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Los mejores libros de 2018 por Kiko Amat

posted by El Destilador Cultural 17 diciembre, 2018 0 comments
Kiko Amat

Foto: Erre García

 

11.  Las doce balas de Samuel Hawley – Hannah Tinti (Seix Barral)

Las doce balas de Samuel Hawley

El vuelve-páginas y thriller literario del año. Lo dije todo sobre él aquí, y temo repetirme. La perfecta metadona de calidad para los enganchados al best-seller chungo.

10. Al final de la mañana – Michael Frayn (Impedimenta)

Al final de la mañana

Es un humor menos chalupa que el de Spike Milligan, más flemático y puntilloso, pero lo pasé pipa leyéndolo. Imaginen un David Nobbs contenido y un Kingsley Amis menos distante, y se acercarán un poco al estilo de Michael Frayn. Si quieren, también pueden archivarlo al lado de ¡Noticia Bomba! de Evelyn Waugh, su primo espiritual, y de cualquier novela de David Lodge. Y si le quieren buscar un hijo ilegítimo, podría tratarse perfectamente de Jonathan Coe. Espero que no requieran más referencias. La novela es de 1967, y habla de periodistas de Fleet Street, sus aspiraciones, neurosis y pequeñas idiosincrasias. Muy entretenido.

9. Coche – Harry Crews (Dirty Works)

Coche Harry Crews

Porque hay que leerlos todos y Crews es DIOS. Esta va de un tío que decide comerse un coche. En serio. Ya se lo recomendé en Sant Jordi y vuelvo a hacerlo ahorita. De hecho, cada año recomiendo un libro de Harry Crews. En el 2017 les insté a comprar La maldición gitana, que para mayor júbilo llevaba prólogo del menda.

8.  Vernon Subutex 3 – Virginie Despentes (Penguin Random House)

Vernon Subutex 3

Una de las mejores trilogías que he leído, y este es el cierre perfecto. Hay más comuna y menos revancha lumpen, pero sigue siendo maravilloso. Lean más sobre la trilogía Subutex en esta pieza que escribí para Babelia.

7. Memorial Device David Keenan (Sexto Piso)

Memorial Device

Epifanía subcultural romántica en pueblo de mierda. Muy emotivo, muy anti-normal. El punk como salvación de unas cuantas vidas sin sentido. Pueden leer mi entrevista exclusiva con Keenan aquí y empaparse de todo su universo.

6. Desguace Americano – Bonnie Jo Campbell (Dirty Works)

Desguace americano

Bonnie Jo Campbell es una autora americana de grit lit, o “noir rural”. Como afirma su biografía, “puede que sea una de las únicas beneficiarias de una beca Guggenheim que sabe cómo se castra un cerdo”. Creció en una granja de Michigan con su madre y sus cuatro hermanos, se unió a una caravana del circo Ringling y vendió granizados, ascendió los Alpes en bicicleta y organizó viajes de aventura por los países bálticos. En 1992 empezó a escribir relatos sobre gente desmoronada de su Kalamazoo natal. La editorial madrileña Dirty Works la publica por primera vez en nuestro país, con su tercer libro Desguace americano (escrito en el año 2009). Un compendio terrible y maravilloso de madres de meta, amantes borrachos, ciervos desollados, taburetazos en el bar y una soledad que duele “hasta el tuétano”. Lean mi entrevista con ella aquí, y mi autoentrevista sobre el noir rural acá.

5.  Magnetizado – Carlos Busqued (Anagrama)

Magnetizado Carlos Busqued

Busqued es un autor aislado, con un libro de estilo y un universo muy personales, refractante a modas o catervas. El argentino escribe enjuto, a menudo sórdido. También lento, a juzgar por el tiempo que separa su debut Bajo este sol tremendo (2009) y su segunda obra. En sus libros no hay lugar para cinismo, exuberancia lírica o juicio moral. Magnetizado narra la historia (real) de cuatro asesinatos nocturnos, idénticos, en Buenos Aires, en 1982. Y también la del muchacho raro que, tras confesar los crímenes, pasaría el resto de su vida en centros psiquiátricos penitenciarios. Uno de los mejores libros de crónica negra de los últimos años. Lean mi entrevista con el autor aquí mismo.

