Reseña

El corazón de las tinieblas – Joseph Conrad

posted by Marcos Gendre 2 febrero, 2016 0 comments

El corazón de las tinieblas

Definitivamente, hay libros que han nacido para ser patrimonio de la humanidad; en el caso que nos atañe, el término “humanidad” se sobredimensiona, subrayando lo categórico de la búsqueda implícita, y a todos los niveles, que se desarrollan en este incunable conocido como El Corazón de las Tinieblas (1899). Y si no, que se lo pregunten a Francis Ford Coppola, que casi pierde el juicio mientras llevaba a cabo su fabulosa descontextualización temporal de la obra central de Joseph Conrad. Porque si por algo también se puede medir el valor de una obra es por el brillo de sus reflejos. Y el de El Corazón de las Tinieblas es de impresión: Apocalypse Now (1978), ¿la película más grandiosa de estas cuatro últimas décadas? Pues a ver cuál si no.

La inspiración es uno de los valores intrínsecos a la hora de considerar un acto creativo como una obra de arte. Precisamente, en muchas ocasiones el término “obra de arte” es utilizado muy a la ligera: los hay que llegan a considerar un blockbuster como obra de arte… Desde el extremo más opuesto posible, El Corazón de las Tinieblas emerge como una representación fidedigna de un término aún no inventado para contadísimas expresiones artísticas con el poder de pertenecer a los altares de la cultura: las que llevan a gestar una motivación en el corazón de un artista. Más que palabras mayores, esenciales. Y es que, al igual que las obras mayores de Miguel de Cervantes, Dostoievski y George Orwell, Conrad también encontró el filtro canalizador en un particular faro-guía de su trayectoria a partir de una experiencia crucial en su vida

No me voy a poner ahora verter información cien mil veces repetida sobre el argumento o el estilo que encauza el genio de Conrad en esta novela. ¿Quién no lo sabe ya? Sólo recordar el punto del que hablaba al principio: la búsqueda, y que, más bien, deberíamos ampliar a “búsqueda de la verdad”. No existe novela o película inspiradora que no tenga entre sus venas con la necesidad de responder a esta necesidad a lo largo de su desarrollo. Y en este sentido, el viaje de Charlie Marlow, que dirime las coordenadas de El Corazón de las Tinieblas, es la representación física, moral y filosófica de esta búsqueda: la representación final de los valores que aportan al lector una lectura que le haga reflexionar sobre su posición en el mundo. Sólo El Quijote de Cervantes y Crimen y Castigo han llegado más lejos en sus intenciones y propósitos. Suficiente aval para reevaluar como un fin necesario la enésima reedición de esta obra imprescindible para todo el que se jacte ser un amante de la literatura. Si, aún por encima, su publicación viene engalanada dentro de una edición tan cuidada como la presente, no queda más remedio que rascarse un poco el bolsillo y volver a quitar el polvo al hueco reservado para esta representación en ficción del medio año vivido por Conrad en el corazón de África. La cual ratifica la teoría de que de las adversidades suelen salir los mayores exorcismos de genio.

Tras semejante arrebato de creación a borbotones, cualquiera habría caído en la satisfacción que supone tomar conciencia de haber vertido, literalmente, un trozo de vida entre ríos de tinta. Pero sólo un año después le seguiría Lord Jim (1900), la gran novela de comienzo de siglo XX. Aunque eso ya es otra historia casi igual de grande, que merece  su propio capítulo.

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