Reseña

Dream Team – Mario Torrecillas, Artur Laperla

posted by Marc Muñoz 23 abril, 2014 0 comments
Papa Fútbol

Dream Team

La novela gráfica sigue poco a poco ganándose un hueco en los catálogos de las grandes, y no tan grandes, editoriales, y con ello, incrementando el prestigio de público y crítica que se merecen. Si no hace mucho, resaltábamos el excelente trabajo de Juanjo Sáez en Crisis (de identidad), hoy, en este día tan señalado, nos detenemos en el tercer trabajo en el mundo del cómic de Mario Torrecillas, con ilustraciones de Artur Laperla, y un prólogo que corre a cargo del propio Sáez, amigo del autor.

Dream Team versa sobre la historia de Enzo y su padre Luis. Enzo es un chaval apasionado por el fútbol, que juega en un equipo de barrio de Valencia y que está preocupado por la suerte de su padre, divorciado y alcohólico, que monta numeritos durante los partidos. La llegada de un ojeador del Arsenal en un partido contra las categorías inferiores del Valencia, le dará la oportunidad de orquestar una farsa con la que intentar enderezar el camino de su padre.

Bajo este pretexto argumental, Torrecilla teje una tierna y sincera relación paterno filial ubicada en el extrarradio valenciano y con la crisis económica de trasfondo. Lejos de recrearse en la mísera de sus personajes, que la tienen, Torrecilla, con la ayuda de los dibujos coloreados y luminosos de Laperla, remarca su lado más humano y optimista con el que logra epatar de lleno con el lector.

Y en ese objetivo, juega un papel muy importante el deporte, en este caso, el fútbol y todo el universo que lo rodea en el ámbito amateur, descrito con prontitud por sus artífices. El fútbol como esa válvula de escape, en este caso ficticia, a una realidad desalentadora.

Un trabajo, que a nivel visual, por los trazos sencillos y los colores luminosos recordará al estilo de algunos dibujos animados orientales, pero en el que también se percibe la sombra de viñetas más clásicas, como el Tintín de Hergé. Todo ello, en un contexto de barriada, de descampados, torres de electricidad y bares cutres, que recuerda tanto a Berlanga, como a Rossellini y su Mamma Roma,  o al propio Fernando León de Aranoa, y sus frescos del extrarradio madrileño.

Una lástima, que esa mirada a  una realidad determinada de nuestras ciudades, no venga correspondida a nivel de diálogos, demasiado tratados y poco naturales y/o espontáneos, sin rastro de jerga ni  el vocabulario propio de los personajes de la edad y la condición social que retrata.

Algo que no influye para nada en la lectura voraz a la que te conduce esta obra para todos los públicos, que te gana con la descripción de sus  dos personajes principales y su cariñoso carisma. Más de 400 páginas que se leen en un santiamén.

marco 75

 


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.