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Crónica Primavera Sound 2010

posted by KeithModMoon 1 junio, 2010 1 Comment

 

Para algunos la décima edición del Primavera Sound fue la ocasión perfecta para sacar sus kits de medicamentos mágicos mientras otros hacían negocio vendiéndolos, para un grupo minoritario fue una buena oportunidad para practicar nuevas posiciones del kamasutra en las zonas fangosas de los matorrales, otros lo vieron como el marco perfecto para sacar a relucir las vestimentas más llamativas adquiridas en el último año, casi la mitad (todos ellos de habla inglesa) fue una mera excusa para dejarse el sueldo de un año en alcohol, para otros muchos fue la oportunidad de ver a Pet Shop Boys, y para un reducido grupo de gente, el PS fue un buen pretexto para que pudiésemos gozar de la música, que con muy buen criterio, sus organizadores programan.

Podíamos hablar largo y tendido sobre todo lo que acontece durante los tres días que dura el festival, y de las imágenes que perduran en cada uno. Para aquellos que vieron a Tim Harrington de Les Savy Fav corriendo semi desnudo por los matorrales del escenario ATP (A.K.A. los baños públicos romanos vikingos) puede que sea la imagen que van a retener,  a no ser que se hayan topado con el inglés que blasfemaba al cielo: “it’s snowing”, o vivido el colofón diurno con Dj Coco y cincuenta espontáneos en el escenario con sombrero mejicano. Pero sí yo tuviera que hablaros detenidamente de algo, seguramente os hablaría de la lujosa zona de prensa Adidas Originals PrimaveraPro que montaron para profesionales y gente de la prensa con piscinita al mar, hamacas, carpas, y restaurante incluido, pero muchos me odiarías por eso. Así que lo mejor será sintetizar de manera escueta, esquemática y vacía estos tres días de música.

Zona prensa Primavera Sound
Decepciones

Panda Bear

Aún no sé si fue por la pateada que me metí hasta llegar al escenario situado cerca de Teruel, o porque encima el tío empezó tarde porque los visuales no funcionaron, o porque en lugar de dedicarse a deleitarnos con Person’s Pitch nos torturó con su inminente nuevo disco, pero el hecho es que Noah Lennox y su ruidismo me decepcionaron hasta el punto que a la media hora decidí volverme al Parc del Fórum de Barcelona.

Orbital

En ningún momento los hermanos Hartnoll pudieron coger la temperatura al escenario Ray-Ban. Tampoco ayudó que servidor esperara temas emblemas propios, y Orbital se decantarán por pinchar una sesión a media revolución.

Revelaciones

Sleigh Bells

Este dúo conjuntado en Brooklyn llevan noche tras noche liándola en los locales de New York. Aquí poco se había hablado de ellos, pero tras el impacto morboso que destila su cantante y sus apretados vestidos, se merecen al menos estas líneas. Y además su propuesta desfasada y contundente fue un buen remedio para los que Pavement no nos quitan el sueño.

Beach House

Llevan tres discos a sus espaldas, pero con Teen dream han conquistado el corazoncito de media fauna indie. Llegaron al PS para demostrarlo y ni actuar en campo abierto, ni hacerlo ante una muchedumbre que se amontonaba en el pequeño escenario ATP lo impidieron. El pop ensoñador apoyado en la preciosita voz de Victoria Legrand enmudeció a los presentes, y tras ello, otros pudieron ocupar el espacio de los que estábamos levitando.

Ni fu ni fa

The XX

The XX

Los tres chavalines no hicieron honor a la expectación levantada al en torno del abarrotado escenario Ray- Ban. Su pop minimal de corte oscuro de siglo XXI había convencido a público y crítica. Sin embargo ese sonido desesperanzador, tan propicio a nuestros tiempos, no cuaja en un festival, y muchos menos en recintos abiertos. Más si aún no te mueves con soltura encima del escenario

Yeasayer

Los de Brooklyn y su eclecticismo sonoro les costó mucho entrar en sintonía con el público. No ayudaron las declaraciones seudo antisistema lanzadas por su cantante en contra de la publicidad Ray-Ban que colgaba a ambos lados del escenario, cuando uno mismo se pasea de punta en blanco, y de bien seguro, que utiliza esa mismas marca de gafas (regaladas o no) cuando quiere esconder los signos de su última farra. No obstante, gracias a temas irresistibles como “Ambling Alp”, y algún hit de su primer disco, hicieron que el encuentro se quedará sólo en agridulce.

