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Valor de ley – Hermanos Coen

posted by Manel Carrasco 11 febrero, 2011 3 Comments
No es un remake, es mejor

En 1969, hace pues la friolera de cuarenta y dos años, se estrenaba en los EEUU el enésimo western protagonizado por John Wayne: Valor de ley (True Grit). El filme narraba la historia de Mattie Ross, una joven obstinada en cazar al asesino de su padre que contrata los servicios de un viejo Marshall llamada Rooster Cogburn. Juntos, con la ayuda de un ranger, emprenderán la persecución del criminal y sus compañeros y forjarán una relación de amistad y afecto cuasi paternofilial que los alejará de su condición de eternos solitarios. La película fue producida por Hal B. Wallis, una auténtica institución responsable de títulos como Casablanca (Michael Curtiz, 1942) o El Halcón Maltés (John Huston, 1941) y dirigida por un especialista en westerns como Henry Hathaway, que ya tenía 71 años. Si sumamos a tan provectos profesionales al propio Wayne, que ya no era un chavalín, el rodaje sería una auténtica reunión de viejas glorias comparando medicaciones, cataratas y achaques varios; todo muy apropiado para un género como el western, cuya versión más clásica vivía sus últimas bocanadas. Mucho de ello hay en esa Valor de ley y Hollywood, consciente de asistir al crepúsculo de toda una época, premió a Wayne con el oscar al mejor actor que le había negado durante toda su carrera…

Les pido disculpas por el rollo anterior, pero el filme que ocupa nuestra atención se merece ponernos en antecedentes. Este viernes, precedida por un más que notable éxito en los EEUU, se estrena por todo lo alto Valor de ley (True Grit). ¿La de Henry Hathaway? No. ¿Un remake? No exactamente. Más bien la nueva apuesta de los inefables hermanos Coen, que no se cansan de repetir que su filme es más una adaptación de la novela original de Charles Portis que un remake del clásico. En esta ocasión, Jeff Bridges se enfunda el traje, el parche y las maneras de Rooster Cogburn, acompañado de la primeriza Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin y Barry Pepper.

Había bastante expectación por ver lo que los Coen harían con un western que permanece en la memoria del espectador norteamericano especialmente por el trabajo de Wayne, el éxito de la novela, y una historia que pese a tener muchas constantes del género se desliza ligeramente por cauces alternativos, propios de la época en que fue pensada. Joel y Ethan Coen ya probaron suerte en el terreno de las readaptaciones con The Ladykillers (2004), remake de la película homónima de Alexander Mackendrick de 1955, y el resultado se cuenta entre sus trabajos más discretos. Sin embargo, el tándem de Minneapolis lleva unos años tan prolíficos como bien encaminados, y no parece que la cosa se acabe, no al menos con esta Valor de ley. Los Coen ponen en escena el texto original respetándolo con la precisión de un cirujano pero sin abandonar su estilo, su impronta y los lugares comunes que conforman su particular universo.

La realización es cuidada en cuasi todo el metraje y demuestra su afinado talento para aliarse con la fotografía de Roger Deakins y la música de Carter Burwell para brindar a los intérpretes el mejor de los marcos, especialmente en el primer acto, donde escenas como la presentación de Cogburn en el tribunal deberían estar en un museo. Algo de esto se pierde cuando se inicia la persecución de los criminales, pero el conjunto sigue funcionando más allá de alguna decisión de montaje puntual pero discutible e incluso de algún giro de la historia que puede extrañar a los que no conozcan el filme original. Sin embargo, y a riesgo de repetirme, la historia funciona en prácticamente todos sus aspectos y los Coen pueden incluso teñirla de un matiz más pesimista y alejado de la blandenguería que se instalaba en las últimas escenas del filme de Hathaway.

