Cine

Sitges 11: 6 películas en el recuerdo

posted by Marc Muñoz 19 octubre, 2011 0 comments

Finalizada la 44º edición del festival de Sitges llega la hora de hacer balance de lo que han sido estos diez frenéticos días de consumo cinematográfico voraz. Con la mente más despejada pero el cuerpo aún dolido (la falta de sueño se hizo notar en cada jornada) cabe destacar un año más el buen criterio de la organización para emprender un festival de estas dimensiones, con una programación tan equilibrada y atractiva (se percibe una abertura al cine de autor) y una organización de la que apenas sabríamos sacar  a relucir aspectos negativos.

También un año más Ángel Sala ha personificado la esencia de este festival que dirige con su incansable empeño, y la ilusión que transmite con las diferentes papeletas que ejecuta. Sala se ha desdoblado en muchas facetas (algunas que no le eran propias), y siempre se ha mostrado agradecido con el verdadero motor que mueve la cita: el público. Público que por su parte ha crecido un 8% respecto a la edición anterior, y eso en época de crisis como la que vivimos, se traduce en un gran éxito para el festival.

A nivel de programación seguramente coincidamos en haber presenciado una edición con muchas obras destacables, pero con ninguna destacada por encima de todas las otras. Por su parte la temática estrella del festival ha sido el Apocalipsis desde diferentes ángulos y géneros, con una presencia más notoria que la oficial de la inteligencia artificial.

Pero en general la línea ha sido bastante satisfactoria, sin aparecer un filme apabullante ni una sorpresa redonda que pueda responder como el filme del festival. Quizás por eso hemos tenido que elaborar esta lista de seis películas que han marcado el festival.

Drive – Nicolas Winding Refn

Drive

Fuera de la sección oficial, y llegando derrapando al último día, Drive fue para quien firma una de los caramelos más gozosos de todo lo visto. No hablo sólo de su fascinante puesta en escena, el estilizado envoltorio con el que te seduce desde esos maravillosos títulos de crédito, o la habilidad de su director para componer secuencias preciosistas, sino también por la bella historia de amor y la capacidad de tejer alrededor una historia adictiva que combina acción, mafia y violencia. Todo parece indicar que este diamante en bruto danés ha sujetado el volante con fuerza, y no parece dispuesto a soltarlo.

The Yellow Sea- Na Hong-jin

Otra de las mejores películas vistas quedó distinguida con el premio al mejor director por el soberbio trabajo  de Na Hong-jin. El director de The Chaser repite los ingredientes de su opera prima, y los lanza bajo el impulso de un potente turbo. Se ha comparado  la película con los filmes de acción de Michael Mann, y las similitudes hacen justicia a esta frenética caza al hombre en territorios hostiles de Asia. Hacía mucho tiempo que este servidor no veía unas persecuciones de coches con apabullante nivel.

Attack the Block – Joe Cornish

La película de Cornish se ha convertido en la principal ganadora de esta edición, acumulando tres premios a sus espaldas y sensación para el público (allí donde se estrena de hecho). Resultado justo para este divertido vehículo de homenaje a los filmes fantásticos de los ochenta (Gremlins, Gritters y ET) y con el acertado añadido de esas gotas sulfúricas de humor inglés incorrecto, y malsonante a base de impropios lanzados por los simpáticos delincuentes de los suburbios que pueblan la cinta.

Bellflower – Evan Glodell

Una de las sensaciones de este año vino de los EEUU,  de la mano del joven director Evan Glodell. Bellflower nos sorprendió, nos aterrorizó, nos alarmó, nos golpeó y nos hechizó con una rabia visual incontestable. Esta historia extrema sobre el dolor de una ruptura sentimental y el nihilismo descerebrado que guía a una pareja de amigos explosionó en Sitges con fuerza. Grata sensación, sin duda.

Extraterrestre – Nacho Vigalondo

El director cántabro se adjudico por derecho propio el lugar más alto entre la numerosa cosecha de obras españolas. Con una puesta en escena minimalista y una arquitectura de guión audaz e inteligente, el autor de los Cronocrimenes construye una desternillante e hilarante comedia romántica. La soltura con la que se mueve todo el elenco actoral confirman las buenas sensaciones que te deja su visionado.

Kill List – Ben Wheatley

La película que sembró la controversia venia firmada por el semi-desconocido director inglés Ben Wheatley. Con su filme o bien te invadía la decepción o bien te dejabas arrastrar por el torbellino áspero y tosco de sus físicas, violentas e inquietantes imágenes. Su giro final hacía otros terrenos genéricos saco de quicio a los primeros, mientras que a los segundos se vio como una oportunidad perdida para convertir la película en una obra con mayor envergadura de lo que es.

Una lista en la que se podría añadir perfectamente otras películas (Road to nowhere, Melancholia, A letter to Momo) y otras que nos hubiera gustado poder ver, y que en definitiva corroboran el buen nivel enganchado y las gratas sensaciones dejadas.

De cara a mejorar la cita catalana para los próximos años, se podría plantear un intento de potenciar otros campos divergentes pero afines al cine. Me refiero a una apuesta seria y real a estos flirteos que ya se han visto en esta edición con los videojuegos (algunas conferencias con asistencia muy débil), series de TV, y cómics. Son tres campos que podrían abrir el abanico de oferta, y seguiría muy ligada al tipo de público que asiste a Sitges. Ahí queda dicho.

 


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