Reseña

Minué para guitarra (en veinticinco disparos) – Vitomil Zupan

posted by Cesc Guimerà 22 noviembre, 2018 0 comments
Crónica y reflexión

Minué para guitarra

La guerra marcó a los Zupan, hasta seis generaciones. Vitomil fue el primer hombre de la familia en morir en la cama cuando lo hizo en Ljubljana, en 1987. “Todos soldados, pero sin ninguna medalla”, recuerda en Minué para guitarra (en veinticinco disparos). Su destino no se antojaba más alentador cuando el infortunio o la inconsciencia –la muerte de un colega mientras jugaban a la ruleta rusa– le obligaron a huir del país con todas las papeletas para convertirse en una suerte de hobo a la europea, deambulando por el Mediterráneo en lugar de Wyoming.

Pudo ser Bukowski. O Fante. Buscavidas de profesión, antes que escritor. Marinero, pintor, profesor de esquí y hasta boxeador para ganarse la vida por el sur de Europa y el norte de África. Pero  “Minué para guitarra”, publicada originalmente en 1975 e inédita en castellano hasta el recate de Sajalín Editores, situó a Vitomil Zupan en el panorama de los grandes novelistas bélicos, acreedor de comparaciones con Ernest Hemingway y su “Adiós a las Armas”.

Indagar sobre la figura de Vitomil Zupan es descubrir a uno de los escritores fundamentales de la (seamos sinceros) desconocida literatura eslovena. Nació en una Europa al borde del estallido y de regreso a su país la sufrió en sus carnes, primero como prisionero de un campo de concentración italiano y posteriormente como partisano, defensor de la ciudad en las colinas de Ljubljana.

En “Minué para guitarra” aborda el trauma bélico desde la experiencia vivida en primera persona. Como hiciera Kurt Vonnegut, también prisionero de guerra, añadiendo a su testimonio histórico la dosis de fantasía con la que expresaba sin disimulo una rabia incontenida y en el que se presentaba como un convencido pacifista. O como Primo Levi, superviviente de Auschwitz, quien abordó la destrucción del ser humano, sin heroicidad.

Tampoco se libró Zupan tras el conflicto, “en la Yugoslavia de Tito fue sentenciado en un juicio farsa a dieciocho años de cárcel por espionaje, conspiración, asesinato e intento de violación”, nos explican los de Sajalín en su bio.

“Minué para guitarra” es violenta, intensa y asfixiante cuando resuenan las balas y en las interminables marchas campo a través y noches al raso. Pero también muy humana en las vivencias de sus protagonistas y profunda en sus visiones políticas, desde las ansias de expansión de Hitler o Napoleón, a los regímenes de Tito y Stalin.

La suya es una aguda reflexión, si es posible hacerla, sobre la moral de la guerra. O sobre el “naufragio moral” del hombre si regresamos a Levi. Lo hace casi como cronista del campo de batalla, pero también desde la vertiente filosófica y con la perspectiva de las tres décadas que transcurren desde las inmundicias vividas en combate hasta las conversaciones que Jakob Bergant, Berk, el alter ego de Zupan, mantiene con un veterano alemán, soldado del bando enemigo, en Mallorca.

8


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.