Juventud dorada

Broken Social Scene

Quizás el nombre escogido para este bloque no se atenga al bajista de la banda canadiense, algo así como un híbrido entre Margaret Tatcher (gracias Alex) , Martina Navratilova (gracias Cesc) y Andy Warhol. Pero una vez pudimos dejar de pensar en el género de ese híbrido impactante, y centrarnos en la música indie-rock de esta comuna de músicos, pudimos disfrutar del sonido compacto y coherente que ha caracterizado sus diez años de vida (cinco en silencio).

Spoon

Estos chicos de Austin llevan 16 años en esto de la música, pero ya suenan y se presentan como veteranos. No tuvieron ninguna dificultad en entregar a la audiencia una  mezcla entre la batería de hits, el escapismo de distorsión, y temas de su último álbum Transference, donde el sintetizador cobra protagonismo. Britt Daniels (AKA Van der Sar) y los suyos supieron desenvolverse con naturalidad y frescura por todos los mares en que se embarcaban.

Grizzly Bear

Los neoyorquinos hicieron temblar de preocupación a la audiencia con un inicio tibuteante (los dos relevantes temas con los que abrieron que sonaron desaliñados). Cuando todo hacía presagiar que su pop/folk barroco con incursiones psicodélicas tan solo puede concebirse en las paredes de un estudio, los de Brooklyn se diversificaron, reconvertidos en multiinstrumentistas, y lograron una apabullante intensidad sonora. Sus escarceos psicodélicos, sus melodías ensoñadoras, y su ruidismo controlado hicieron las delicias de la mayoría de los presentes.

Florence + the machine

Floence + the machine PS

Se confirmó como aspirante al trono pop con su concierto del Primavera Sound. Sin embargo, el público se movió entre la apatía de unos temas muy homogéneos, y la entrega que provocan sus hits cantados por esta mujer dotada con unas cuerdas vocales impresionantes.

Nacidos con estela de clásicos

Wilco

Wilco PS 2010

Sus componentes apenas alcanzan la cuarentena, pero para muchos ya son una banda clásica de rock. Su concierto fue de menos a más, por culpa de unos problemas de sonido iniciales. Y más allá de los hits, a servidor le hechizaron los temas de baja revolución, dónde parecían mirarse directamente en el espejo de The Band.

Pixies

Cuando uno conseguía desquitarse de la imagen que suponía ver las enormes tetas de Black Francis, y darse cuenta que tenía siete tíos subidos a la chepa, el concierto de los de Boston fue ejemplar. A eso ayudó un repertorio plagado de hits encadenados, y por temas a medio camino entre el punk y el noise que lanzaron de forma compacta desde el escenario San Miguel. Un obligado bis con “Where is my mind” puso la puntilla a ese gran espectáculo sonoro.

Sesión celestial

Diplo

Uno de los grandes momentos nocturnos nos los regaló el partenaire de M.I.A. El productor yanqui Diplo lanzó a la pista, a través de los platos, todo el background rítmico que le sacude la cabeza en su incansable búsqueda del ritmo perfecto. No faltó el dirty south hip-hop, el electro, el dancehall, el funk carioca, el rap, y nuevos clásicos (Hot Chip y M.I.A entre otros). Todo sampleado y bien agitado para no dejar ni un esqueleto estático, hasta las columnas del escenario Pitchfork parecían temblar al ritmo desenfrenado e irresistible que marcaba el Dj y productor.

En el refugio musical

Van Dyke Parks

Este músico de 67 años ofreció un entrañable viaje por su música perfeccionista. Se nota su faceta de arreglista para grandes figuras de la música, porque el viaje que propuso en el Auditori estaba guiado por una luz armoniosa, y la sensación final era de placer y de remanso espiritual. Ojala el festival no hubiera seguido su curso, y los presentes hubiéramos quedado perpetrados en la calidez de ese escenario, junto al pequeño narrador entrañable de pelo canoso.

En la carpa imposible

The Antlers

the Antlers Primavera Sound 2010

Aseguran que The Antlers ofrecieron un concierto muy emotivo, yo (físicamente) estuve en el que ofrecieron en la carpa Ray-Ban, pero lo más emotivo que presencié fue el sugerente vestido de la inglesa de mi lado porque de su música no me llegó ni una nota. Sinceramente encuentro muy acertado que dispongan de una carpa para conciertos de pequeño formato, rollo unplugged, pero si sólo lo pueden gozar las azafatas de esa marca de gafas, los músicos (si no sobrepasan los tres miembros), y cinco groupies de turno que sueltan “I love you”, quizás valdría la pena diseñar una carpa más grande para próximos años.

Y en pocos flashes este fue el PS 2010 que vivió el que arriba firma. Si buscan algo más completo y serio lean esta crónica.

Clausura PS10 Dj Coco


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El Destilado Semanal: Sónar 2010 | El Destilador Cultural 17 junio, 2010 at 08:20

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