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Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo – Irvine Welsh

posted by Sally Cinnamon 24 junio, 2009 0 comments

Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo

Irvine Welsh vuelve como siempre. Pero no hacen falta novedades. Ni sus seguidores las quieren ni él parece predispuesto a realizar el mínimo esfuerzo para dejar de ser el autor cómico, grotesco y brillante que ha fascinado a millones de lectores en la última década desde el impacto de su ópera prima Trainspotting (1993) -célebre por la adaptación cinematográfica de Danny Boyle-. Durante estos dieciséis años, el escocés se ha encargado de demostrar que el éxito de su obra no fue casualidad o flor de un día, con varias puñaladas literarias reflejo de una realidad incuestionable y estilísticamente adictivas. Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo (Anagrama, 2009) es su último trabajo. Una recopilación de relatos breves de pura esencia Welsh.

Y es que Welsh es una criatura del punk y desde sus inicios sus novelas y relatos desprenden la misma inmediatez e irreverencia que el movimiento que arrasó en la Gran Bretaña a finales de los 70. Nacido en Leith, un suburbio de Edimburgo, vivió en primera persona los problemas de una generación deprimida, con escasas oportunidades de abandonar el entorno de marginalidad en la que estaba preso y en la que el paro, la delincuencia y la droga causaron estragos. De aquí la perfección de unas situaciones y unos retratos nada impostados que derrochan naturalidad, y la credibilidad de unos personajes que bien podrían ser sus viejos compañeros de pandilla. Además ha dotado  su prosa de una velocidad sofocante, punzante y peligrosa a la vez que reivindicativa. Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo contiene todos aquellos rasgos propios en su literatura que le han llevado a ser uno de los grandes (sino el principal) referente de la escritura obrera contemporánea.

Welsh cierra el libro con El Reino de Fife, un regreso a su Escocia natal, demarcación en la juega con mayor soltura. Los tiros de speed, las pintas de Guinness y las peleas callejeras vuelven a fluir para volver a describir la vida en los suburbios, ahora de Dunfermline, a través de la vida de Jason, un ex yoquey veinteañero frustrado, estrella del futbolín y fan de Cat Stevens. Pero el autor de Trainspotting tampoco falla en dotar de la misma agilidad el resto de historias que transcurren en escenarios absolutamente dispares el uno del otro. En Serpientes de cascabel dos chicos y una chica se encontrarán con una situación de lo más surrealista después de una inoportuna avería en su coche y una fatídica picadura de serpiente en la parte más delicada del cuerpo de uno de los muchachos. Dos macarras mexicanos que pasaban por ahí se encargan del resto. En Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo Welsh retrata a Mickey un expatriado británico, divorciado y con una hija en plena ebullición adolescente, que regenta un pub en las Islas Canarias y que verá truncada su habitual tranquilidad por una serie de insólitos imprevistos. De las Islas Afortunadas a Chicago, para contar la historia de tres pijas de campeonato, la desaparición del perro de una de ellas y misteriosa aparición de un chef asiático coleccionista de catanas. Y antes de regresar a casa, Miss Arizona la curiosa y siniestra historia de un joven director de cine que entrevista a una vieja reina de la belleza, viuda de un famoso realizador indie sobre el que quiere realizar un documental.

Con su primer libro de relatos desde el célebre Acid House, publicado en 1997, Irvine Welsh vuelve a reclamar un lugar preferencial en la literatura actual más allá de los circuitos menos convencionales en los que ya casi es un autor de culto. Pero ya se conocen las dificultades adicionales con las que los autores working class han tenido que luchar, desde sus inicios a mediados de siglo, para hacer frente al stablishment…


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