Reseña

Lolito – Ben Brooks

posted by Cesc Guimerà 14 abril, 2014 1 Comment

Lolito Ben Brooks

Ben Brooks (Gloucestershire, 1992) es natural, cercano y algo imprevisible. Después de un acto más o menos aproximado a la idea que tenemos concebida de presentación de un libro, hojea con naturalidad la edición catalana de su última novela, Lolito, editada en castellano por Blackie Books y en catalán por Edicions 62. La observa con curiosidad. Es la primera que cae en sus manos. Se muestra satisfecho por el resultado y la firma acompañada de un mensaje que todavía me resulta indescifrable.

Más de medio siglo después de Lolita, el inglés rescata e invierte el mito erótico de Nabokov, con un centrifugado de contemporaneidad. Aquí Humbert Humbert es una solitaria madurita escocesa y el verdadero protagonista de la historia un adolescente, Etgar (sí, sí, con ‘t’), desolado por la traición de su novia, con ánimo vengativo y con las alborotadas hormonas teens estimuladas con litros de alcohol. “Existencialismo hormonado” leí no sé dónde, por ahí, pero me parece una tarea bastante complicada encontrar una forma más acertada de describirlo. Brooks sabe de lo que habla a sus insultantes veintipocos y después de no haber podido ni haber querido escapar de la dinámica fiestas + alcohol + mujeres en la que se vio inmerso al recibir los primeros y sustanciosos cheques por sus primeras publicaciones.

Porqué la adolescencia es adolescencia aunque pasen los años. La adolescencia es adolescencia sea analógica o digital. En los tiempos que corren Internet solo ha agudizado los síntomas –y facilitado el trabajo sucio–, pero las inquietudes derivadas sobreviven al paso de las generaciones. Como Jasper, protagonista Grew Up (Crezco, Blackie Books/Fes-te gran, Empúries, 2011), Etgar vive sumergido en la red, entre porno cutre, zoofilia (léase propuesta de bukake sobre perro) y vídeos de tortura o suicidios.

La poca trascendencia con la que Brooks habla del viaje adolescente por antonomasia, El Guardian entre el Centeno, denota su fijación por alejarla del intelectualismo. Su retrato del adolescente responde al mapa de su mente. Vamos, que a él nunca le dedicarán una biografía de 800 páginas como una de las editadas sobre Salinger recientemente. Y le da igual. Tampoco hay en Lolito el componente altivo que define a Oliver Tate, protagonista de Submarine de Joe Dunthorne, como adolescente semi-marginado, emancipado del grupo, por sus altos vuelos intelectuales y emocionalmente capacitado.

Los que acusen a Brooks de superficialidad y vacuidad aquí tienen un filón en el que agarrarse. Pero no se equivoquen, él lo sabe, lo promueve y lo provoca. Olviden el sopor factoría Tao Lin. Lo  suyo es chinchar a propósito, tocar las narices a cierta élite o establishment y todo, además, con la veracidad que da esa máxima imperante que dice que es mucho más honesto escribir sobre la juventud cuando se es joven.

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1 Comment

Biff, Bang, Pow! | Ben Brooks – Lolito 14 abril, 2014 at 19:31

[…] Reseña publicada en El Destilador Cultural […]

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