Cine

Sitges 11: Crónica II

posted by Marc Muñoz 10 octubre, 2011 0 comments
Sábado 8 de octubre

La jornada del sábado empezó pronto, muy pronto de hecho. A las 8.30 de la mañana nos deshacíamos de legañas y cansancio para presenciar la última película de Jaume Balagueró. Mientras duermes es un thriller angustioso que gira alrededor de César, un portero de un bloque de pisos de Barcelona que vive insatisfecho de todo. Su único resquicio para agarrarse a la vida es la obsesión enfermiza que siente por la bella y alegre vecina del quinto, Clara. Con ciertas reminiscencias a su anterior Para entrar a vivir para la serie de  Películas para no dormir, Balagueró se distancia aquí del terror sobrenatural, para acercarnos a un terror humano más próximo, más cercano a todos nosotros. El pivote del filme está en la ya casi habitual buena interpretación con la que nos brinda Lluis Tossar. Pese a sufrir altibajos hacía el tramo final, secuencias inverosímiles (el ataque de las cucarachas), personajes increíbles (¿alguien se cree a la niña?) y unas actuaciones que en ningún momento pueden compararse con las de Tossar (incluyendo a Marta Etura y Alberto San Juan) la película se ve sin respiro, con cierta tensión, y  con el difícil logro de poner al espectador más en la piel del sádico e imperturbable  Cesar que en el de la pobre víctima. La obra de Balagueró demuestra que el director catalán también se las apaña para moverse lejos del terror sobrenatural o más explícito, aunque mismo escenario (cualquiera se va a vivir a l’Eixample) y ahondar en los terrenos psicológicos para meter mal rollo en la gente como el que desprende este portero.

También el sábado convenció la segunda película del joven realizador Cary Jory Fukunaga. El director de Sin Nombre se atreve  a adaptar el Jane Eyre de Emile Bronté con la ayuda de Michael Fassbender, Mia Wasikowska, Jamie Bell y Judi Dench. Adaptación loable, elegante, de factura clásica, y con ciertas pinceladas de terror gótico sobre el original que dejó muy buen sabor de boca.

La primera sorpresa del festival recaló en el debut de Tim Fehlbaum, quien se mostró muy entusiasmado y cercano con una platea del Auditori a rebosar. Hell parte de unas coordenadas muy identificables (The Road, La matanza de Texas, el videojuego Resident Evil 5) para edificar una sólida y entretenida cinta post-apocalíptica. Apadrinado por Roland Emmerich, Fehlbaum solventa con nota su primera incursión cinematográfica con esta historia que equilibra la acción, el drama de personajes al límite de la supervivencia, y la frágil balanza de la que dependen el bien y el mal cuando las situaciones son extremas y la vida está en peligro. Resaltar también la asfixiante y calurosa fotografía, y el buen dominio técnico para construir secuencias de ritmo y resultado trepidante.

Domingo 9 de octubre

Al día siguiente tocó madrugar de nuevo para enfrentarse a una de las sensaciones indie del año, Another Earth. Mike Cahill recogió por su filme el premio Alfred Sloan en el último Sundance. El domingo llegaba a Sitges con la etiqueta de la sucesora de Premier y Moon en el ámbito de la ciencia-ficción, y creo que la papeleta le viene en grande. El tema de la película es la redención a la que se aboca su protagonista para superar el sentimiento de culpa que le embriaga tras provocar un trágico accidente. Éste pasa por un amor imposible con el único superviviente de ese fatal suceso. A su vez, Cahill elabora una trama paralela de sci-fi en la que a la Tierra le surge un planeta clon que se va acercando. Pretexto utilizado por su director para elaborar una metáfora sobre las segundas oportunidades y el descubrimiento del Yo interior. Todas estas buenas ideas y óptimas intenciones se diluyen con un ritmo agrietado por el conocimiento de un sendero marcado a los pocos minutos de iniciarse. No acaba de ayudar tampoco a hacerlo más llevadero los constantes subrayados musicales que utiliza de leit-motiv para los dos caracteres principales. Su principal problema, al menos partiendo de las altas referencias con las que se ha comprado a esta opera prima, es el hecho de apuntar alto, para no terminar de desplegar lo exótico y fascinante del asunto, quedándose más con la parte emocional y melodramática, de consecuencias previsibles.

Tras la proyección, ya acomodados en la Sala Tramuntana, los Hermanos Pastor nos desvelaron algunas pistas sobre el filme apocalíptico ambientado en Barcelona que preparan, y que si todo va según lo previsto, empezarán a rodar en abril con el título de The Last Days. En la charla fuimos testigos de un pequeño teaser (del que ya se había filtrado un pequeño fragmento) hecho en exclusiva para buscar inversores al proyecto y con una factura envidiable.

Concluir la jornada del domingo con la sensación del festival, (y hace unos meses en Inglaterra), fue la manera más oportuna de terminar el fin de semana de cine. Attack the Block huele a chicken wrap, a mandos de Play desgastados, a pantalones Adidas, a slang de gangs, pero también a premio del público. La película de Joe Cornish es una suma de cintas ochenteras que van desde Gremlins, Critters, a ET, pero con la gracia de haberle añadido unos hoodies sacados de South London con una galería suculenta de malos modales, lenguaje poblado de tacos, y con actitud de no sólo dar el palo sino también de enfrentarse a una inusual, y focalizada, invasión alienígena. El filme funciona a la perfección como producto homenaje a los filmes citados, y a la serie B sin pretensiones al compaginar con criterio y buena mano el humor gamberro y pasado, con la acción más desenfrenada y despreocupada. No estamos ante una maravilla técnica, ni un guión esplendoroso. Simplemente sus armas de abatimiento son unos personajes extraídos del Londres más humilde y peligroso (pero amoldados para hacerlos atractivos y empáticos para el espectador), a los que seguimos en este despreocupada y desenfrenada aventura por los bloques de vivienda social.

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