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2017: un año de música

posted by KeithModMoon 12 diciembre, 2017 0 comments

Chuck Berry

A tres semanas de poner el candado al agitado 2017 llega ese momento irrenunciable de echar la vista hacia atrás y recuperar los highlights de una cosecha, en líneas generales, sobrada de estímulos complacientes.

Si 2016 resultó un año devastador en la papeleta emocional del melómano tras el mazazo provocado por la desaparición de  grandes mitos e iconos del pop, 2017 ha sido especialmente dañino para los últimos supervivientes del rock & roll. Tras la desaparición de Chuck Berry, semanas previas de publicar su primer álbum en 27 años (se mantiene la maldición del álbum póstumo), le siguió poco después la muerte de Fats Domino, dejando el panteón de grandes del Rock&Roll con dos únicas vacantes (las que llevan el nombre grabado de Little Richards y Jerry Lee Lewis). Y no fueron muertes aisladas, se produjeron importantes decesos en la parcela rock y soul: Tom Petty, Charles Bradley, Johnny Hallyday, Malcolm Young, Prodigy, Chris Cornell, Gregg Allman, J. Geils, Al Jarreau, William Onyeabor fueron otras de las pérdidas noables del curso.

En términos musicales 2017 ha apuntalado lo expuesto en  2016. El rap sigue dominando los charts y los hilos musicales de medio globo. Un rap cuyo trono parece en buen recaudo con la posesión por parte de “King Kunta”. Kendrick Lamar y su último trabajo, DAMN., no dejan dudas sobre lo aplastante de su discurso sonoro dentro de ecosistema sonoro del presente. Aunque los cachorros que le rodean llevan tiempo mordiendo fuerte, y especialmente Vince Staples podría dar algún día el sorpasso. Atlanta sigue  siendo la cuna del trap, Gucci Mane, Young Thug y Future son en su país apoderados y reciben estatus de  rockstars por el público juvenil mientras que en estos lares apenas se le presta atención. Entre las nuevas llegadas ha brillado con luz propia Princess Nokia, rapera a la que llevábamos tiempo señalando. La publicación de su primer álbum en físico, básicamente la edición extendida de su mixtape 1992, confirman los sólidos cimientos y la buena arquitectura interna  – lo comprobé de primera mano en la entrevista que le hice para la Rockdelux de octubre – con la que esta joven neoyorquina se lanza al ruedo. A su laborioso y fresco entramado sonoro, suma un potente  discurso de identidad, género, social que la posicionan como referente aventajado entre los más jóvenes y entre los círculos feministas. Por su parte las islas británicas resisten el embiste internacional del rap yanqui con sus cuotas generosas y honestas de grime. Los trabajos de Wiley, Skepta, Dizzie Rascal y Stormzy mantienen el pulso.

Los cruces de la EDM, el rap, el dancehall, el trap y el R&B en el entramado pop y la urban music siguen normalizándose como indican los éxitos de las listas de ventas. Las mismas que son capaces de aplaudir el “Despacito” de Luis Fonsi como la profundidad y riqueza pop de Lorde, una princesa lista para tomar el trono en próximas aventuras.

Desconozco las razones que agitan los revivals, pero parecen que 16 años desde el estallido del revival garaje en el underground neoyorquino y las corrientes subalternas generadas en la última escena musical que ha existido, y que probablemente exista, es suficiente para recuperar sus sonidos, sus relatos y sus hitos. A nivel musical no ha habido una apuesta clara por los sonidos del 00’s, sino bandas puntales de ese periodo demostrando su vigencia con algunos de los mejores trabajos de la temporada (LCD Soundsystem, The National, Grizzly Bear), mientras que la escenografía y la historiografía sí que ha sido abordada por una de las lecturas musicales ineludibles de los últimos doce meses, el Meet me in the bathroom de Lizzy Goodmanreseñado aquí por Cesc Guimerà. Un fervor nostálgico que vendrá sellado el año que viene con la adaptación en serie documental del libro de Goodman. Aún en materia indie, los texanos asentados en Nueva York, Cigarettes After Sex se han convertido en la sensación de la temporada con reproducciones en bucle de sus gemas dream-pop para corazones entristecidos.

