Reseña

Mañanas negras como el carbón – Brett Anderson

posted by Cesc Guimerà 26 diciembre, 2018 0 comments

Mañanas negras como el carbón

Revisionando 2018 en los últimos coletazos del año, dos crónicas de decadentismo urbano sobresalen en al panorama estatal e internacional. Consagración, el disco de La Estrella de David y Mañanas negras como el carbón, la autobiografía de Brett Anderson hasta la fundación de Suede (a la que dejaremos de llamar biografía desde este preciso instante), uno de los elegidos entre los Mejores libros del año de esta casa.

Recordemos. Coal Black Mornings”, lo que en origen fueron unas memorias escritas para su hijo, sin un contrato editorial de por medio, va más allá de la reiterativa y plomiza retórica autobiográfica del músico de éxito. Es una novela de realismo social británico cuyo trazo temporal la enlaza moralmente con Alan Sillitoe o Shelagh Delaney. Un kitchen sink drama que llevaría la pantalla el mismísimo Tony Richardson o el primer Ken Loach.

Resulta difícil recordar el momento exacto en el que dimití de la biografía del músico que abraza la fama, los premios y la pasta, habituarles sartas de tópicos e historias manidas sobre una etapa desenfrenada. Condescendientes en su apreciación posterior de los acontecimientos. Mañanas negras como el carbón no es Bit of a Blur de Alex James (si buscamos un equivalente de la época). Enaltecimiento del pijerío londinense, la cita de William Blake que abre el libro ya es un puro ejercicio de pedantería.

Educación de clase obrera, una infancia en una barriada de viviendas en serie “en la que nadie quería detenerse” y la violencia clasista del sistema educativo. La infancia y adolescencia de Brett Anderson transcurrieron entre padres excéntricos con cierta agitación artística, entre el punk y el glam, y también con el dolor infligido por el frustrado amor interclasista de Art School con Justine Frischmann. Luego pareja de Damon Albarn.

La liberación por la marcha de Justine y la entrada de Bernard Butler supusieron el verdadero arranque de Suede. De aquellos años el grupo extrajo “The Next Live”, dedicada a la madre de Brett Anderson, “She’s No Dead” (a su tía), “The Drowners” o “Sleeping Pills”. Sus aires glam y a la distinción melodramática evocaban a Bowie y al costumbrismo de los Smiths. Todo muy británico.

Pero con la convicción de que el verdadero artista permanece ajeno a la perversión de la fama, Brett Anderson nunca torció el brazo ante la celebración de la Englishness o Britishness (elijan el término que prefieran). “Mientras yo siempre quise documentar el mundo que me rodea, las bandas del Britpop se limitaban a celebrarlo”, contaba a nuestro compañero Marcos Gendre en Rockdelux tras el lanzamiento de Night Thoughs (2016), segundo disco del segundo advenimiento de Suede. En 2018 “aburre” hablar del Britpop. “Fue una gran caricatura”, le aseguró semanas atrás a Laura Fernández en El País.

Si hay una palabra que repite Anderson en sus numerosas apariciones en los medios para hablar de Mañanas Negras Como El Carbón es fracaso. Failure. La situación de sus padres en el mundo, la relación con Justine, los primeros días de Suede… Por este motivo el final del libro, cuando el grupo comienza a congregar más gente entre el público que encima del escenario, cobra notable simbolismo.

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