LiteraturaReseña

Mal dadas – James Ross

posted by Cesc Guimerà 9 diciembre, 2013 1 Comment

Mal dadas

La acción se sitúa en Corinth, Carolina del Norte, en la América de la Gran Depresión de los años treinta. Un periodo de penurias económicas a nivel mundial a la estela del crack del 29. El protagonista, Jack McDonald, es un granjero con un futuro más bien negro, condenado a la expropiación y a la ruina, por años de deudas acumuladas y evasión de impuestos. Hasta este punto Mal Dadas (Sajalín Editores) podría enmarcarse en un género llamado ‘crónica de supervivencia’ en el que podríamos incluir, previo salto cronológico, algunos de los beats menos snobs o los Angry Young Men si cruzamos el charco. Pero lo que James Ross comienza con aspecto de historia de calado social deriva hacia la novela negra cuando el plan tramado por Smut Mulligan, sobre el papel jefe y protector de Jack, se le escurre de las manos con la involuntaria complicidad de nuestro protagonista.

A Sajalín empezamos a deberle unas cuantas. Ya sea por la propia Mal Dadas u otro rescatado del olvido del que también hablamos en El Destilador como Malcolm Braly (En el Patio), los títulos de Edward Bunker o el diario familiar de los Fante. Ross publicó su única novela, redescubierta más de tres décadas después y ahora por primera vez traducida al castellano, en 1940. Nunca encontró un editor para In The Red, pero pudo ver como algunos de sus relatos salían a la luz en revistas como Partizan, Review, Cosmopolitan, Collier’s o Argosy. They Don’t Dance Much, evocador título original en inglés, es una novela “sórdida y depravada” como la describió el mismísimo Raymond Chandler, que transcurre en un salón de carretera de la deprimida, opresora y opresiva América rural.

Alcohol (ilegal), partidas de cartas (ilegales) y cabañas alquiladas por horas (al borde de la legalidad ) es el catálogo de servicios que Mulligan ofrece en su local,  frecuentado por un gran número de visitantes, pero insuficiente para saldar sus deudas. El elenco de personajes, lo más variopinto del lugar y lo mejor de cada casa, es más que creíble y constituye una retrato fidedigno de los tipos con los que James Ross (1911-1990) debió vérselas en incontables ocasiones cuando tuvo que ganarse el pan como albañil, granjero, empleado de una oficina estatal de recaudación de impuestos e incluso como jugador semiprofesional de béisbol en ligas más que menores. Conocía, sin duda, todos los recovecos de los personajes sobre los que escribía.

La edición que nos ocupa incluye también el epílogo que el infravalorado y también genial George V. Higgins escribió cuando rescató de la nada Mal Dadas treinta y cinco años después de la primera publicación. Dos piezas indisolubles para entender el calado real de Ross en el panorama americano, como un luchador, un valiente, adelantado a su tiempo. Alaba Higgins la “sutil indiferencia” de nuestro hombre hacia las modas y su habilidad para burlar esa doble y falsa moral tan propia del País de la Libertad, además de esa “destreza” con la que superó las limitaciones de la época gracias a los eufemismos. Y es que en Mal Dadas se entiende todo sin que se diga nada. ¿Leen a Palahniuk? Denle un giro de ciento ochenta grados a todos y cada uno de sus libros.

Y no acaban aquí los elogios del autor de Los Amigos de Eddy Cole (1970) hacia Ross. Paren y lean: “Hizo avanzar el oficio de la narrativa todo lo que podía avanzar en su momento, pero nadie prestó atención”. Y si la literatura realista debe ser lo más realista posible, Ross dio en el clavo. “Debemos reivindicar su lugar en la literatura que refleja nuestras vidas, pero no a expensas de una exclusión monopolística de los demás, de los que a veces somos (en algunos casos lo somos con mucha frecuencia) –y con mucha honra añadiría yo- bribones, libidinosos, ladrones, fanáticos religiosos, maleantes, soplones, putas, herejes, maníacos, rufianes, cascarrabias y viejos verdes”. La vida misma.

8,5


1 Comment

Biff, Bang, Pow! | James Ross – Mal Dadas 10 diciembre, 2013 at 17:16

[…] Ressenya publicada a El Destilador Cultural […]

Reply

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.