Literatura

Los mejores libros de la década 2010-2019

posted by El Destilador Cultural 5 febrero, 2020 0 comments

Seguimos. Intentamos resumir y desgranar lo mejor de la segunda década del siglo XXI y ahora el turno es para los mejores libros. Paradójicamente, en la década del afianzamiento de las plataforma de venta online y del libro digital, los temores del sector no han llegado vía Amazon o kindle, sino por el tiempo de dedicación que las plataformas de contenidos audiovisuales roban al consumidor. ¿Lees o te pones una serie antes de apagar la luz por la noche?

Este periodo de cambios fulgurantes, sorprendentemente, también ha llegado acompañado por la proliferación de librerías independientes, pequeños bastiones de lucha contra los elementos, y valientes editoriales independientes enfrascadas en sacar de la clandestinidad o el olvido obras y autores que el cartel del mainstream ha mantenido arrinconados o escondidos.

La segunda década del siglo XXI es la década de la aparición de Lucia Berlín. La malograda autora norteamericana (1936-2004) responde al anterior perfil, convertida en una sensación literaria una década después de su muerte con “Manual para mujeres de la limpieza” (Alfaguara 2016). Publicó 77 cuentos, recogidos en media docena de libros. De los últimos se vendieron menos de mil ejemplares. En 2020 es considerada una suerte Raymond Carver femenina, por su afilado sentido del humor y por su capacidad de hacer de las más crudas de las situaciones lo más digerible posible.

En la década en la que hemos descubierto a Lucia Berlín también nos han llegado libros imprescindibles desde los bajos fondos. Desde la hondonada de Knockemstiff (Ohio) Donald Ray Pollock sirvió otro retrato de la América disfuncional y desde el imaginario Glanbeigh, en Irlanda, el debutante Colin Barrett nos retrató los estragos de la burbuja económica en la isla con tanto éxito que alguno de sus relatos, “Tranquilo entre caballos”, ya han sido adaptados a la gran pantalla.

En esta lista, además, también hay espacio para clásicos como Richard Ford y su “Canadá”, séptima novela en la que el joven protagonista Dell Parsons y su hermana saltan a la madurez sobreponiéndose a las consecuencias de los actos de sus padres, o  Jonathan Lethem y su política “Los jardines de la disidencia”. 

Pero en estos diez libros seleccionados hay mucho más. Lean, descubran, valoren, critiquen, compartan, reordenen y descalifiquen. Es gratis, son tiempos de Twitter. Pero opten por lo que opten, pónganle música a todo esto. Como hicieron los Manson y nos explican Vincent Bugliosi y Curt Gentry.

Cesc Guimerà

10. El distrito de Sinistra – Adam Bodor (Acantilado)

Ya no es ningún secreto que la literatura más rica del siglo la están rubricando autores de Europa del Este como el rumano Cartarescu y el húngador Adam Bodor, autor de la obra que más ha hecho por mantener en vigor las cualidades más identificables de la sombra kafkiana. Y es que nadie como Bodor para arrastrarnos a la metáfora de un relato para el cual los spoilers deberían estar penados con un castigo ejemplar. Dicho esto, para todo el que no haya entrado aún en el imaginario de este autor transilvano, simplemente prescribirle “La visita del arzobispo” para curarle el mono que, sí o sí, le generará una lectura tan ricamente descriptiva y de tantos niveles interpretativos como esta crujiente milhoja literaria.

Marcos Gendre

9. X – Percival Everett (Blackie Books)

Percival Everett desembarcaba en nuestro país a principios de una década que terminó resultando reacia a dejar cicatrizar las heridas -lejanas pero aún sangrantes- de la esclavitud: Ta-Nehisi Coates, Yaa Gyasi, Colson Whitehead o James McBride facturaban todos ellos novelas (y ensayos) magníficos, pero Everett abordaba la identidad y el legado afroamericanos desde un punto de vista distinto, quizá más cercano al que luego cultivó Paul Beatty en su también estupenda El vendido. El de la sorna, la coña suprema, la autoconsciencia suma. La mercromina cómica aplicada sobre esa misma herida, ungüento que cura pero pica de narices, en una pseudo-autobiografía ágil, metaliteraria y permanentemente juguetona. X (publicada en Estados Unidos a principios de siglo) debería haber inaugurado una gloriosa carrera del escritor en nuestra lengua, pero su parque de traducciones quedó finalmente raquítico: sólo esta y dos novelas más (No soy Sidney Poitier y Cuánto Azul) nos dan la medida de lo muchísimo que nos estamos perdiendo.

Xavi Roldan

8. Ciudad en llamas – Garth Risk Hallberg (Random House)

Ciudad en llamas

El fenómeno literario de 2015 en los Estados Unidos puso el foco mediático en un debutante desconocido, Garth Risk Hallberg. Convertido inesperadamente en guía modélico del Nueva York apache de 1976 a través de un trayecto múltiple con paradas en sus distintos submundos: de la naciente escena punk del Bajo Manhattan hasta las élites del Upper West Side. Un portentoso trabajo de nueve años resuelto en un mastodóntico (casi 1.000 páginas) retrato de la fascinante urbe norteamericana con el que se ganó superlativos que conducen hasta el mismo portal de Tom Wolfe y Don DeLillo. Palabras mayores para una novela gigantesca.

