Reseña

El cantante de gospel – Harry Crews

posted by Marcos Gendre 27 febrero, 2013 0 comments

El cantante de gospel

Perteneciente a esa rara estirpe de escritores donde la descarnada realidad y la poesía más sincera van íntimamente unidas de la mano, Harry Crews vuelve ser traducido al castellano en un rescate de esos que hacen a uno preguntarse cómo pudo tardarse tanto tiempo en llevarse a cabo. Como un primo lejano de la familia Fante -John y Dan -, Edward Bunker y, el más reciente, Donald Ray Pollock, Crews surge como uno de los retratistas más humanos y viscerales que se puedan degustar entre las lindes literarias del siglo XX. Para muestra de este don, nada mejor que El Cantante de Gospel. Escrita en 1968, estamos hablando de un debut que explota en ríos de tinta humeante ante el caudal de vivencias que Crews llevaba acumuladas hasta aquel momento.

Marine, karateka y sobre todo escritor al límite, El Cantante de Gospel llega con casi medio siglo de retraso para certificar la magnificencia de Cuerpo (1990), su primera obra publicada en España. Muerto el año pasado, no se me ocurre mejor manera que la publicación de este libro para rendirle un sentido homenaje. Perfecta muestra de su habilidad única para dibujar personajes que van haciendo eses sobre el alambre de la sobreactuación, sin caer nunca en la farsa, estamos ante la quintaesencia de esta manera de tirarse sin paracaídas en los terrenos de la descripción más hiriente. Y eso tiene mucho mérito ante el cuadro de formas tan delirantes que es presentado con trazos epilépticos, pero firmes, durante tan admirable “tour de forcé”. Paletos de la américa más profunda, el sur de los Estados Unidos queda golpeado para siempre por la narrativa clara, contundente y de poesía hermosa, sin un gramo de ampulosidad, de un Crews enorme.

El sinsentido del cristianismo de secano, el racismo más básico y virulento, los falsos predicadores,  la devoción hacia modernos becerros de oro, los freaks en todas las categorías posibles y la contradicción del don: el que, viniendo de una familia pobre, recibe nuestro cantante de góspel en forma de voz sobrehumana y con el que, despreciado por su familia rica, es agraciado “Pie”, con uno de 70 cm de largo. Partiendo desde un amplísimo crisol de ángulos, este libro abre la puerta, desde toda esta fila india de temáticas, a una compresión total de unos personajes que, alrededor del cantante de góspel, van creando un marco terriblemente angustioso para un día catastrófico, narrado con puntuales flasbacks insertados con admirable fluidez que profundizan más, si cabe, en la naturaleza de sus desarrapados protagonistas.

Didymus, el abrumador representante-predicador, los hermanos cafres del cantante de góspel, el condenado a muerte Willalee Bookatee, la muerta Mary Bell y el misterioso “Pie”, la cohorte de secundarios no puede ser más representativa de esta historia de eterna culpa y principios nacidos de una pobreza asumida, sin posibilidad de verdadera libertad.

Libro de los que no se leen, se devoran, a través de sus casi 300 páginas se puede sentir la sensación de vértigo que se huele en cada frase disparada desde la mano venada de un Crews que con El Cantante de Gospel se queda en el medio de una línea imaginaria, con la fabulosa novela de William Lindsay Graham, El Callejón de las almas perdidas (1946) y la incomprendida serie de la HBO, Carnivale (2003-05) como reveladores extremos. Magníficos y apetitosos referentes que, sin duda, hablan a las claras de la generosidad, en dosis de talento, que destila esta obra completamente imprescindible si lo que te va es el realismo que ataca como un huracán desde el centro del estómago.

9


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.