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Crónica Festival MIRA 2019

posted by KeithModMoon 12 noviembre, 2019 0 comments

El Festival de artes digitales y electrónica vanguardista MIRA dejó atrás su novena edición con una sensación positiva respecto al desarrollo de sus cinco jornadas, pero con un regusto amargo instalado en el paladar tras conocerse la despedida de esa sede emblemática a la que han permanecido atados desde sus inicios. Para su décimo aniversario los organizadores tendrán que buscar un recambio a la fábrica Fabra i Coats. Su abertura al Teatre lliure y al Auditori podría entenderse como un tanteo de nuevas localizaciones de cara a la edición del próximo curso.

MIRA 19 también será recordado, a nivel del anecdotario de pie, como aquella en que muchos descubrieron la pertenencia de Arca (Alejandra Ghersi) a la comunidad artística de Barcelona – algunas lenguas dicen que lleva un año viviendo en la ciudad mediterránea. O, cómo mínimo, la de un doble del venezolano que, aprovechando las similitudes, se sintió a gusto haciéndose pasar por el solicitado músico. Ambas versiones cuadrarían con lo que este servidor pudo ver a cierta distancia. Sea cual sea el fondo de esa cuestión, el festival deparó jugosas anécdotas, instalaciones interesantes; algunas incómodas, y otras de exagerada expectación por lo que ofrecían – a algunas proyecciones del Dome me refiero. Aunque la crónica que sigue pone el foco en la parcela musical del evento barcelonés.

Viernes 8 de noviembre

Clark Mira 19

La primera jornada larga del festival presentó una entrada noble en el interior y aledaños de la fábrica Fabra i Coats. Una entrada digna presentada ya a las 8 de la tarde, cuando este servidor llegó a las instalaciones, alentada por el interés de ver a Alessandro Cortini (teclista de Nine Inch Nails) y uno de los platos fuertes de la jornada.

Menos concurridos, pero de fuerza estimulante, y despertando cierta nostalgia por esa electrónica efervescente y regeneradora de los 90, fue la presencia de B12. El dúo de Londres, encuadrados en la hornada IDM de los noventa junto a compañeros del sello Warp como Aphex Twin, Autechre o Plaid, convencieron con su oscilación entre el ambient, la IDM y el techno. Más ambientales de entrada, con uno de los dos integrantes grabando el set bajo el calor entusiasta, poco a poco fueron nutriendo su sonido de beat para júbilo de los asistentes. Una depurada mezcla entre texturas que masajean el cerebelo, atmósferas envolventes y ritmo corporal.

También apuntó alto el show de Clark. Uno de los exponentes más dotados de la electrónica actual demostró el porqué de ese cuadro cualitativo gracias a su imponente directo. El inglés también recubrió con sugerentes texturas sus punzadas de techno. Su discurso aúno con precisión suiza las melodías absorbentes con los bajos que se filtran en la espina dorsal. Por momentos consiguió abstraer al personal, y por otros, los llevó a la sudoración. Cómodo y versátil en ambas plazas, y en su rol como reverendo de un sonido que se filtra a la vez por la epidermis y el hipotálamo.

Sábado 9 de noviembre

Biosphere MIRA19

La última jornada del festival de la Ciudad Condal amaneció para quien escribe con el ambient envolvente de Biosphere. El músico noruego hipnotizó a los situados en sus albores con sus enriquecidas texturas y atmósferas vaporosas. Como suele ocurrir en la ciudad, a los de las filas más alejadas del escenario les costó sudor y lágrimas entrar en la nebulosa sonora por culpa de las interferencias verbales de los que asisten a citas musicales por el mero hecho de estar, dejarse ver y dejarse llevar.

No tuvo que luchar contra esas inconveniencias el show de Vessel. El de Bristol subió decibelios y la presión atmosférica sobre la sala con su aguerrida propuesta. Sin desechar atmósferas cautivadoras, ni cierta melodía, ni inyecciones de acidez, el de Tri Angle amplificó la pegada rítmica durante buena parte de su actuación para el goce del público más hedonista que le siguió en su fervor escénico, bailarín y “sambitero”. Los flashes visuales de Pedro Maia ayudaron a meterse en su frenético aquelarre

El relevo tomado por Blanck Mass no aligeró la presión sobre los medidores de decibelio. Sus tormentas de drone y techno agriado cayeron sobre la sala principal como cuchillas afiladas. Y ante toda esa neblina de ruido feroz, achaques de metal drone y demás diabluras, aún conseguía remover una linea melódica interna (e incluso épica) de inmediato apego (“House vs. House” es su más claro ejemplo). Meritorio, y una óptima bajada de telón en Fabra i Coats. La fiesta seguiría en Loft y Lolita, y queda por ver dónde lo hace el año que viene.

 


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