Marc Muñoz

7. Glanbeigh – Colin Barrett (Sajalín)

Glanbeigh

Glanbeigh no figura en los mapas por eso no deja de ser real. Todos hemos estado o conocemos un Glanbeigh. Un lugar sin futuro porqué ni siquiera hay presente, con unos personajes –nuestros colegas, vecinos, primos– atrapados en el desempleo, las drogas y la bebida, la apatía y la resignación. En el aclamado debut de Barrett, este lugar se encuentra en la Irlanda de la pobreza congénita, agravada por la depresión post Celtic Tiger. Sus personajes son los nietos de la generación de Brendan Behan, los buscavidas de Love/Hate.

Cesc Guimerà

6. Helter Skelter – Vincent Bugliosi & Curt Gentry (CONTRA)

Para los amantes del true crime, la publicación en castellano de “Helter Skelter” ha supuesto un logro que ya se venía ralentizando a lo largo de cuatro décadas. De lectura obsesiva, no existe libro más atroz sobre la condición humana y los peligros de ser parte de una especie capaz de las depravaciones más horrendas. Nunca antes la historia de Charles Manson fue relatada con el detallismo y riqueza narrativa aquí expuesta. Casi un milagro orquestado por el fiscal que metió entre rejas al ejecutor del verano del amor, con la inestimable ayuda de un experto en el género como Curt Gentry. ¿Se imaginan la novela que nunca será capaz de escribir James Ellroy? Pues así de buena es “Helter Skelter”.

Marcos Gendre

5. El diablo a todas horas – Donald Ray Pollock (Libros del silencio/Random House)

La primera novela del de Knockemstiff, tras “Knockemstiff” (2008). El debut en forma de cuentos brutales de Donald Ray Pollock dejó paso en 2013 a una suerte de road movie literaria –gran parte de la historia transcurre en coches– protagonizada por seres humanos a la deriva y en un entorno muy familiar para el autor, Ohio. El estado donde se encuentra Knockemstiff.

Cesc Guimerà

4. La vegetariana – Han Kang (:Rata_)

Tiene valor el tremendo ejercicio de crudeza y desnudez full frontal que practica Han Kang a los insectos que pueblan su La vegetariana. Pero la osadía deviene casi en heroicidad cuando la autora en cuestión resulta ser una mujer coreana que, mediante una historia de insumisión extrema, presión social asfixiante y erotismo insospechado, planta cara a un tradicional y apolillado patriarcado imperante. Es esta una novela valiente a la hora de plantear una antiheroína que se niega a comer carne como acto de rebeldía última, sofisticada (tres historias interconectadas que es una misma en tres movimientos) y audaz, virtudes que le garantizaron a la autora un merecidísimo Man Booker. Y bien, claro, pero más allá de premios y reconocimientos lo que la dispara hacia la posteridad es su tremebundo poso emocional, su complejidad sentimental infinita y su capacidad por resultar perturbadora y muy, muy seductora.

Xavi Roldan

3. Los jardines de la disidencia – Jonathan Lethem (Random House)

Los jardines de la disidencia

Tres generaciones de neoyorquinos unidos por la disidencia. Un clan familiar que se escapa del prototipo del patriota norteamericano para abrazar la causa comunista, el hippismo y el activismo político de “Occupy Wall Street” a lo largo de las diferentes décadas en las que transcurre este mayúsculo trabajo de unos de los destacados de las letras norteamericanas. Lethem propone un estimulante viaje por las inquietudes políticas de cada generación, un trayecto por el activismo político residual del gigante capitalista, pero a la vez una mirada aguda a las fracturas familiares que supone abrazar esas causas, y del palidecer de éstas ante la generación que releva. Ideales truncados por el tiempo y por la sangre familiar. Lethem despliega ese contenido mediante una prosa profunda, ácida y exquisita, que a veces puede resultar demasiado presuntuosa o pomposa, pero que lo corrige con una descripción de pasajes repleta de detalles vigorosos y un desarrollo de personajes altivo, especialmente en la relación tumultuosa entre madre e hija. Personajes, sus actos y reflexiones orientados hacia la sombra de Philip Roth, y eso, siempre son palabras mayores.

Marc Muñoz

2. Canadá – Richard Ford (Anagrama)

Canadá Richard Ford

Una novela extraordinaria Canadá, un pedazo de vida y buena literatura, tierna, emotiva y, a veces, tremendamente dura, sobre el aprendizaje forzoso de la vida cuando falla alguno de sus puntales y del desvalimiento sale uno reforzado si consigue sobrevivir. Uno cree estar leyendo a Charles Dickensadolescentes, o niños, huérfanos que acaban en manos de personajes oscuros, como le ocurre a Dell Parsons con Arthur Remlingeren pleno siglo XXI. Perfecta síntesis de novela de carretera y género negro. Una lectura adictiva.

José Luis Muñoz

1. Manual para mujeres de la limpieza – Lucia Berlin (Alfaguara/l’Altra Editorial)

Manual para mujeres de la limpieza

Obra maestra exhumada de los olvidos insostenibles, el de una autora a la altura de Antón Chéjov o Raymond Carver. La fallecida autora nacida en Alaska nos cuenta aquí los avatares de una vida desgarrada a través de 43 relatos que son otras tantas piezas maestras de la autoficción en las que habla de sus innumerables oficios (mujer de la limpieza, enfermera, maestra…) y adicciones (el alcohol). Una radiografía de los Estados Unidos a través de la cotidianidad. Como si Edward Hopper se hubiera puesto a escribir. Magistral y deslumbrante.

José Luis Muñoz


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