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Schizopolis – Steven Soderbergh

posted by Marc Muñoz 3 mayo, 2010 1 Comment
Schizoderbergh

La filmografía del director norteamericano Steven Soderbergh se ha dividido entre sus incursiones al cine comercial, y sus propuestas periféricas. Habiendo visto una buena parte de sus obras, me atrevería a dictaminar que los altibajos de su carrera han surgido con sus trabajos más experimentales. A excepción quizás de Sexo, Mentiras y cintas de vídeo, la película independiente que le dio fama internacional.

Mientras que el filme que nos ocupa, pese a estar claramente en el grupo de obras no mainstream, resulta difícil darle un veredicto más allá de describirlo, de entrada, como un peculiar experimento. Lo que trata de hacer Soderbergh con Schizopolis (1996) es romper con cualquier atisbo de narrativa clásica que se precie, y el tiro no le sale del todo mal, al menos, mantiene el interés durante buena parte del visionado.

Al inicio del mismo, el propio Soderbergh aparece delante de cámara como si estuviera presentando un show de variedades, y deja claro al espectador que si no le encuentra ningún sentido al filme que no es culpa suya, que debe volver a mirarlo una, dos, tres o las veces que hagan falta. Mediante este ingenioso acto metalingüístico, el director de Traffic deja patente por dónde van a circular los derroteros del filme.

Y éstos no se mueven por ningún cauce narrativo. Soderbergh elude este camino práctico, y se enmarca en una bizarra historia de un escritor de discursos (interpretado por el propio director. Sí viendo la carátula yo también pensé que se trataba de Woody Harrelson) casado y aburrido de su trabajo y matrimonio, y a la mitad del filme centra la atención en un dentista con el mismo aspecto del escritor (Soderbergh desdoblándose en los roles de actor)  que mantiene una aventura con la mujer del escritor. Entre medio otros variopintos y excéntricos personajes que se cruzan en la historia fragmentada y en ocasiones desestructurada que propone el de Ocean’s Eleven.

Da la sensación como si estuviéramos presenciado un filme de Peter Greenaway pero con un tono más contemporáneo y americanizado. E incorporando ciertos sketches surrealistas que recuerdan a los grandes Monty Python. El único componente que se intenta mantener a lo largo de todo el filme es el humor. Y con él, muchas veces logra sorprender al espectador.

Schizopolis es una comedia de un humor hilarante y surrealista, que mantiene una estructura cuerpo cercano a lo no narrativo, a lo anormal y a lo incomprensible. El hecho que en EEUU saliera directamente en vídeo (en resto del mundo creo que está inédita), es una muestra significativa de que no estamos ante un filme fácil de recomendar. Es un curioso experimento cinematográfico apto sólo para las mentes más inquietas.

6,5


1 Comment

The Girlfriend Experience – Steven Sorderbergh | El Destilador Cultural 7 agosto, 2010 at 08:02

[…] director de Schizopolis no solo quiere mostrar la vacuidad que se esconde detrás de este tipo de relaciones, sino la […]

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