También la electrónica ha estado bien nutrida con nuevos especímenes y actores consagrados. En la última categoría, Four Tet, Daphni, Clark, Actress, James Holden han acudido a la cita con sus acólitos. Aunque las sorpresas dulces las han entregado rookies, o prácticamente rookies. Fue el caso del bautizo en largo de la dj y productora Kelly Lee Owens, y especialmente el footwork de influencias exóticas de Jlin que con su Black Origami ha puesto a la crítica musical casi en acuerdo unánime sobre el mejor LP del curso electrónico.

En clave nacional el trap sigue desplazándose desde la periferia hacia el mainstream. Un mainstream en el que se ha asentado sin perder actitud ni garra un C. Tangana, uno de los valores más pulidos y brutos de nuestra geografía. Como lo es desde las primeras colaboraciones con el madrileño la cantautora Rosalía, sin discusión, la gran revelación de la temporada con su arrebatador Los Ángeles. La barcelonesa se ha apropiado del flamenco y lo ha arrojado con sensibilidad y maestría hacia las nuevas generaciones. . En clave rock, Rufus T. Firefly han sorprendido con un viaje de psicodelia punzante en su álbum, Magnolia.

In the soup: Migos

Crédito: David Rams

El trío de Georgia han pasado en cuestión de meses de ser unos semi-desconocidos con serias dudas sobre sus posibilidades comerciales, a estar en boca de todos, acumular reproducciones millonarias a cada paso en Youtube y a poblar de featurings tropecientas canciones . Además han publicado un segundo álbum que los ha lanzado directamente al circo mundial hiphopero. Otro se hubiera quemado en la vorágine, pero de momento el trío norteamericano disfruta las mieles del éxito. Veremos si en 2018 siguen igual de omnipresentes o rebajan apariciones en clips y las aportaciones colaboracionistas en cortes de su círculo afín.

Rookie del año: Princess Nokia

Princess Nokia

La guerrera del Spanish Harlem se ha presentado en sociedad con un notorio primer trabajo que la ha lanzado directamente a la primera línea del rap neoyorquino. Además de insuflar nuevo aire al género, Destiny Frasquery se ha ganado la empatía con su desparpajo y descaro dentro y fuera de los escenario. Su coherente y combativo discurso sobre cuestiones que conciernen a millenials y post-millennial ha calado con inmediatez y solidez y la han convertido pronto en una mensajera arropada por un potente y brillante discurso sonoro. Princess Nokia, muy al contrario que la vecina Azealia Banks, ha venido para quedarse y tiene las cosas muy claras de cómo seguir alimentando el rap de su zona geográfica.

Artista nacional: Rosalía

Rosalía

Ya lo apuntamos en la introducción, la joven cantaora barcelonesa se ha erigido por méritos propios en el diamante más cotizado de la escena nacional. Con la ayuda de Refree en la parcela musical y un gran sentido de orientación profesional, ha demostrado con Los Ángeles que las loas que la señalaban como la voz más prometedora de la geografía española no eran hiperbólicas. Su depurada mezcla entre el flamenco -el cante que ha venido trabajando durante diez años- y corrientes alternas y urbanas (apoyada por una imagen contemporánea que transmite con sus clips), más el plus que le otorga ese talismán vocal con la que ha sido dotada, ha terminado por despedazar cualquier coraza para abnegar al oyente con el riego emocional que condensa en sus canciones.

Comeback inesperado y gratificante: Chuck Berry/Roger Waters/Sharon Jones

Roger Waters

Ese disco que en los últimos años se ha convertido en premonitorio de un final próximo se cobró en 2017 dos nuevos precedentes ilustres, los cuales, además, nos regalaron dos trabajos encomiables. Semanas después de su muerte – aunque sorprendió con el anuncio aún en vida – llegó Chuck a las cubetas, un trabajo que sellaba para la esencia rockera y juguetona incombustible de su artista veinte y siete años después del último esfuerzo publicado. En el caso de Sharon Jones, su disco de despedida fue póstumo. Un año después de su deceso vio a la luz este Soul of a Woman que además de exponer la entereza con que afrontó el trabajo pese al cáncer que la mermaba físicamente, demuestra porqué su muerte dejó tan tocada y huérfano el soul de nuestra era. Tampoco se esperaba un nuevo disco del ex- Pink Floyd, y Roger Waters apuntó en la buena dirección en un trabajo que sin desprenderse del sonido post-The Wall, ni de las cargas político sociales que suelen ocupar los conductos cerebrales y emocionales del inglés, se favoreció por la presencia de Nigel Godrich en la producción y de un capa más moderna y conectada a estos tiempos que la de otros trabajos de Waters en solitario.