4. Mala pinta – Spike Milligan (Blackie Books)

Mala pinta

El libro más tron-chan-te que he leído este año, con diferencia de varias cabezas. Soy muy fan de Milligan, compré su descacharrante ADOLF HITLER: my part in his downfall (el libro con mejor título de la historia) cuando era joven, y me apunté de inmediato a su club de fans (en el que sigo estando). Su biografía es demasiado accidentada y molante para que se la describa aquí. Me propongo escribir una extensa reseña de la novela en breve para El Periódico pero, como aún no la he empezado, tendrán que conformarse con las cuatro magras líneas previas, y una frase lapidaria: un talento humorístico parejo al de Wodehouse (lo que no es moco de pavo). Mala pinta es el equivalente británico-irlandés de Amanece que no es poco de JL Cuerda. Una gran parranda en forma de novela.

3. Gloria Wandrous – John O’Hara (Contra)

Gloria Wandrous Butterfield

Cita en Samarra, el debut de O’Hara, es uno de mis libros favoritos (tiene la mezcla exacta de Cheever y Chandler, para que me entiendan: se compensan magistralmente la parte mundana y la parte criminal). Esta es la segunda novela de O’Hara, y es muy buena. Sufro mucho por este autor (en modo retroactivo, porque murió en 1970), casi tanto como sufro por Kevin Rowland; son el mismo tipo de persona. Malcarados, paranoicos, vengativos y aislados. La gente ideal, asimismo, para hablar de murallas del corazón, almas atribuladas y mugre urbana (mayormente de clase alta; O’Hara, como buen pelagatos, estaba obsesionado con los ricos). Por favor, lean más sobre uno de mis autores norteamericanos predilectos en esta reseña que escribí para Babelia de su (también excelente) selección de cuentos publicada por Contra. Gloria Wandrous habla de gente sola, obsesiva y noctámbula, que va camino al batacazo supino. Solo O’Hara podía entrar de ese modo en el alma de la gente dañada y solitaria. El personaje de Gloria Wondrous es inolvidable: una combinación de Holly Golightly y Edie Sedgwick. Se lo recomiendo con tremenda insistencia.

2. Una noche en el paraíso / Un vespre al paradís – Lucia Berlin (Alfaguara/ L’Altra)

Un vespre al paradis

El perfecto compañero de Manual para mujeres de la limpieza, del que hablé anteriormente aquí. Cinco cuentos de esta nueva selección han pasado directamente a ser de los mejores que he leído nunca. Una voz sincera, atemperada y sobria, llena de humanidad y complicidad y autoridad, que habla sin melodrama de lo peor, a la vez que de la vida celebra lo mejor. Imprescindible.

1. Dar la cara Larry Brown (Dirty Works)

Dar la cara

Su impresionante debut de 1988, que hoy publica para el público español Dirty Works. Un libro de historias de gente que tira p’alante; que “afronta las consecuencias”, como sugería el título original. Son historias de brutalidad, amor feo y desesperado; de bebida, peleas, divorcios agrios; de vileza y crueldad proleta; de buenas intenciones que se van al carajo; de 6-packs, camionetas y cirrosis. Como dijo un crítico, sus historias no se “encaminan a la catástrofe, sino que salen de ella” (aunque no hacía un sitio deseable, añadiría yo). Pueden leer más sobre Larry Brown, uno de mis autores de cabecera, obermeister del noir rural, aquí.

