Reseña

Kentucky seco – Chris Offutt

posted by Marc Muñoz 26 junio, 2019 0 comments
Hondonadas profundas

La editorial Sajalin, con su sede en el barrio de Gracia, lleva años rastreando los páramos más agrestes, secos y hostiles de la geografía internacional (especialmente la norteamericana) con tal de cartografiar eso que se conoce como la literatura maldita. En una de sus últimas incursiones a esos territorios olvidados y silvestres sonsacan el debut literario de Chris Offutt, un oriundo de ese Kentucky dejado de la mano de Dios; donde nadie va, y de donde todos intentan irse.

Publicada originariamente en 1992, Kentucky seco se presenta como un libro de nueve relatos ubicados en las laderas y hondonadas de los montes Apalaches, una escenografía ligada a la pesadumbre y la desesperanza. La misma que su autor saboreó desde Haldeman, localidad minera donde vivió los primeros veinte años de su vida. Lejos de recrearse en la miseria endémica alojada en esas latitudes y de caer en su imaginario más recurrido de violencia y autodestrucción (aunque lo hay), Offutt propone un acercamiento sin condescendencia, ni orgullo redneck ni mirada “exotizada”. Su incursión se materializa a través de una variedad de géneros, y hasta de tonos, siempre respetando la veracidad de sus gentes y sus hábitats. Así el libro arranca con una cruda hazaña de trabajadores pasada por lodo, lluvia y angustiosos esfuerzos humanos en una ladera criminal. Una especie de Sorcerer (William Friedkin, 1977) en las profundidades de los Estados Unidos. Hay también espacio para relatos que cruzan la mitología rural de la zona con destellos telúricos y terroríficos;  una partida de póquer y de billar de tensión creciente; estirpes familiares malditas y aventuras sexuales arriesgadas centran el desarrollo de otros de los capítulos.

Todas sus historias comparten ese pelaje rugoso y salvaje de la grit lit. Un andamiaje con el imaginario de la América profunda al que Offutt accede desde el respeto de alguien que ha compartido sus penas y deseos, y que se ha visto liberado de los grilletes de los nacidos en las cunetas del sueño americano. Compartiendo así código postal con otros ilustres cronistas de las zonas más despobladas del territorio estadounidense: Donald Ray Pollock o Larry Brown asaltan el cerebro durante la lectura. Con los que también parece compartir cierta caligrafía y predisposición al relato corto. Kentucky seco está escrita con un lenguaje próximo y conciso, prosa seca y pragmática, que rehuye de lo rebuscado  y la artificiosidad para centrar el foco en los personajes y sus ambientes desoladores y claustrofóbicos.

Un estimable debut de un autor que, injustamente, permanecía inédito en nuestras tierras antes de este rescate de la editorial barcelonesa.

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