Crónica

Sobre el Line-Up, el secret show de Temples y el cartel del Primavera Sound 14

posted by KeithModMoon 29 enero, 2014 0 comments

Ayer por la noche, por primera vez (no existen  precedentes registrados), unos cuantos fuimos emplazados en los Aribau Multicines de Barcelona para presenciar “Line-up”, una película con la que el Primavera Sound daba a conocer la totalidad del cartel de su decimocuarta edición. Primer aperitivo al que le seguiría una fiesta por todo lo alto en el Teatre Principal de la Rambla, con la actuación sorpresa de Temples y la posterior sesión de Dj Coco.  Y en la que no podían faltar toneles de cerveza de la marca verde y cansinos canapés de membrillo.

Un eventazo que ilustra el imparable crecimiento del festival barcelonés, y demuestra no solo el buen hacer de sus organizadores, sino también la voluntad de crear un nuevo escenario para eventos de esta envergadura. Pero vayamos por partes…

“Line-Up”

Fotograma 1 Line-Up

Pese al laborioso empeño de Marc Julià en la dirección, y la remarcable fotografía de Marc Miró, la película “Line-up” quedó sucumbida por los vítores de groupies exaltadas que soltaban chillidos incontrolables a cada nueva confirmación, que por cierto, en el caso de Queens of the stone age y Disclosure (¿acaso no vieron a los hermanos Lawrence en la última edición?) fue una demostración de júbilo desorbitada. Aunque hay que reconocer que verlo rodeado de groupies del PS, y en ese ambiente, resultó de lo más emocionante, y por momentos, hasta tenso. Era como ver The Blair Witch Project rodeado por un grupo de colegialas.

Pero no todo fue el ambiente, hay que alabar a Julià y sus guionistas por la capacidad del film por manejar esas expectativas, crear tensiones y provocar mini estallidos de éxtasis. Especialmente, por la singularidad y lo ingenioso en la presentación de los artistas confirmados, en el cómo uno a uno se iban desvelando los grupos: desde los discos que pasan por las manos de los protagonistas, hasta un graffiti en una iglesia abandonada, o un rótulo de una tienda. Brillante en ese sentido… además efectivo, entretenido y original. No se le puede pedir más. No pensaron lo mismo sus responsables, cuyo pensamiento debió ser: “Joder, pues si nos mandan a un escenario tan cinematográfico (y de fuerte vínculo musical, que se lo pregunten a Jarmusch) a grabar esto, y con este presupuesto, vayamos a montar un aparato cinematográfico que vaya mucho allá del vídeo del pasado año. Y bien que lo lograron.

En su planteamiento narrativo la película surca los derroteros de David Lynch, aunque también se aprecia la huella de referentes más jóvenes como Shane Carruth o el Denis Villeneuve de Enemy. Sin embargo, ese hilo narrativo confuso, con saltos temporales, cambios de identidad, merecía otro tipo de atención que el que los presentes estaban dispuestos a otorgarle. Pese a la ejecución, excelente fotografía de Miró, y la habilidad por conjugar lo musical e informativo con una historia, la peli chocó contra su propia arquitectura, contra ese desvelo por descubrir las bandas del cartel. Fue un visionado extraño, como del que mira las películas buscando gazapos, pero a la vez resultó estimulante y rompedor, un artefacto fílmico diseñado en doble perspectiva, que cada uno lo gozó a su manera.

Para los que aún tienen interrogantes de la trama por destapar…

Temples

Todo un puntazo fue colocar a una de las bandas recién confirmadas en la fiesta posterior a la proyección. Más si esa banda resulta que es uno de los grupos británicos que prometen marcar el curso, al menos en materia psicodélica, y cuyo disco debut ya formó parte de los discos más esperados del año por esta casa y hacerlo sin anuncio previo, rollo secret show. Su breve show no hizo justicia al talento que corre por las venas de estos cuatro jóvenes. La noche del martes desmenuzaron algunos temas de su inminente Sun Structures, pero sonaron dóciles, poco atrevidos, demasiado plegados a mimetizar el sonido de su disco, y eso un directo siempre lo resiente. Su siguiente show en el PS debería descubrirlos más sueltos y curtidos, veremos…

Aunque tampoco hay que hacerme demasiado caso, por aquel entonces, se había dado el pistoletazo de salida para la barra libre de cerveza, y ante el escaseo de comida, y la poca fiabilidad de los menesteres culinarios que iban saliendo en zafatas portadas por voluptuosas azafatas, lo mejor resultaba acomodarse en la barra.

