Reseña

Malcolm Braly – En El Patio

posted by Cesc Guimerà 16 enero, 2013 0 comments

El Patio Malcolm Braly

Casi la primera mitad de su vida -diecisiete de cuarenta años- pasó Malcolm Braly entre rejas durante las décadas de los 50 y los 60. Y no en cárceles cualquiera, sino en algunos de los centros más duros de Estados Unidos como Folsom o San Quintin. Infiernos terrenales a los que la sociedad daba la espalda para ignorar su existencia, y que forman parte del imaginario común actual gracias, en parte, a las visitas de Johnny Cash. Las experiencias vividas por Braly en primera persona le permitieron comenzar en la clandestinidad de sus celdas y más adelante acabar, en una libertad que ya nunca más es completa, En El Patio, publicada originalmente en 1967 y rescatada ahora por la barcelonesa Sajalín Editores.

“Nadie quiere pensar en las cárceles: su presencia en medio de pueblos y ciudades, su papel en tantas vidas y en la historia y la vida cotidiana de nuestro país. Y cuando acaba topándose con esta cuestión, quiere que quede rodeada de misterio ni exageración. Que las prisiones sean una sola cosa: o zoológicos horrorosos para dementes y corruptos irrecuperables, o máquinas inhumanas que destruyen a hombres inocentes” explica Jonathan Lethem, al que se podría considerar uno de los herederos contemporáneos de Braly. El neoyorquino fue responsable de recuperar En El Patio del olvido en 2002, a través de New York Review Books, cuando escribió el epílogo que también incluye esta edición.

Nacido en Portland en 1925 y fallecido en un accidente de tráfico en Baltimore (1980), Malcolm Braly tuvo una infancia complicada, marcada por la ausencia de una estructura familiar que le obligó a recurrir a robos de poca monta para subsistir. El camino hacia la cárcel estaba irremediablemente marcado, pero de sus vivencias logró construir un retrato fidedigno y veraz, alejado al mismo tiempo de la morbosidad fácil y de la condescendencia hacia los compañeros, que le valió el reconocimiento inmediato de figuras de peso en la literatura americana como Truman Capote o Kurt Vonnegut.

En El Patio es un conjunto de vidas entrecruzadas en el que tienen cabida todos los estratos dentro de la estructura carcelaria; hasta el alcaide y algunos guardias disfrutan de su cuota de protagonismo. Las complejas relaciones entre los propios internos y entre ellos mismos y el poder se describen de forma convincente y con una naturalidad por momentos estremecedora. El relato de Braly es diáfano, como si el aislamiento, la claustrofobia o la lucha diaria por la supervivencia no hubieran dejado mella en su piel como lo hacen esos tatuajes grabados en condiciones inmundas. Su prosa, además, no está exenta de ironía y una justa dosis de humor.

El recorrido por el submundo carcelario lo protagonizan Hielo Willy, condenado a cadena perpetua, y verdadero capo del negocio del tráfico de cigarrillos, inhaladores muy poco terapéuticos y favores burocráticos. Sus matones Nunn y Sociedad Rojo, un joven psicópata como Palo y personajes que se acercan más al perfil que uno puede crearse de Braly, Manning, Lorin el poeta y especialmente Juleson. Historias de solitud, resignación e incluso esperanza, de un individualismo penetrante pero inexorablemente obligadas a encontrarse en un entramado de intereses, traiciones, adicciones, paranoia y homosexualidad.

Sin dejar algunos de estos despojos humanos lleguen a parecer hasta entrañables como logra Bukowski, El En Patio logra adentrarse de una forma muy concisa a cada uno de ellos y sus condicionantes, sin que ello busque una moraleja o comprensión por parte del lector. Es simplemente el conocimiento de causa de Braly el que otorga tal grado de realismo a su obra, algo que generaciones después también hemos encontrado en Edward Bunker, en las historias salidas de la cadena de montaje de Palahniuk, o más recientemente en la planta cárnica o la fábrica de papel del perturbador Donald Ray Pollock.

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