Reseña

Postales negras – Dean Wareham

posted by Cesc Guimerà 25 septiembre, 2013 1 Comment

Postales negras Dean Wareham

Pocas voces tan legitimadas como la de Dean Wareham para escribir unas memorias que son mucho más que la típica y tópica biografía del músico de ¿éxito?. Postales Negras (adopta el título de uno de los conocidos temas de Luna, Black Postcards), editado por Libros del Ruido, una editorial fundada por el sello barcelonés Sones y que cuenta con Fino Oyonarte como responsable editorial, es una verdadera crónica generacional de una de las etatps más agitadas en la historia de la escena independiente americana, a través de la nada sencilla experiencia del músico nacido en Nueva Zelanda con Galaxie 500, Luna y en estos últimos años junto a la que también es su esposa, Britta Phillips, en Dean & Britta.

Olvídense del narcisismo propio inherente a toda biografía o autobiografía rockera. Este es un libro honesto y desmitificador. De la figura del músico y de entramado indie. Una instantánea entre bastidores del negocio ‘de lo independiente’, siempre divinizado por sus intransigentes seguidores en una lucha inquebrantable contra el demonio de la industria musical global, pero negocio, regido, al fin y al cabo, por el dinero. “Orwell dice en algún sitio que nadie escribe la verdadera historia de su vida. La verdadera historia de una vida es la historia de sus humillaciones”, reza la cita inicial de Vijay Seshadri que abre Postales Negras. Muchas autobiografías esconden parte de la verdad, una verdad que solo conocerá Wareham, pero que no debe estar alejada de la que aquí esboza.

Estamos delante de una obra tanto personal como cultural. Íntimas confesiones sobre la complicada convivencia en el seno de una banda de rock. La generación y la descomposición de las relaciones humanas. Amistades que se rompen, intereses personales (económicos), vanidad, desconfianza, amor y desamor. La dura vida en la carretera. La búsqueda infructuosa del éxito. Y una industria musical en constante transformación a lo largo de las últimas dos décadas. Dean Wareham retrata de forma veraz una cruda realidad plagada de sinsabores en lo profesional y en lo personal. Abre a los fans sus pensamientos más íntimos respecto a sus compañeros y una convulsa vida sentimental. Encrucijadas emocionales que acabarían con la buena relación con Damon Krukowki y Naomi Young y la consecuente desaparición de Galaxie 500, y que tendrían continuidad en la posterior aventura al frente de Luna, con una tormentosa ruptura matrimonial con bebé de por medio.

Postales Negras es un conjunto de “viñetas agridulces, electrizantes escapadas y guiños vernaculares de ese poeta menor pero agudo, capacitado para aplicar glamour a un mal trago y desmontar la vanidad del urbanista resabiado”. Tomo las palabras de Ignasi Julià en el prólogo, las que mejor desmenuzan lo que es este libro y la figura de Wareham. Un libro escrito como sus canciones. Irónico, sintético, sin florituras, conciso, pero también con un atractivo y profundidad asombrosos. Un relato que fluye con la misma sutileza y agilidad con la que transcurren sus melodías antes de convertirse, en muchas ocasiones, en un torrente eléctrico.

Musicalmente, este libro es también el relato de un músico que busca su sitio en la escena. En cierto sentido los fans locales habrán encontrado un buen puñado de paralelismos con la lucha interna que mantiene J para asentarse en el mundo musical (profesionalización = estabilidad) sin renunciar a sus principios del artista independiente que con tan acierto retrata Nando Cruz en Una Semana en el Motor de un Autobús, La Historia del Disco que Casi Acaba con Los Planetas (Lengua de Trapo, 2011). Y es que la historia de Dean Wareham es la historia de un músico de clase media convertido en un verdadero proletario del rock, que llega incluso a telonear a sus ídolos Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison en la breve reconciliación de la Velvet Underground en 1993.

Un viaje por la escena independiente a través de la mirada de un músico de culto             -¿culto? ese término banalmente utilizado que ni un músico que se acerca a este estatus, si es que este estatus existe y se puede definir de alguna forma, se atreve a utilizar- desde su descubrimiento adolescente de Warlol y Bowie, pero también de los Ramones, Blondie, Suicide, Television o Talking Heads, pasando por sus compañeros de generación (¿le gustarán a Wareham los Pixies o los Smashing Pumpkins?) hasta el rock psicodélico californiano y también por el eclipsado texano de The Red Crayola, la escena punk y new wave de Nueva York o el Paisley Underground. Una disgregación de un universo cambiante hasta convertirse en el gran negocio de masas que es hoy, plagado de medios y festivales de éxito repletos de fans con tardías inquietudes despertadas al son de las modas y cobijados en grandes citas falazmente contraculturales patrocinadas por Vice y Ray-Ban.

9

 

PD: Dice Dean Wareham que escribir un artículo es más complicado que escribir canciones. Te tomo la palabra. Gracias Dean.


1 Comment

Biff, Bang, Pow! | Dean Wareham – Postales Negras 5 noviembre, 2013 at 15:13

[…] Reseña publicada en El Destilador Cultural […]

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