Reseña

Ensayos – George Orwell

posted by Carmen Viñolo 22 enero, 2014 1 Comment
Escarbando la verdad en una ciénaga. Ensayos de George Orwell

Ensayos George Orwell

 

“Mi punto de partida es siempre un sentimiento de parcialidad,

una sensación de injusticia”

 

George Orwell, Ensayos

 

Un día, en el instituto, el profesor de filosofía se quedó muy serio y nos dijo a los alumnos en un tono socarrón: “Ustedes creen que sus ideas han salido de sus cabezas, pero en realidad no son suyas, sino de su época.” Ese día cambió completamente mi perspectiva frente al mundo y la verdad. El cambio me llegó de la advertencia de ese profesor de filosofía que se tomaba cada mañana un carajillo bien cargado antes de entrar a clase. Pero muy bien podría haber tenido lugar leyendo las páginas de los Ensayos de George Orwell (Debate, 2013) que recorren algo más de dos décadas de análisis y crítica de la sociedad, la política y su contemporaneidad.

Si bien Orwell se detiene particularmente en algunos temas como la libertad de expresión, la literatura o la política, los Ensayos abarcan un sinfín de temáticas, desde el análisis del clima y la cocina británicas, la supuesta mala educación de la juventud de la época, o la bomba atómica – ensayo de 1945 en el que preconiza la guerra fría, afirmando que la consecuencia del diabólico artefacto desembocará en “una paz que no es paz” -.

En ellos podemos vislumbrar las semillas que iban a hacer florecer sus obras: “La novedad del totalitarismo es que sus doctrinas no solo son incuestionables, sino también inestables. Deben ser aceptadas, so pena de ser condenado, pero al mismo tiempo son susceptibles de ser alteradas en cualquier momento.”, que nos remite inexorablemente a 1984. O bien entender mejor qué pasó con nuestro propio pasado – “Descubriendo el pastel español”, “Respuesta inédita a “Los escritores toman partido sobre la guerra española””, o “Notas sobre las milicias españolas” -.

Algunos de los ensayos son pura literatura. En “El albergue” nos invita a un fin de semana en un refugio para indigentes, en el que las prohibiciones, la férrea disciplina carcelaria y las condiciones infrahumanas nos provocan náuseas. “Un ahorcamiento” es una joya tan dolorosamente poética que da miedo: “Mientras los soldados conducen al condenado al patíbulo había ocurrido algo horrible: un perro, salido de no se sabía dónde, había aparecido de pronto en el patio. […] Después de corretear entre nosotros, y antes de que nadie pudiera intervenir, se abalanzó sobre el prisionero e intentó lamerle la cara.”

Lo que observamos en cada uno de sus ensayos es una intención de desgranar la verdad. Orwell no tiene intención de poner el dedo en la llaga, sino de señalarnos con el dedo las falsedades, lo que se esconde, lo que se evita, lo que se censura. Son varios los ensayos que se adentran en la censura literaria. Cabe destacar a este respecto el prólogo de Rebelión en la granja titulado “Literary censorship in England” – La censura literaria en Inglaterra – que, irónicamente, no publicaron en su momento y en esta ocasión se le ha modificado el título por “La libertad de prensa”.

Orwell clama por la libertad en todos sus sentidos, porque su época es aquella en la que unos fantasmas cada vez más (in)humanos acechan: ya sea una democracia vestida con piel de cordero, o el totalitarismo comunista que aplasta la revolución en la guerra civil española. Una época en la que la verdad se ha convertido en un estorbo o en un lujo. En “La destrucción de la literatura” sostiene: “Todo en nuestra época conspira para convertir al escritor, y a cualquier otro artista, en un funcionario de bajo rango, que trabaja en los asuntos que le dictan desde arriba y que nunca dice lo que considera la verdad.”

Como un indigente que revuelve entre la basura, Orwell escarbó sin descanso para desvelarnos lo tergiversado, lo que nos hacen, digo, hacían, pasar por verdadero. Si dejamos a un lado la pereza característica de nuestros días y leemos los Ensayos, descubriremos que la crítica que Orwell hace a su tiempo, nos espabila y nos lleva a ver de manera distinta el nuestro. Las ideas que permanecen ancladas en nuestras cabezas como verdades incuestionables, comenzarán a resquebrajarse, dando paso a un escenario más incierto, sí, pero más libre.

marco-10


1 Comment

Marcos Gendre 31 enero, 2014 at 18:45

Esto es lo que se llama crear adicción e inquietud.
Sin duda, una crítica extraordinaria sobre uno de los grandes del siglo XX.
Mañana,a la libreria.

Reply

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.