajadores en el exterior (Ecos del Bosque, Lois Patiño). Fascinante, en este apartado, Late on Earth del sueco John Skoog quien dota a cada una de sus imágenes de una densidad y un significado muy especiales para adentrarnos sin palabras en el seno de un pueblo al sur de Suecia.

En los dos últimos días también se pudieron ver En el trabajo, formado por nueve proyecciones entorno al mundo laboral y Viviendas, donde se reflexiona acerca de las nociones de espacio y urbanismo. Un capítulo previo al plato fuerte de los Rencontres Internationales que llegaría el sábado con la película Ossos de Pedro Costa, un autor que, precisamente, ha volcado su obra sobre esta idea de ‘paisaje en cambio’ a través de sus filmaciones en el extinto distrito lisboeta de Fontainhas.

Mejor forma de despedirse, pues, imposible. El uso del sonido en el cine de Costa, que siempre nos hace pensar que estamos inmersos en una pequeña realidad dentro de otra enorme, sus fluctuaciones entre el documental y la ficción o sus primeros planos de unos rostros que parecen ser el reflejo de una descomposición tanto individual como global, componen un fresco que se adhiere a la perfección al espíritu de esta edición de Rencontres Internationales azotada por una crisis que ya parecía adivinarse en el film del portugués.

Esperemos que tiempos mejores estén por venir, que el trabajo de Pedro Costa, como el del resto de los participantes, siga abrazando una contemporaneidad sin imposturas y que ésta sea más alegre y optimista que la actual. Y que lo veamos cada año en Madrid, donde este imprescindible evento se mantiene fiel contra viento y marea.

 


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