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Electroshock – Laurent Garnier

posted by Cesc Guimerà 3 abril, 2019 0 comments
Intrahistoria del techno

Laurent Garnier Electroshock

A Laurent Garnier le horrorizaba convertirse en “una reliquia de otro tiempo”. O eso aseguraba cuando regresaba a Barcelona para celebrar los veinte años del Sónar, convertido en el festival de referencia de la electrónica y la cultura multimedia. Temor justificado, atendiendo a la extensa lista de héroes embalsamados de la que presume el pop. Atemorizado decía estar Garnier, él, que había estado allí, en la primera edición, ante 800 personas, como recuerda en “Electroshock: Edición Integralel libro que escribió en 2003 junto a David-Brun Lambert, ahora finalmente traducido por Barlin Libros.

Ese 2013 del vigésimo aniversario, “Electroshock” ya había sido revisado, ampliado y Garnier, pionero del techno, con seis discos editados e incontables maxis y EPs, convertido en algo más que un DJ y un productor; reinventado en un explorador musical, fundador del sello F Communications, locutor de radio, compositor de bandas sonoras para películas, documentales y espectáculos de danza contemporánea. Un divulgador. En el inventario de reliquias, van unos cuantos por delante.

Los miembros del club de hastiados de la autobiografía musical estamos de enhorabuena. “Electroshock” trasciende el relato personal, aunque cuando recurre a él es más que sustancial. Es un crónica electrónica por vivencias y recuerdos, momentos, lugares, personajes y la emoción de quien fue testimonio al mismo tiempo que impulsor fundamental de la última gran revolución de la música popular.

La primera edición española de “Electroshock” llega casi simultáneamente que la primera traducción de Techno Rebels: Los Renegados del Funk Electrónicode Dan Sicko, por Alpha Decay. Si algo comparten Garnier y Sicko es su deseo por dignificar el techno, como arte y como fenómeno social, tan a menudo criminalizado y asociado a las drogas y a ciertos sectores marginales.

El agradecido tono no academicista del relato de este Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, cuyas sesiones trascienden la electrónica con su mezcla de new wave, reggae o punk, traza de forma ligera la evolución de un fenómeno de génesis underground, derivado del funk, el pop sintético y la música disco europea, el house de Chicago y Kraftwerk por sí solos. Pero también es la historia de un vacío emocional, la del desengaño por la pérdida de unos ideales de un género evolucionado hacia la comercialización y la banalización, en forma de EDM y DJ’s con cachés de septuagenarias estrellas del rock.

Desde su etapa en Manchester –puerta de entrada del techno en Europa– antes de llegar a los veinte, sus noches en The Haçienda, donde acabaría pinchando, y las interminables incursiones nocturnas por la ciudad que dio forma al pop moderno, hasta sus noches en París, en la que tanto sudor le costaría abrirse espacio, pasando por la peregrinación obligada a Detroit, como quien la hace a La Meca en busca de la  “manifestación trascendental de lo divino”, el recorrido personal de Garnier y el del género transcurren en paralelo por la Inglaterra rave, el segundo verano del amor y una Berlín que adoptó el techno como ningún otro lugar.

“El techno es el reflejo de una sociedad peculiar y mixta, de un anhelo de un progreso sustentado sobre principios filosóficos valiosos, donde la fiesta era importante, pero nunca más que la música y su poder evocador”, escribe Javier Blánquez en el prólogo de “Techno Rebels”. Quién mejor que él para sintetizar el ideario.

Y un favor para acabar. TODAS LAS PLAYLISTS que acompañan “Electroshock” están disponibles aquí.

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