Reseña

Drive – James Sallis

posted by Marc Muñoz 9 mayo, 2012 0 comments

Drive James Sallis

En el 2005 poco podía imaginarse James Sallis que su novela Drive sería catapultada a la fama gracias a la adaptación cinematográfica llevada a cabo por un tal Nicolas Winding Refn.  A rebufo del éxito de la película, RBA decidió reeditar la novela a finales del 2011, coincidiendo con el estreno en salas del filme homónimo.

Existe la idea muy generalizada de que el libro siempre es superior a su adaptación cinematográfica. Drive debe ser una anomalía en el camino, porque es justamente lo contrario. De hecho las pequeñas variaciones que hay entre el libro y el filme, juegan siempre a favor de la producción de Refn. Con un argumento prácticamente parejo: un conductor  solitario que se gana la vida de día como stunner, mientras que por la noche trabaja de conductor para mafiosos y gente de mala calaña, hasta que un día es traicionado durante un golpe en una joyería y decide volcar todo su tiempo a la venganza de los responsables. La novela pasa de puntillas, o directamente ignorando, sobre  el romanticismo trágico que marca la relación del personaje que interpreta Ryan Gosling con la vecina a quien da vida Carey Mulligan. Otra diferencia notable, que juega a la contra de Sallis, es desprenderse de todo ese halo de misterio y magnetismo que desprende el personaje en los fotogramas con la inclusión de flashbacks innecesarios que indagan sobre su pasado, y las circunstancias que lo han llevado a ser ese antihéroe salvaje, pero de buen corazón.

Sallis traza con demasiada claridad el contorno de Driver (éste es el nombre que en la novela se le da al protagonista), y con ello, pierde la magia y el encanto que reproduce el film del director danés. También a la hora de dibujar la atmósfera de la ciudad de LA, debido a las particularidades con las que juega cada medio, sale beneficiado el paisaje fantasmagórico y solitario que modela la fascinante fotografía cinematográfica.

La novela de Sallis se inscribe, con  todos sus rasgos, en el género negro. La prosa directa, cruda y violenta lo emparienta con algunos de sus coetáneos más representativos.  El estilo conciso, fragmentado (con saltos en la línea temporal) y breve (es una novela muy corta) dotan de un ritmo ágil y digerible a toda  la lectura.

Puede que sea por haber llegado a ella por el proceso inverso (primero película  y luego libro), pero así como la cinta de Refn emana fascinación, perturbación y brutalidad,  la de Sallis se queda en un mero entretenimiento bien ejecutado, pero sin demasiada emoción ni chispa que extraer de sus páginas.

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