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Crónica Primavera Club 11 (Parte I)

posted by KeithModMoon 26 noviembre, 2011 0 comments

Charles Bradley PC11

Foto: Damià Bosch

El hermano menor del Primavera Sound abrió sus puertas el pasado martes en Madrid, y miércoles lo hacía en Barcelona, con todos los abonos agotados. La oferta musical que propone este festival por estas fechas resulta irresistible para la manada de gafapastas y hipsters que componen la fauna urbana indie, y así lo demostró el buen aspecto que lució la sala Apolo de Barcelona durante sus dos primeras jornadas, a pesar de ser entre semana y de ofrecer sus propuestas menos reconocibles.

A continuación haremos un breve recorrido por lo visto hasta la fecha en el Primavera Club 11 de Barcelona, a la espera de los platos fuertes que nos depara todo el fin de semana.

Miércoles 23

Veronica Falls

El cuarteto londinense abrió la veda con las píldoras de pop oscuro que han convertido su álbum debut en una de las sensaciones más gratas de la temporada. A pesar del empeño, y de la calidad que atesoran sus composiciones, a Veronica Falls se les vio un poco tensos, especialmente su bajista que estaba demasiado preocupada en que el público no percibiera sus carencias con el instrumento. El resultado fue más que correcto, con un concierto que fue claramente de menos a más (pese a la concentración de sus hits en el primer tramo), pero algo gélido por el sumo respeto que les causamos los presentes (y eso que la sala no estaba hasta arriba) Lo mejor de los escasos 35 minutos de música en vivo fue comprobar que sus nuevas canciones siguen respirando la frescura y la celeridad demostrada en su primer LP.

Charles Bradley

Completamente distinto al vendaval tórrido que justo después asoló la Sala Apolo. A Charles Bradley se le debería declarar figura de la humanidad por conciertos como los vividos la noche del martes, o al menos conservar en formol el Gésier de voz que atesora. Este veterano músico neoyorquino curtido en una y mil batallas (y duras, infancia en las calles) zambulló a todos los presentes hacía el éxtasis con su descarga de endorfinas depuradas por el soul más añejo, ese que bebe del soul clásico 60’s & 70’s, y que desplegó bajo una portentosa voz, una presencia física asombrosa, una gracia sexual indiscutible, y con una compenetrada banda de acompañamiento. Si Time for no dreaming fue uno de los más mayúsculos trabajos descubierto el pasado año, el concierto de Bradley se erige desde ya en lo mejor del año, y casi imposibilita que alguien supere la garra y la emoción vivida en lo que queda de festival. Larga vida a este reverendo Sex Machinaa.

Jueves 24

 

Jeff the Brotherhood

 

Foto: Dani Cantó

Pure X

Con la apabullante descarga de Charles Bradley aún retumbando en las profundidades huecas de mi cerebro, tocó el momento de afrontar una nueva jornada. Y la primera cabeza visible (al menos dos) fue el trío de Austin Pure X. Su vaporoso sonido a base de drones, sintetizadores y guitarras distorsionadas debió parecer idóneo para echar una cabezadita, pero para el que escribe, sus atmósferas lúgubres y nebulosas se fueron apoderando de la sala y de mi mente hasta provocar evocadores paisajes musicales, donde por alguna extraña razón el hijo de «The Godfather» seguía impartiendo muchas lecciones.

Sleep Over

Una propuesta enmarcada bajo el mismo tono fue la de Sleep Over. El proyecto de Stefanie Franciotta vino acompañado por dos de los miembros de Pure x, y transitó por terrenos contemplados en esa misma sala. Un dream-pop evocador moldeado a través de lamidos sintéticos construidos por labtop y sintetizadores, y realzados por la voz evocadora, sensual y cristalina de Franciotta. Otra propuesta ensoñadora y calma, que apenas llegó a los 30 minutos.

Jeef the BrotherHood

Los hermanos Orall se convirtieron gracias a su entrega y garra en una de las primera sorpresas del PC 11. Su desparpajo y contundencia en el directo no solo enloqueció a los exaltados de las primeras filas sino que puso en peligro la propia estructura arquitectónica de la sala. A base de pulverizar el sonido de una guitarra y una batería, Jeff the Brotherhood perfilaron un directo de garage y rock duro, que digo, demoledor. Con la respuesta sucia y bronca de The White Stripes cerramos la jornada del jueves, no sin antes testimoniar el esgarro griterio propuesto por The Pop Groups.

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