 

No ficción

 

3. Muerte a los normies; las guerras culturales en internet que han dado lugar al ascenso de Trump y la alt-right – Angela Nagle (Orciny Press)

Muerte a los normies

Muerte a los normies relata cómo llegó Trump a la presidencia, tras una guerra digital que la izquierda tradicional no había visto venir. Nagle cartografía el combate: a un lado está esa “contrarrevolución sin líderes”, culturalmente trol, compuesta por gamers, chaneros (foreros de 4chan), antifeministas y la extrema derecha de internet, con su “cinismo nihilista”, “ironía reactiva”, schadenfreude y afición linchatoria. En el otro extremo se halla la izquierda Tumblr, “una cultura basada en acusar a la ligera de misoginia, racismo, (…) transfobia y demás” que “llegó a su más absurda apoteosis con una política centrada en poner el foco en las minucias (…) de las identidades”. Una izquierda de tablet, “autoflageladora y ultrasensible”, con su “cultura de la denuncia”, cry bullying y obsesión identitaria. Un libro espectacularmente iluminador. En breve aparecerá mi reseña completa en Cultura/S de La Vanguardia; estén al tanto.

2.  Cómo acabar con la contracultura; una historia subterránea de España – Jordi Costa (Taurus)

Cómo acabar con la contracultura

Jordi Costa afirma que “tuvo la sensación de llegar tarde a una fiesta cargada de promesas”. Para los que aún sorbíamos Burmar Flax cuando las Jornadas Libertarias del Parc Güell de 1977, la contracultura es la parranda que nos perdimos. Y que no dejan de contarnos, en un relato de cada vez más improbable heroicidad y despiporre. Cómo acabar con la contracultura puede leerse, así, como un intento de registrar la realidad evitando tanto el evangelio nazarita como el cinismo neoliberal. Costa podría haber ido a lo fácil y pinchar, de forma malévola, el globito contracultural, pero, digno niño de mi generación, conserva suficientes reservas de admiración para perseguir el trigo, y a la vez la distancia y mala leche para separar la cizaña. Un libro valiente y apasionante, de la primera a la última página. Lean mi reseña del libro para Cultura/S de La Vanguardia aquí.

 

1. Teenage; la invención de la juventud 1875-1945 – Jon Savage (Desperta Ferro)

Teenage

Savage combina en Teenage todos mis libros predilectos de subculturas en un ensayo superheróico, a la vez que abre caminos inexplorados (todo el filón pre-rock’n’roll) y establece líneas de continuidad tribal hasta ahora ignotas. El resultado es una obra maestra: una especie de bruto mecánico del libro subcultural, trepidante y edificante como pocos, y en apariencia imbatible. Contiene varios “mejores” en uno: mejor libro de Jon Savage, mejor libro de subcultura, casi mejor libro de pinche historia de mi colección. Apaches, Hitler Youth, Vandervogel, Bright Young Things, Napoos, Scuttlers y Hooligans, niños hobos, flappers, Kibbo Kift Kindred (propongo hacer un revival de ellos en Catalunya, ¿quién está conmigo?), doughboys, pachucos y zoot-suiters, Victory Girls, Biff Boys, Boys Scouts y mucho más. También sugiero empezar a llamar al autor Dr. Savage (como Kissinger).

* Kiko Amat (1971) periodista y novelista nacido en Sant Boi de Llobregat, en la periferia barcelonesa. Su padre era rugbista, y su madre, auxiliar del manicomio local. Abandonó los es­tudios a los diecisiete años para ser mod, cleptómano, disquero, cajero en McDonald’s, operario de cadena de montaje en Seat Martorell, vigilante de camping, cartero comercial y camarero de un gran hotel. Ha pu­blicado las novelas El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM (2007)); Rompepistas (2009) y Eres el mejor, Cienfuegos (2012). Antes del huracán  (2018) es su última novela. También es autor de dos libros de no-ficción, Mil violines (2011) y Chap chap (2015). Escribe regularmente para «Babelia» de El País, El Periódico y «Cultura/S» de La Vanguardia, y desde el año 2011 codirige el festival Primera Persona en el CCCB.


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