CrónicaPop

Salif Keita – Sala Barts (Barcelona, 21 de marzo del 2016)

posted by KeithModMoon 23 marzo, 2016 0 comments
Salif Keita Barts

Foto: Jordi Calvera

 

La noche del pasado lunes Barcelona vivió una jornada intensa de conciertos protagonizados por altos adalides de la música popular. El que aquí centra el texto incumbe a una figura esencial de la música africana de los últimos 40 años. El maliense Salif Keita fue recibido con honores en una sala Barts que presentaba una entrada luciente sin llegar al aforo completo, con presencia de público local y de parte de la comunidad africana residente en Barcelona volcada en su ídolo.

Enmarcada dentro del Festival del Mil·lenni, la velada arrancó con algo de retraso y con el principal protagonista sentado en el centro del escenario y arropado por un coro de dos mujeres que aportaron frescura y color durante toda la velada. “La voz de oro africana” hizo rápido honor a su apodo; empezó comedido, en plan íntimo, para desvelar el estado intacto de una voz que ha paseado por escenarios desde los años 70s. Un primer paso desnudo en el plano instrumental que permitió al público conectar ipso facto con su privilegiada voz.

Aunque incluso la voz de Keita mejora con el condimento musical que aportan sus excelentes escuderos, que mediante bombos, guitarra eléctrica, e instrumentos tradicionales (la kora y el ngnoi), subieron la temperatura de la sala, propiciando un contagio bailable que no cesaría hasta el último acorde.

No espero demasiado el de Mali para desenfundar una de sus gemas más irrefutables, una “Yamore” que cerraba el tramo más íntimo y emocional del show, y que abría la puerta a esas ráfagas de ritmo y celebración que invadieron con celeridad el esqueleto de los asistentes. Fue entonces cuando brisas enérgicas y celebratorias se propagaron por todo el espacio de la sala barcelonesa provocando un estallido de júbilo y vitalidad entre los congregados.  Hasta el protagonista se levantó de su silla para unirse al oleaje de ritmo y color musical, al ritmo marcado del yembé y la batería, a los punteos frenéticos sobre la kora, que ya marcaría el show hasta su conclusión.

Una conclusión que se precipitó con una invasión del escenario por orden del cantante africano, que evidenciaba los ánimos despertados. Una escena que se repetiría, de forma más limitada – con solo presencia femenina – en un bis que cerraba la terapia curativa lanzada por un brujo,  que en su país recibe honores monárquicos y divinos, y que con su poderío vocal sigue trascendiendo, y alterando el aspecto de la piel…con lo que quizás debería también recibirlos por estos lares,

 


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