En una época en que el western vive bajo mínimos y solo asoma con cuentagotas, resulta interesante la aparición de este título, que se ha convertido en un inesperado taquillazo y en el mayor éxito económico de los Coen. A todo ello ha contribuido también un casting excelente. Jeff Bridges está sobresaliente en su construcción del viejo Marshall Cogburn y logra volar más allá de la sombra de John Wayne. Las miserias de un hombre solo, minado por el alcohol y los años, pero aún capaz de ser el más letal de los vigilantes de la ley, se reflejan con inigualable habilidad en los surcos del rostro de Bridges, en sus movimientos y en su respiración, en su aliento etílico que casi llena la platea de los cines y en el rudo cansancio de sus palabras. Mucho lleva también en esta profesión el actor, y es una gozada ver como los años aportan más calidad si cabe a sus trabajadas interpretaciones. Bridges encarna como pocos el reclamo de buenos papeles para buenos actores. A su lado, Hailee Steinfeld destila carácter y frescura a partes iguales. Su arrojo ante la cámara es notable y poco puede argumentarse contra su nominación al oscar. Si no se pierde por el camino que ha engullido tantas jóvenes promesas de Hollywood, puede que haga cosas. Ojalá. Matt Damon y Josh Brolin elaboran apreciables trabajos y saben ceder el paso a sus partenaires, manteniéndose en el lugar justo y comportándose como profesionales.

Parece ser que esta versión cuenta con una baza añadida: El ambiente en la de 1969 estaba envenenado por la ojeriza que se tenían Wayne y Kim Darby, que encarnaba a Mattie Ross. Todo lo contrario de lo que parece que haya sucedido en el rodaje de los Coen… 

Valor de ley ha sido una de las grandes sorpresas de las nominaciones de los oscar, con hasta 10 candidaturas pese a no tener cabida en los globos de oro. Pese a que este año debería ser el de La red social (David Fincher, 2010), no tengo ni un pero a la presencia del equipo de los Coen entre las contendientes. Ironías de Hollywood, John Wayne se llevó la estatuilla por su papel de Cogburn, mientras que Jeff Bridges, que a mí parecer supera a su predecesor como el viejo Marshall, muy posiblemente verá como Colin Firth se alza con el premio, si se cumplen los pronósticos. Ya veremos. En cualquier caso, bienvenido sea este western. Narrada con brío pero también con alma, superior en casi todas sus vertientes al original, Valor de ley se permite incluso un guiño a la versión de 1969 bajo la forma de un travelling en medio del clímax que en la original tenía al ranger LaBoeuf como objetivo y en ésta… bueno, mejor lo ven ustedes mismos y opinan.


3 Comments

Bea. 11 febrero, 2011 at 16:43

Totalmente de acuerdo con tu crítica, aunque no he visto la original y no puedo compararlas. Ayer fui al preestreno y aunque no soy una gran fan del western, esta peli se ha convertido en una de mis favoritas del año, los actores están espléndidos, sobre todo Bridges y Haillee, como bien apuntas, que me ha parecido una todoterreno. Geniales sus escenas juntos, así como con Matt Damon. Además, tiene algún momento de carcajada genial. Desde luego puedo decir que me ganó desde el minuto uno con esa introducción tan emotiva acompañada de una banda sonora fantástica.
No es perfecta, pero sí una gran película 🙂

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Starman23 13 febrero, 2011 at 20:18

A mi la peli me ha gustado normail, creo q Jeff Bridges esta mejor que en la xusta de Crazy Heart pero q va a ganar FirthN y creo que matt damon estaba ridiculo y no me he creido ni un segundo al ranger, deberia hacer un regimen estricti sino acabara como hugo de lost. Tambien me hubiera gustado que hubieran aprovechado mas a Josh Brolin, una pena que salga tan poco pq esta genial.

Opino tambien que la adaptacion de Ladykillers es lo peor que han podido hacer los coen. A mi parecer theres no country for old men es bastante mejor que true grit y serious man pero todo es cuestion de gustos.

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Marc Muñoz 2 marzo, 2011 at 16:27

Muy de acuerdo con tu crítica Manel. Los hermanos Coen llevan encadenado propuestas de gran calibre año tras año, y permitiéndose cambiar de registro y géneros. Esta Valor de ley me atrapó con su bella, hipnótica historia de amistades, honor y venganza. Coincido con Starman23 que aquí el papel de Bridges le da varias vueltas al que le hizo ganar el Oscar. Además la niña es un fenómeno, realmente se come la pantalla. Por no hablar de un Matt Damon en uno de sus mejores trabajos, o los siempre infalibles Barry Pepper y Josh Brolin. Este renovado clasicismo (como diría Boyero) me tiene encandilado. Otra peli que estaba muy por encima de la ganadora de los Oscar

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