A Temples le siguió un DJ Coco en clave de club, o sea, menos pildorazos pop y más chicha electrónica, con la que algunos resistimos hasta altas horas, mientras pasaban por delante todo tipo de anécdotas, conocidos y tipologías de la fauna nocturna barcelonesa, la que acostumbra a llenar religiosamente cualquier sarao de este tipo. Así hasta llegar a la última bala perdida que tuvo que quedar bailando solano en el Teatre Principal.

Cartel PS

Cartel PS14

No se hicieron esperar las escaramuzas dialécticas entre haters y pros del cartel. En las inmediaciones de los cines ya se discutía el acierto o desacierto de la inclusión o ausencia de tal artista. A juicio personal, si bien es verdad que faltó una cabeza de cartel de peso o sobrepeso, capaz de acallar bocas (un papel que desempeñan Arcade Fire o Pixies, ambos confirmados con antelación),  más teniendo en cuenta que has organizado todo ese sarao y la costosa producción audiovisual, también es verdad que el cartel del próximo Primavera recupera algunas de las identidades que definen al festival barcelonés. Una identidad que pasa por ser un aglutinador de toda clase de estilos y referencias, procedentes de todas las latitudes y épocas. Es innegable que la organización sigue apostando por los artistas novísimos, las nuevas estrellas del panorama musical, y las tendencias que marca Pitchfork, pero este año, y a diferencia del anterior, se ha apostado por abrir el abanico con estilos insólitos, marginados y prácticamente desconocidos. Es el caso del afrobeat de Seun Kuti & Egypt 80 (El hijo pequeño del legendario Fela Kuti), el jazz cósmico de Sun Ra Arkestra, el tropicalismo del cantautor Caetano Veloso o el soul de aroma clásico del explosivo Charles Bradley (apuntad en rojo pasión su nombre). A esto hay que añadir una cuota clásica, ninguneada en la última edición, con la incorporación del genial Dr. John, así como los ya mencionados Caetano Veloso, Linda Perhacs, y según como se mire, Charles Bradley.

Además que coño, por fin, podremos presenciar a Chromeo, Linda Perhacs o The Brian Jonestwon Massacre. Como siempre, la letra pequeña es todo en el cartel de este multitudinario evento musical.

Reflexiones post-etílicas

Todo el sarao montado por los organizadores del Primavera Sound plantea interesantes reflexiones. Una de ellas es su elevada capacidad para generar expectativas. Algo que han utilizado en beneficio propio de forma inteligente, planteando nuevas formulas ingeniosas, como la  abordada este año, que a su vez les plantea desafíos peliagudos para el futuro (¿Cómo mejorar la jugada de este año en su 15 aniversario?). Todo ello a su vez, denota una cuestión más trascendental y valiosa en clave industrial y de escaparate. Dado que la industria cinematográfica de este país (como tantas otras) está ubicada en Madrid, y allí es donde se celebran todas las galas relevantes: empezando por los Goyas, ahora también los Feroz, resulta beneficioso y encomiable que se den cabida a este tipo de eventos en la ciudad de Barcelona. La comparación dista de ser pertinente, pero sí que percibo una voluntad de los organizadores para apostar por un cierto tipo de formato que recupere la presencia de la ciudad de Barcelona y el escaparate de ésta – al menos en su marco musical, que tal y como está el patio ya es mucho – en donde festivales como éste o el Sónar juegan con gran ventaja respecto a la situación en Madrid, y Barcelona, desde ayuntamiento y otros órganos deberían apostar por esa vía. Así,  resulta curioso, insólito e original que lo planteen a través de dar a conocer su cartel, un ajuste conceptual que les ha permitido que desvelar el cartel se convierta en todo un acontecimiento, y en ese sentido, lo de ayer, fue un triunfo en ese nuevo encaje.

Además, otra reflexión me lleva a otro punto a favor, y espero no sonar demasiado pretencioso ni pelotero, pero resulta un acierto que esto quedé abierto al público, que el más devoto, el follower religioso, sea partícipe de la experiencia. Y en ese sentido, hasta la ubicación y el emplazamiento jugaron  favor de la mezcla entre la “plebe”, los VIPS, prensa y patrocinadores. Bien por ello.


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