Reseña

David Peace – Ciudad ocupada

posted by Cesc Guimerà 28 enero, 2015 0 comments

David Peace Ciudad Ocupada

Japón rendido y Tokio devastada. Reducida a escombros materiales y morales al término de las Segunda Guerra Mundial. Ciudad Ocupada (Roja y Negra/Random House) es la segunda entrega de la conocida como Trilogía de Tokio, en la que David Peace se adentra, sí, una vez más, en la historia de un asesino en serie para entregar un nuevo thriller histórico. Basado en hechos reales, como dictan las normas de la casa, no le hace desmerecedor de haber sido incluido entre los Best of Young British Novelists en 2003 –aunque ya no sea tan joven­– o etiquetado como el James Ellroy británico.

Si el primer volumen de la saga, Tokio Año Cero, novelaba los crímenes del asesino en serie Yoshio Kodaria, Ciudad Ocupada, se construye alrededor del caso de Sadamichi Hirasawa, el hombre que el 26 de enero de 1948 se hizo pasar por un funcionario público con la misión de contener un brote de disentería y envenenó a los dieciséis empleados de una oficina bancaria de Tokio, con el resultado de doce muertes. Narrada por una superviviente con doble sentido de culpabilidad por haber sobrevivido a la guerra y a la tragedia en el banco, un periodista sin escrúpulos capaz de hacerse pasar por médico para disfrutar de acceso directo a las víctimas y presumir de exclusiva y un detective de policía, cómo no, desquiciado, la historia trascurre con el habitual ritmo electrizante de Peace. El inglés es un autor de extremos.  De devoción o rechazo. Por su prosa asfixiante, repleta de frases cortas y repeticiones que otorgan a la narración una tensión constante, casi oprimente.

Peace, originario Ossett –entre Sheffield y Leeds– creció en un entorno nada benévolo durante los 70 y se formó como escritor con los retratos de la vida Inglaterra norteña, llámenle kitchen sink dramas, de Brain,  Barstow, Storey o Delaney. En las dos primeras partes de la Trología de Tokio, Peace ha evidenciado que se mueve con igual soltura lejos de su Yorkshire natal, en el que ambientó sus primeras cuatro novelas bajo el título The Red Riding Quartet, basadas en la también historia real del Destripador de Yorkshire, autor, que se tenga constancia, de la muerte de trece mujeres entre 1975 y 1981.

Trabajos, todos, que no se entienden sin un meticuloso trabajo de documentación, aquel con él que el mismo Peace afirma camuflar una alarmante falta de imaginación. Un trabajo casi enfermizo sin el que sería imposible entender una radiografía social de los años más crudos del régimen de Margaret Thatcher como es la no traducida al español GB84, centrada en la huelga de los mineros que se prolongó durante casi un año entre 1984 y 1985, batalla de Ogreave incluida, o las biografías noveladas de Brian Clough (etapa Leeds) y Bill Shankly (etapa Liverpool), que hacen que las dos mejores novelas sobre fútbol posiblemente jamás escritas lleven la firma de David Peace.

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