Decepción del año: Arcade Fire

Arcade fire

Lo último de los canadienses, Everything Now,  no es un mal trabajo, ni un despropósito incorregible, pero sí la primera mancha en un currículum admirable. Los de Montreal no lograron encontrar su voz eufórica en un lote de canciones dispersas, en un trabajo descosido por la irregularidad y los altibajos (especialmente focalizado en la segunda mitad del trayecto), temas resonantes desplazados por canciones plomizas. Demasiado influjo de Abba y mal hallados referentes de pop ochentero redujeron la capacidad empática de una banda que ha conocido tiempos mejores, y esperemos, que vuelva a ellos en próximas entregas.

La muerte más llorada: Charles Bradley

Charles Bradley

Si bien en esta categoría podría haber entrado perfectamente el protagonista de la foto de esta entrada, o un Tom Petty que a sus 66 años tenía aún varias regalos a ofrecer, no obstante, la más dolorosa y sentida ha sido la de Charles Bradley. El cáncer se llevó  a los 68 años a este curtido músico, y con él, se esfumaba una de las últimas voces volcánicas del soul contemporáneo. Este imitador de James Brown a quien el reconocimiento le llegó tarde, ya cuando se daba por vencido, nos dejó 20 años de recorrido sentido por los sinsabores que reflejaban cada una de las arrugas acumulada en su rostro. Su marcha fue hiriente porque nos privó de una de las voces más curativas del panorama musical norteamericano, y con ella ponía en vías de extinción la llama del soul clásico que defendieron con ahínco y fervor Lee Fields, Sharon Jones y el propio Bradley. Se va un coloso, y con él nuevas muestras de sentimiento profundo extirpadas del alma, pero ya nadie podrá arrebatar a los vivos el recuerdo que dejaron sus huracanados directos. Se fue uno de los últimos anclajes con el soul clásico.   

Concierto del año en festival: Elza Soares Red Bull Music Academy Festival New York

Elza Soares NY

El siempre atento y rabioso Red Bull Music Academy Festival brindó uno de los placeres sonoros más preciados de la temporada. La veterana Elza Soares paseó su samba cruzada con rock experimental en un directo brutal. Ni su inmovilidad (problemas en la cadera), ni su avanzada edad (algunas lenguas dicen que 80 tacos), desmontaron el arrollador dispersor de emociones preparado para el público mayoritariamente brasileño que se citaba. El portentoso torrente vocal de la diosa carioca se filtró en las capas profundas de la epidermis mientras una banda de músicos excepcional la correspondían desde la vanguardia, picoteando en el post-rock, el rock progresivo y la electrónica. Como si King Crimson y Os Mutantes hubieran decidido unirse a la velada emocional arrolladora dirigida por la brasileña con tesón y aplomo desde lo alto de su trono.

Concierto del año en salas: Patrick Watson en BRIC (Brooklyn)

Un servidor llevaba años buscando citarse con Patrick Watson.  Y bastaron los primeros acordes de su concierto del 24 de marzo en Brooklyn para justificar el empeño. La hipersensibilidad del canadiense se apoderó pronto del estado anímico de los presentes solo interrumpido por los parlamentos de un Watson parlanchín y divertido, seguro y cómodo sobre ese piano que abría paso hacia los miocardios presentes en la sala. Bajo una atmósfera de ensoñación, un silencio y respeto admirable entre el público, Watson emblendeció a los reunidos a su vera con cálidas nanas de afecto y desafecto.  

Videoclip del año: Leningrad – “Tattoo Artist”

Canción del verano: Lorde – “Green Light”

Y el resto de candidatas

Canción del año: LCD Soundsystem – “American Dream”

Y las 49 restantes

 

Disco del año: Arca – Arca

Y los otros discos del año

Arca Arca


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