Reseña

Comedia sin título – Federico García Lorca

posted by Carmen Viñolo 30 mayo, 2018 0 comments
¡Que caigan los muros y paredes del teatro!

Comedia sin título

Me enteré hace poco de que existe una corriente nueva dentro del mundo de la literatura -aunque creo que otras disciplinas tampoco se salvan- que descansa en la exaltación de la mediocridad, en concreto de la mediocridad propia a sus autores y, por consiguiente, de sus mismas obras. Parece ser que esta corriente se da únicamente en nuestro país; hecho, por otro lado, que no es de extrañar.

Lástima de lectores echados a perder por culpa de los mediocres y, lo que es peor, pobrecitos arbolitos, sin culpa ninguna, que deben morir por semejante causa.

Sin embargo, como diría el pintor holandés Bram Van Velde, ¿qué sentido tendría nuestra lucha por lo verdadero si no existiese toda esa falsedad? Así que descubierta la nueva corriente, yo me inclino por apartarla con la pierna como se hace con los chuchos sarnosos, y regresar a aquellos que escriben con honestidad y con el duende. Cátedra publica Comedia sin título de Federico García Lorca, texto inacabado -o perdido, ¿quién sabe?-. Un año antes de ser fusilado por los fascistas, el poeta se aleja del género con que alcanzó el cénit de su dramaturgia, la tragedia, para proyectarse hacia el drama social a través del mismo teatro.

Comedia sin título también conocida como El sueño de la vida está manca y coja, no de genio, sino de actos. Dado que sólo se ha conservado el primero. En esta edición, no obstante, el dramaturgo jienense Alberto Conejero –Húngaros, Cliff, La piedra oscura y La melancolía de las jirafas, entre otras– se atreve a «terminar» la obra añadiendo los dos últimos actos, en un ejercicio interesante en el que mimetiza con el estilo lorquiano y a la vez se revela como algo propio:

JOVEN.- Sus quemaduras tienen olor a incienso de los bendecidos.

ESPECTADOR 2º.- Que muera. Como poeta, no tenía ningún derecho a hablarnos así. Yo no vengo al teatro a que me insulten. Yo soy el respetable público.

García Lorca habla sin tapujos sobre el estado del teatro y la necesidad de salvarlo; de cómo negarse a hacer teatro de entretenimiento, sino a lanzarlo de nuevo hacia arriba, hacia la verdad, pero también hacia abajo, hasta los arrabales del pueblo, donde encontrarán la dignidad, la libertad. Un teatro experimental -que no ininteligible- y arrojado, necesario también hoy día.

AUTOR.- No, señor. Lo que pasa es que usted tiene miedo. Sabe, porque me conoce, que yo quiero echar abajo las paredes para que sintamos llorar o asesinar o roncar con los vientres podridos a los que están fuera, a los que no saben siquiera que el teatro existe, y usted se espanta por eso.

Lorca eterno, que el teatro, la literatura, es terreno de filósofos.

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